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De acuerdo a la solicitud presentada ante la CIDH, la legislación internacional y nacional, y a estudios de la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República de Colombia, los primeros destinatarios del agua deben ser siempre los seres humanos. Solamente después de que ellos la tengan garantizada a satisfacción, los excedentes que resulten pueden ser usados en menesteres agrícolas, industriales y otros.


Exterminio en Colombia: privatizan un río y matan de hambre a 14 mil indígenas

En La Guajira colombiana, una región situada al norte del país y hogar de uno de los mayores pueblos indígenas de Colombia, los wayúu, se está produciendo un exterminio silencioso, del que muy pocos medios informan. Los wayúu están muriendo de sed y hambre porque una empresa minera y grandes propietarios agrícolas han privatizado el principal río de la región, el Ranchería, y los han dejado sin agua.

Denuncian que ya han muerto de inanición y sed 14.000 (14 mil) indígenas, especialmente niños y personas mayores. Incluimos al final de la nota, parte del documental “El río que nos robaron” del periodista colombiano Gonzalo Guillén. El documental será utilizado como prueba documental ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. MM

Exterminan en silencio a la mayor nación indígena de Colombia.

El río madre fue privatizado para el servicio de la industria agrícola y la explotación del carbón.

Como los medios de comunicación corporativos tienen sus prioridades informativas bien definidas y orientadas, especialmente contra Cuba, Venezuela u otros países que no se subordinan a Occidente; usted no sabrá que la nación indígena Wayúu [1], la mayor de Colombia, se muere de hambre y sed porque el río madre de la región donde radican fue represado y su agua privatizada para el servicio de la industria agrícola y la explotación de la mina de carbón -a cielo abierto- más grande del mundo. Por esa misma razón, ignorará, seguramente, la denuncia que esta comunidad ha presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -CIDH-, de la OEA, con sede en Washington, por la violación de sus derechos vitales fundamentales.
Los datos que existen del crimen que se comete contra la etnia Wayúu no son precisos, informa la web las2orillas.com. Según esta fuente, en el extenso territorio que ocupan en el extremo Norte del país sudamericano, la nación de origen prehispánico carece de controles y presencia estatal colombiana. En cualquier caso, según Armando Valbuena, autoridad tradicional Wayúu, unos 14 mil niños de la etnia han muerto de inanición y la mortandad no se detiene.

A todo esto hay que agregar que la escasa ayuda del gobierno colombiano a los Wayúu, no llega a los indígenas. El caso del Programa de Alimentación y Nutrición, en el que se invierten más 15 millones de dólares, es un ejemplo. Buena parte de ese dinero – denuncian los voceros de los Wayúu, Armando Valbuena y Javier Rojas Uriana- se queda en redes de corrupción y termina siendo utilizado en las campañas políticas para la compra de votos. Téngase en cuenta, además, que La Guajira posee una población de 500 mil habitantes y ha recibido, durante los últimos 20 años, más de mil millones de dólares por la extracción de sus recursos naturales (carbón y gas), además del dinero que le corresponde cada año del presupuesto nacional. Pero ese dinero es robado por la corrupción que domina las administraciones públicas locales.

En medio de ese panorama, en febrero de este año cinco autoridades tradicionales indígenas, a través de su representante legal Javier Rojas Uriana, solicitaban a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que dictase medidas cautelares urgentes que les permitan recuperar el uso del único río que poseen para detener la actual mortandad por inanición de niños y adultos mayores. La acción pretende que el organismo interamericano ordene la apertura inmediata de las compuertas que restringen el paso del agua del río Ranchería, que es acumulada en la represa El Cercado.
Según la abogada Sáchica Moreno, del Consultorio Jurídico de la Universidad de Bogotá, el agua del río, un bien público, fue privatizado y la primera consecuencia de ello es el proceso de exterminio en que se encuentra esta etnia colombiana, sumida en la miseria y el abandono.
La cruda realidad para estos seres humanos es que la mayor parte del río quedó completamente seco, pues su caudal hoy está destinado exclusivamente a grandes haciendas del sur de La Guajira y a las operaciones industriales de las minas de carbón de Cerrejón.
De acuerdo a la solicitud presentada ante la CIDH, la legislación internacional y nacional, y a estudios de la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República de Colombia, los primeros destinatarios del agua deben ser siempre los seres humanos. Solamente después de que ellos la tengan garantizada a satisfacción, los excedentes que resulten pueden ser usados en menesteres agrícolas, industriales y otros.

Por otra parte, además de pedir la apertura inmediata de las compuertas de la represa para que el agua llegue cuanto antes a los indígenas, se pide que se ordene suspender de manera inmediata las tomas de agua de La Guajira que Cerrejón obtiene de otras fuentes públicas distintas al río, principalmente subterráneas, hasta que una evaluación técnica idónea e imparcial determine si, después de abastecer satisfactoriamente a los seres humanos en la región, quedan excedentes de agua para destinarlos a la agricultura a gran escala y a la explotación de las minas.
Finalmente, del conjunto de pruebas judiciales que serán presentadas a la Comisión se destaca el documental inédito que acaba de terminar el periodista colombiano Gonzalo Guillén, “El río que se robaron”, donde se testimonian los hechos denunciados a través de imágenes sobrecogedoras de La Guajira y declaraciones de los protagonistas.


[1] El Nobel de literatura colombiano Gabriel García Márquez tuvo linaje Wayúu por parte de madre y la influencia de esa cultura está presente en una buena parte de su obra.

La Cumbre Agraria quedó a la espera de respuesta del gobierno ante la solicitud de una reunión con el presidente Santos y una rendición de cuentas por parte del gobierno que solucione la actual crisis, según lo estipulado en el decreto que le da marco normativo y carácter vinculante a este escenario de interlocución y acuerdos.


Bogotá, 28 de abril de 2015

La Cumbre Agraria alerta a todas las bases y organizaciones en las regiones sobre la actual crisis que está viviendo el escenario de concertación que se adelanta con el gobierno nacional que  inició hace un año para conjurar la crisis que en su momento representó el paro agrario de 2013 - 2014.

En carta dirigida al Ministro de Interior Juan Fernando Cristo (ver carta) y en un exhaustivo documento de evaluación entregado al Ministro de Agricultura Aurelio Irragorri, la Cumbre Agraria considera que el gobierno se encuentra en rojo en materia de cumplimiento con nuestros sectores agrarios "por la dilación que ha caracterizado en  gran parte de los temas la respuestas del gobierno" (ver evaluación del proceso).

Cumbre Agraria quedó a la espera de respuesta del gobierno ante la solicitud de una reunión con el presidente Santos y una rendición de cuentas por parte del gobierno que solucione la actual crisis, según lo estipulado en el decreto que le da marco normativo y carácter vinculante a este escenario de interlocución y acuerdos, que contempla reuniones periódicas con el presidente.


La Cumbre Agraria Campesina, étnica y popular reúne a gran parte de organizaciones campesinas, indígenas y negras del país que en unidad se levantaron durante los paros campesinos y Minga Indígena del 2013 y 2014 a quienes alertamos frente a estas permanentes dilataciones por parte del gobierno. 


Atentamente,

COMISIÓN POLÍTICA
CUMBRE AGRARIA: CAMPESINA, ÉTNICA Y POPULAR

Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- Congreso de los Pueblos -Movimiento Político y Social Marcha Patriótica - Coordinador Nacional Agrario –CNA- Mesa Nacional de Interlocución y Acuerdo –MIA-  Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia –COMOSOC- Proceso de Comunidades Negras -PCN- Autoridad Nacional Afrocolombiana- ANAFRO. Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria –FENSUAGRO- Mesa de Unidad Agraria –MUA- Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina –ANZORC- Movimiento por la Constituyente Popular –MCP- Asociación Campesina y Popular –ASOCAMPO- Asociación Nacional Agraria Campesina –ASONALCAM- 

Anexos


Los indígenas no consideran el encierro del cuerpo como una forma de castigo para lograr resarcir sus acciones indebidas. 
Cárcel San Isidro de Popayán, Cauca. Foto: Proclama del Cauca


Analizando este caso de intento de suicidio del prisionero político Civilino Ul secué, y conociendo el historial de algunos más, nos damos cuenta que hay falencias en los procesos de investigación dentro de las comunidades indígenas y que esto cada vez se vuelve más grave. Es por eso que es necesario revisar a nivel interno de las comunidades indígenas el proceder de sus actos con el fin de avanzar en construcción de la verdadera autonomía indígena.

A continuación reproducimos la denuncia de la Corporación Colectivo de Abogados Suyana

2015/ Abril 26/ Denucias/ Por: Suyana


LA CORPORACIÓN COLECTIVO DE ABOGADOS SUYANA

DENUNCIA
ANTE LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

LA VIOLACION DE DERECHOS FUNDAMENTALES A LA HORA DE IMPARTIR JUSTICIA POR PARTE DE LA ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS DEL NORTE DEL CAUCA - ACIN- ADSCRITOS AL CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA – CRIC-, QUE DESEMBOCO EL DÍA DE HOY, EN EL INTENTO DE SUICIDIO DEL INDÍGENA Y PRISIONERO POLÍTICO CIVILINO UL SECUE.

HECHOS

El día de hoy, 25 de Abril a la 1:00 de la tarde aproximadamente, el prisionero político CIVILINO UL SECUE intenta quitarse la vida mediante herida en el cuello, sus compañeros del pabellón lo encuentran y en el intento por salvarle la vida llaman a la guardia para sacarlo del patio mientras perdía mucha sangre. La guardia del INPEC de inmediato lo traslada al área de sanidad del mismo Centro Carcelario San Isidro de Popayán, donde según nos informan sus familiares,  le suturan la herida y cuando ya lo estabilizan es conducido nuevamente a su celda.

Afirman sus familiares que en medio de su delicado estado de salud, el prisionero político CIVILINO UL SECUE le manifestó a la guardia y compañeros que “voy a esperar únicamente hasta el miércoles a que las autoridades indígenas aparezcan, de lo contrario nadie podrá  detenerme otra vez para evitarlo“.

ANTECEDENTES

El prisionero político CIVILINO UL SECUE es condenado injustamente a cuarenta (40) años de prisión por los Cabildos Indígenas de San Francisco, Tacueyo, Toribio y Jámbalo pertenecientes a la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN-, adscritos al Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC- por un homicidio que no cometio.

El pasado 09 de Abril el Prisionero Político CIVILINO UL SECUE les envía una misiva a los mencionados Cabildos solicitando una revisión del proceso penal que adelantaron en su contra, manifestando las irregularidades en su detención y la violación permanente de sus derechos o de lo contrario se quitaría la vida.

El 20 de Abril en comunicación sostenida con los Cabildos del Norte del Cauca se comprometen a asistir a una reunión en las instalaciones del Centro Carcelario y Penitenciario San Isidro de Popayán para el jueves 23 de abril en horas de la mañana.

El día jueves 23 de abril en la reunión que se adelantaría con delegado de la Defensoría del Pueblo-Regional Cauca y de la Corporación Colectivos de Abogados SUYANA, pero la reunión mencionada jamás se realizó, debido a la inasistencia y la falta de voluntad de las autoridades indígenas del Norte del Cauca de revisar los casos de los prisioneros CIVILINO UL SECUE y JOHN JAIRO MAYORGA SUAREZ.

Este  lamentable acontecimiento hubiera logrado evitarse si las autoridades indígenas en cabeza de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN y el Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC-  tomaran las medidas necesarias y tuvieran en cuenta las solicitudes del prisionero, de sus familiares y con ello evitar que el  prisionero político CIVILINO UL SECUE cumpla la advertencia de quitarse la vida.  

RESPONSABILIZAMOS

Al Estado Colombiano en cabeza del presidente JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN, y a las Autoridades  Indígenas representadas en la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca - ACIN- y el Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC- de cualquier perjuicio en la salud e integridad física del prisionero político CIVILINO UL SECUE y de sus familiares.

EXIGIMOS

Al Estado colombiano que garantice el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos. Ninguna jurisdicción especial puede estar por encima de los Derechos Fundamentales y es el Estado es directo responsable de garantizar que los mismos se cumplan, mucho más en casos de personas que se encuentran bajo su directa custodia.

A las autoridades del CRIC y la ACIN que guardando coherencia con los principios que prodigan, velen por los derechos de la población indígena, garantizando que haya un acceso real a la justicia y que empleen idóneamente la Jurisdicción Indígena que imparten. 

SOLICITAMOS

A las organizaciones sociales y defensoras de Derechos Humanos nacionales e internacionales que respalden la presente denuncia enviando sus cartas a las siguientes direcciones.

Los ataques llegaron pocos meses después que Astracava denunciara las violaciones de derechos humanos cometidas por el Batallón de Alta Montaña No. 10. Desde ese momento los campesinos debieron soportar los falsos señalamientos del coronel Edward Galvis, quien les acusó de ser obligados por la guerrilla para realizar las denuncias.

2015/ Marzo 27/ Por: Alexander Escobar

El 9 de febrero comenzaron las amenazas y la campaña de desprestigio contra las Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (Astracava) y la Marcha Patriótica en Tuluá. Las amenazas y los hostigamientos contra estas dos organizaciones no son nuevos y se remontan a años atrás. Sin embargo, esta vez la propaganda negra y la guerra sucia llegaron acompañadas de una estrategia que incluye la creación de un perfil en Facebook de una falsa ONG de mujeres que dice llamarse ‘Resistencia Civil’. (Ver: Con fachada de ONG adelantan guerra sucia contra campesinos y la Marcha Patriótica)

Los ataques llegaron pocos meses después que Astracava denunciara las violaciones de derechos humanos cometidas por el Batallón de Alta Montaña No. 10, cuya base de operaciones está instalada en Barragán, corregimiento del municipio de Tuluá en el departamento del Valle del Cauca. Desde ese momento los campesinos debieron soportar los falsos señalamientos del coronel Edward Galvis, quien les acusó de ser obligados por la guerrilla para realizar las denuncias. (Ver: Escuche cómo el Ejército acusa falsamente a campesinos de Tuluá)


Por estos señalamientos y otros hechos no existen sanciones contra los miembros de la Fuerza Pública. Y esto sumado a la falta de investigaciones y resultados provocó que las amenazas y los hostigamientos se agudizaran. El pasado 23 de marzo la falsa ONG volvió a atacar dejando al descubierto un trabajo de inteligencia militar con seguimientos específicos en zona montañosa de Tuluá contra los integrantes de Astracava y la Marcha Patriótica. La víctima esta vez sería Harold Ordoñez, integrante del equipo técnico de esta organización campesina. Denuncia la REDDHFIC que luego de asistir a reuniones en los corregimientos de Monteloro y Santa Lucía en Tuluá, Harold Ordoñez recibió de ‘Resistencia Civil’ la siguiente amenaza en su perfil de Facebook:

Hoy cuando lo vieron bajar escuché que comentaron “ahí va ese sapo guerrillero que viene a lavar cabezas”. Trate de andar siempre con varias personas, de no andar tan solo, de andar siempre preferiblemente de día. A pesar de nuestra diferencia ideológica la vida es sagrada y nadie tiene por qué quitársela a otros”. (Ver denuncia)

Varias de las amenazas y seguimientos han sido orquestadas desde Barragán, corregimiento donde tiene su base el Batallón de Alta Montaña No. 10, como lo demuestra el mensaje contra la Marcha Patriótica publicado por ‘Resistencia Civil’ el 20 de febrero, y donde se aprecia claramente el lugar de operaciones:


Hasta el momento la impunidad rodea este caso de amenazas que aplica operaciones de inteligencia militar en todos los niveles contra la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca y la Marcha Patriótica. La falta de resultados es el común denominador en este tipo de casos de propaganda negra, cuyas  campañas de desprestigio terminan con montajes judiciales y el asesinato de líderes e integrantes de las organizaciones sociales que trabajan por la paz con justicia social.

Las escuelas de formación política se han caracterizado por reivindicar aquellos líderes que han luchado por la defensa de sus territorios. Por ello cada escuela ha sido representada con el nombre del líder indígena más relevante, sin desconocer el aporte que otros compañeros han realizado en sus respectivas comunidades.

2015/ Marzo 13/ CONPI/ Por: Participantes escuelas de formación

En el momento que surge la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia (CONPI),  se crea la comisión de educación e investigación, que tiene como objetivo llegar a todas las comunidades indígenas con escuelas de formación política,  talleres sobre temas de gran importancia para las comunidades y capacitar a líderes que ayuden a fortalecer sus procesos de base, en este caso los cabildos, e identificar las diferentes problemáticas para consolidar la propuesta de la coordinación.
               
La organización y formación política es la base de toda sociedad y tiene como objetivo formar sujetos políticos que ayuden en la construcción de mejores sociedades teniendo en cuenta  el contexto social, político o cultural de cada pueblo.

Las escuelas de formación política se han caracterizado por reivindicar aquellos líderes que han luchado por la defensa de sus territorios. Por ello cada escuela ha sido representada con el nombre del líder indígena más relevante, sin desconocer el aporte que otros compañeros han realizado en sus respectivas comunidades.

Si bien la educación formal sólo ha servido para enervar la forma de pensar de los indígenas, llevándolos cada día a aceptar la historia de los que en otrora “vencieron”, es necesario también socavar en la historia de los pueblos para que recuperen su memoria y así lograr mantener la esperanza y fortaleza de continuar perviviendo como pueblos indígenas.

Precisamente, las tres escuelas de formación política y organización que se llevaron a cabo con la comunidad indígena del pueblo Embera Katio en el departamento de Córdoba, surgieron como iniciativa de los campesinos asociados en ASODECAS (Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto de Sinú), como una forma de ofrecer al pueblo Embera Katio  la posibilidad de informarse sobre sus derechos, y la necesidad de que juntos comprendan las problemáticas que se avecinan sobre sus tierras ancestrales, hasta el punto de su desaparición como pueblos.

Sabemos que el campesinado no escuchó al líder indígena Kimi Pernia Domico cuando les habló sobre la construcción de la represa Urrá y en ese entonces no se solidarizó para hacer resistencia. En esta ocasión es el campesino el que se acerca a las comunidades indígenas para que juntos unan esfuerzos de lucha y resistencia frente a las pretensiones de las empresas transnacionales, que nuevamente buscan inundar sus tierras.

En estos espacios de formación nos encontramos con un alto grado de desconocimiento que tienen las comunidades en materia de legislación indígena, sobre sus derechos como pueblos ancestrales, y aún más sobre las diferentes políticas económicas extractivistas que se han diseñado sobre sus territorios. En este sentido podemos decir que el Estado colombiano no está interesado en socializar sus intereses sobre el territorio, y que algunos dirigentes se han despreocupado en mantener a sus comunidades informadas, generando con ello abandonó no sólo del Estado sino de las organizaciones que los representan como indígenas.

Frente a lo anteriormente mencionado nos surgen los siguientes interrogantes:

¿En manos de quién está la “representación” de los pueblos indígenas? ¿Qué pretenden al no formarlos políticamente y peor aún, usar mecanismos de intimidación para que a nivel individual, como sujetos políticos autónomos, no busquen profundizar en temas como la administración pública, el sistema general de participación (SGP), o cómo se distribuyen sus recursos girados desde el Estado?


Es necesario prestar suma importancia a estos interrogantes. Somos conscientes de que surgirán más en la medida que avancemos en estos espacios formativos, pero ya es competencia y total responsabilidad de sus autoridades dar respuesta a muchas inquietudes que tienen los comuneros.

Se ha hecho hincapié en algunos de los temas abordados, tales como la historia y legislación indígena, los Derechos Humanos, la consulta previa y el proceso de paz, desde el acumulado de saberes y diálogos acordados con la misma comunidad que permiten avanzar en  el carácter político y organizativo de las comunidades, generando una respuesta clara sobre el objetivo de las escuelas.

Valoramos y resaltamos el valor de la  participación de la mujer, de los mayores, de algunas autoridades y profesores,  quienes a su vez ayudaron como traductores. El compromiso adquirido por cada delegado es continuar la formación política y organizativa y reproducir tal conocimiento al interior de cada comunidad, responsabilidad que es de suma importancia.

Al terminar este primer proceso de las escuelas, queda el compromiso de avanzar en la formación en temas como: administración pública, mecanismos de participación política, gestión, entre otros.

Además, está trazado crear espacios y grupos de investigación sobre su cultura, y avanzar en la creación del grupo de mujeres, de la guardia indígena y una comisión de derechos humanos; se buscará también visibilizar la problemática de la región a través de la comunicación popular y realizar las  denuncias ante entidades de carácter nacional e internacional, pero ante todo formar desde la comunidad un nuevo relevo generacional que adquiera el compromiso de defender y avanzar en la recuperación del territorio, fortalecimiento, organización y autodeterminación como pueblos indígenas.

Destacamos el trabajo de articulación solidario, fraternal y de unidad  de  ASODECAS, permitiendo con ello cada día aunar esos lazos de fuerza para la lucha y resistencia en defensa de los territorios, aumentando los espacios de unidad con el movimiento social en Colombia y aquellos que, sin intereses económicos de por medio, deseen caminar hacia la formación y organización, en sintonía con las decisiones del país y el alcance de una paz con justicia social.

Las amenazas del paramilitarismo se ensañan contra la comunidad indígena de Pradera, Valle del Cauca. Denuncia la Orivac que un panfleto firmado por las Águilas Negras fue dejado en la Casa Indígena de este municipio.  

2015/ Marzo 13/ Por: REMAP

Las amenazas llegaron el 8 de marzo. El panfleto, firmado por las Águilas Negras, arremete contra el Resguardo Kwet Wala de Pradera como retaliación por su participación en la recuperación de tierras que adelanta la comunidad indígena en el norte del Cauca.

Dicen los paramilitares que su accionar se da para favorecer a los dueños de los grandes ingenios azucareros que están en posesión de las extensiones de tierra que reclaman los indígenas. “Ardila Lule nos va agradecer cuando los hayamos picado como palos de leña”, afirman las Águilas Negras. (Ver amenazas)

Los paramilitares además señalan que de nada serviría denunciar las amenazas a la policía porque, según ellos, trabajan en forma conjunta: “a la policía no les tenemos miedo porque ellos son nuestros amigos”.

Por estos hechos la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (Orivac) ha exigido al Gobierno Nacional tomar las medidas necesarias para garantizar la vida de la comunidad indígena de Pradera y realizar las investigaciones del caso que realmente brinden resultados concretos contra el paramilitarismo.

Ver también:

DENUNCIA DE LA ORIVAC:

La Consejería de la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, ORIVAC, denuncia amenazas en contra de líderes indígenas del municipio de Pradera, en el Valle del Cauca, por apoyar la liberación de la madre tierra de los hermanos indígenas de la zona norte del Cauca.

La Consejería de Derechos Humanos de la Organización Regional ORIVAC, en conjunto con las Autoridades Indígenas del Valle del Cauca y la Comunidad en general, denuncian y manifiestan su rechazo de las amenazas recibidas por parte del grupo armado denominado: Águilas Negras Bloque Capital, fechado el día domingo 08 de marzo de 2015, donde de una manera muy cobarde dejaron un panfleto amenazante, en las instalaciones de la Casa Indígena ubicada en la zona urbana del Municipio de Pradera en el Valle del Cauca.

Antecedentes:

- El sábado 28 de enero de 2014, ya hace más de un año mediante correo electrónico llegó un panfleto que contenía una amenaza intimidante y vulgar hacia miembros del Resguardo Indígena Kwet Wala, en el Municipio de pradera, Valle, donde le daban 24 horas para que desalojaran el resguardo Indígena, pues de contrario los asesinarían a todos.

- El día miércoles 01 de febrero de 2014, pese a las denuncias realizadas por la comunidad y las interpuestas por la ORIVAC, cuatro días después, hombres camuflados y armados que se hicieron llamar como “AGUILAS NEGRAS RASTROJOS DEL BLOQUE MILITAR VALLE DEL CAUCA” regaron panfletos amenazantes en los Municipios de pradera, florida y Dagua en el valle del cauca, donde hacían amenazas directas a muchos de nuestros hermanos indígenas, donde describían de la manera más cobarde, cruel y temeraria las acciones que realizarían por que según ellos: son guerrilleros e invasores de tierras.

Hechos:

El día domingo 08 de marzo del presente año, en la casa indígena del Resguardo Kwet Wala, ubicada zona urbana del Municipio de pradera, dejaron un panfleto encabezado por las denominadas: Águilas Negras, Bloque Capital D.C. el cual contiene un escrito sistematizado amenazante e intimidante, donde señalan y amenazan a tres compañeros indígenas, por colaborar en la liberación de la madre tierra de los hermanos indígenas del municipio de Corinto Cauca, y aunque no mencionan nombres concretamente, sabemos a quién va dirigido, pues de acuerdo a amenazas anteriores es claro el mensaje dado.

A continuación, apartes del panfleto:

“Le damos 24 horas a los ijueputas indios de pradera………….y no habrá fosa común para ustedes guerrilleros ijueputas por roba tierras…….los que respaldaron a los guerrilleros de corinto a los tres que fueron los tenemos identificados”.

“No estamos jugando….. Estamos muy cerca los tenemos en la mira no estamos recochando esta vez si vamos en serio que con sus paros y tomas no dejan trabajar a la gente de bien Ardila Lule nos va agradecer cuando los hallamos picado como palos de leña…..les queda poquito tiempo para que se despidan de sus familias…….”

El lenguaje vulgar y brutesco con el que se refiere la amenaza nos demuestra que hay actores oscuros llenos de odio y rencor con muchos de nuestros líderes indígenas y en este caso no solo  con los tres compañeros del municipio de pradera, si no con todo la comunidad de pradera, el pueblo Nasa del Valle del Cauca y Colombia.

Rechazamos:

Los Pueblos Indígenas del Valle del Cauca repudiamos contundentemente estas execrables amenazas que rebasa todas las formas de maldad demostradas por los grupos armados, pues patentiza la sevicia de sus integrantes, en contra los pueblos indígenas del Valle del Cauca y Colombia.

Queremos dejar claro ante la opinión pública, a la sociedad colombiana  en general que nuestras justas luchas, no son pensadas para perjudicar a la sociedad, que hay una historia en Colombia que no se ha contado, que el ejercicio de Liberar la Madre tierra no es un capricho, pues nuestro mandato ancestral nos orienta que debemos recuperar lo que nos fue arrebatado con: Amenazas, Muertes, Masacres, y toda clase de engaños, pues es nuestra herencia ancestral, que no estamos arrebatando tierras a personas que han logrado conseguir su trabajo con esfuerzo, nuestra justa lucha es contra los verdaderos ROBATIERRAS, aquellos que le temen a la verdadera historia y que tiemblan cuando se trata de contar la verdad a la sociedad Colombiana.

Convocamos:

A todas las autoridades, Jóvenes, adultos, mayores, hombres y mujeres para que continuemos activamente, caminando la palabra y así, cumplamos el mandato ancestral para la recuperación de Nuestra Madre Tierra, apoyando a los hermanos indígenas de la zona Norte del Cauca, Igualmente para que en una sola masa y como un solo puño repudiemos y estemos muy atentos de las manos oscuras que tratan de desestabilizar nuestras justas luchas, que rodeemos a nuestros líderes y lideresas ante cualquier hecho que se pueda presentar.

Hacemos un llamado a los medios masivos de comunicación, Televisión, Radio, prensa y Multimedia (internet), para que realicen un ejercicio comunicativo respetuoso, contextualizado, donde se imparta el principio del respeto y la verdad, pues hemos visto, escuchado y leído en medios muy influyentes la falta de un contexto y contraste de la información.

Exigimos: a las autoridades competentes de orden local, regional y nacional de: Derechos Humanos, defensoría del pueblo, Fiscalía, procuraduría, contraloría y todos los entes de protección, realizar las investigaciones pertinentes de los hechos y dar resultados, pues nos preocupa la vida de nuestros hermanos indígenas de pradera, Valle. “Que se realicen acciones cuando esté nuestro cuerpo físico en vida”

Finalmente pedimos solidaridad de las demás Organizaciones Sociales, tanto Nacionales como Internacionales frente a estos hechos que preocupan una vez más a nuestros pueblos indígenas del Valle del Cauca y en especial al pueblo Indígena Nasa del Valle del Cauca-Colombia.

Fuente: http://remapvalle.blogspot.com/2015/03/en-el-valle-aguilas-negras-amenazan.html

La recuperación de tierras se da como única vía de subsistencia de las comunidades indígenas, debido al incumplimiento del Gobierno de entregarles más de 25.000 hectáreas que desde 1991 fueron estipuladas en diferentes acuerdos.

2015/ Marzo 3/ Por: REMAP

Armas de fuego y artefactos no convencionales son utilizadas por el Esmad (Escuadrón Móvil Antidisturbios) contra indígenas que desde el pasado 26 de febrero adelantan un proceso de recuperación de tierras en diferentes predios del norte de Cauca.

Los hechos fueron constatados por la Comisión de Verificación y Acompañamiento del Frente Amplio por la Paz y la Cumbre Agraria que el 2 de marzo visitó la zona.  “A la fecha, se reportan 57 indígenas heridos, producto de agresiones directas de la Fuerza Pública; nueve heridos por artefactos no convencionales utilizados por el ESMAD; varios por arma de fuego disparada de manera directa” (ver informe).

La situación en la zona es denunciada como crítica, donde se informa la desaparición y posterior asesinato de dos comuneros a mediados de febrero, y que se relaciona con el actual y “continuo patrullaje de hombres armados, presuntos paramilitares en las Haciendas La Emperatriz y el Municipio de Caloto”. Y se agrava por los actos de estigmatización del alcalde de Corinto, Oscar Quintero, quien califica de manera permanente de “terroristas” a las comunidades, y por las amenazas a la vida que se dan a través de “la circulación de panfletos emitidos por grupos paramilitares – Rastrojos y Águilas Negras – anunciando limpieza social y amenazando de manera directa a organizaciones y dirigentes. Quienes tildan a la comunidad y sus dirigentes de ‘Roba tierras’”

Noticias UNO: Indígenas denuncian utilización de armas de fuego

La ocupación de los predios, en las que se encuentran varias haciendas del ingenio Incauca, se da como única vía de subsistencia de las comunidades indígenas, debido al incumplimiento del Gobierno de entregarles más de 25.000 hectáreas que desde 1991 fueron estipuladas en diferentes acuerdos. Razón por la cual la Comisión anota que la “crítica situación que se presenta en los territorios del Norte del Cauca, requiere una solución a través del dialogo y no con el uso de la fuerza, que conduzca al establecimiento de UN PACTO TERRITORIAL que comprometa grandes empresarios de la Caña con el respeto a los derechos ancestrales de los indígenas a la tierra y el territorio”.

Finalmente la Comisión llama a las vías del diálogo solicitando la instalación de una Mesa de Interlocución entre los indígenas y el Gobierno, y a que no haya más represión por parte del Estado; del mismo modo insta a que se investiguen los hechos que comprometen a la Fuerza Pública con violaciones a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, y se encuentre a los responsables de los asesinatos y amenazas en la zona.


Ver informe final

Fuente: http://remapvalle.blogspot.com/2015/03/57-heridos-reportan-el-frente-amplio-y.html


Eduardo Pizarro desconoció mis apreciaciones, que suponían hacerle modificaciones a su escrito y solicitarle con argumentos que incorporara los resultados de mi indagación sobre el rol que ha desempeñado Estados Unidos en el conflicto colombiano.
Foto: www.anarkismo.net

2015/Marzo 3/ Por: Renán Vega Cantor

“A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio
puede ser interpretado como aquiescencia”.
Miguel de Unamuno, Universidad de Salamanca,
12 de octubre de 1936.

Después de leer la “relatoría” presentada por Eduardo Pizarro en la Mesa de Diálogos de La Habana he constatado con indignación que es prácticamente igual al borrador que fue entregado el 18 de enero a los comisionados. Esto no tendría ningún problema si quienes leímos esa versión hubiéramos estado completamente de acuerdo y no hubiéramos enviado notas y sugerencias, para ser incorporadas a la versión final, como le corresponde a un relator. Seguramente algunos comisionados no hicieron comentarios al texto, pero ese no fue mi caso, porque el domingo 25 de enero envié un documento de 16 páginas con comentarios a los dos borradores de “relatoría”. Mientras que mis sugerencias fueron aceptadas e incorporadas en el documento de Moncayo, ninguna de ellas fue incluida en el documento de Pizarro. (Ver texto de mi autoría: Observaciones sobre relatorias.pdf).

Eduardo Pizarro desconoció mis apreciaciones, que suponían hacerle modificaciones a su escrito y solicitarle con argumentos que incorporara los resultados de mi indagación sobre el rol que ha desempeñado Estados Unidos en el conflicto colombiano. Pizarro desconoció las pocas reglas de juego que habíamos fijado por unanimidad los miembros de la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas (CHCAV), en las reuniones del 27 de agosto y del 30 de septiembre en la Sede Episcopal, cuando se estableció un calendario de trabajo. En ese cronograma se acordó lo siguiente: entrega de los informes individuales el 21 de noviembre; luego, los relatores presentarían su propuesta de relatoría el 5 diciembre; después, los relatores devolverían el texto a los comisionados que tendrían un plazo de siete días para comunicar sus opiniones por escrito; y, por último, entre el 12 y el 15 de diciembre se harían las correcciones finales a las relatorías y se efectuaría una reunión de cierre para intercambiar comentarios sobre los textos definitivos.

La suspensión de las conversaciones de La Habana por parte del gobierno colombiano, así como problemas de tiempo de los relatores, hicieron que se modificara este calendario interno de trabajo, aunque se mantuvo la fecha de entrega del informe individual, para el 21 de noviembre. No obstante, esto no significó que se cambiaran las reglas de juego que habíamos establecido. Las propuestas de relatorías llegaron a mi correo electrónico el 18 de enero, acompañadas de una nota en la cual se informaba que había plazo hasta el lunes 26 de enero para que cada miembro de la CHCAV hiciera sus respectivos comentarios. En su mensaje Víctor Manuel Moncayo dice de manera textual: “Apreciados colegas: hemos convenido con Eduardo Pizarro remitirles el proyecto de borrador que cada uno ha preparado. […] La idea es recibir sus comentarios y observaciones a más tardar el 26 de enero de 2015. Posteriormente hemos programado una reunión de todos los integrantes de la CHCV el 31 de enero a las 8.am en la sede de la conferencia episcopal, para intercambiar ideas sobre las relatorías y las observaciones que se hayan formulado”. (Correo electrónico, enero 18 de 2015, énfasis mío).

En forma cumplida remití mis comentarios a los dos relatores el domingo 25 de enero y las primeras reacciones me hicieron pensar que serían tenidos en cuenta, pues Eduardo Pizarro en un correo electrónico del 26 de enero habla de “los comentarios que me envía Renán Vega, que voy a estudiar con responsabilidad […]”. Esto me hizo suponer en forma cándida, que eso se iba a hacer, y, en consecuencia, se modificaría el borrador de “relatoría” y se incluirían mis sugerencias, o por lo menos una parte de ellas. No sabemos si las estudió o no, porque al final primó la irresponsabilidad intelectual.

Como era previsible, el sábado 31 de enero Eduardo Pizarro no asistió a la reunión final de la CHCAV y por lo tanto no existió la posibilidad física de discutir su propuesta de relatoría. Porque esa era la finalidad: no dar la cara para no debatir y dejar el borrador tal cual, como efectivamente sucedió.

En esas condiciones, como hecho cumplido, entregó a la Mesa de Conversaciones de Paz de la Habana el mismo texto de su propuesta inicial, desconociendo en forma arrogante mis críticas y aportes.

Para mí, éste es un hecho inaceptable, nada democrático, escasamente transparente, sin la menor muestra de pluralismo y de una muy cuestionable actitud ética, no solo respecto a la Comisión y uno de sus miembros, sino de irrespeto ante la sociedad colombiana, por burlar los acuerdos establecidos y silenciar voluntariamente el mensaje de uno de los comisionados. Para qué hablar tanto de democracia y pluralismo, si cuando se necesitó ponerlos en práctica, para incorporar conceptos que no comparte el relator, sencillamente se desconocieron, como si nunca hubieran existido. No sobra recordar que la democracia supone admitir los juicios de quienes piensan distinto y no solo de quienes están de acuerdo. Por eso, resulta tragicómico que al texto de Pizarro se le titule “Una lectura múltiple y pluralista (sic) de la historia”, cuando en realidad no tiene nada de pluralista.

Por todas estas razones, manifiesto mi más enérgico rechazo a la actitud de Eduardo Pizarro por su falta de seriedad, ponderación, equilibrio y rigor en la labor que le encomendó la Mesa de Diálogos de La Habana. Su comportamiento es poco respetuoso del trabajo intelectual, y termina siendo una forma disimulada de censura.

Esto se evidencia en algunas de las declaraciones de prensa del señor Pizarro con posterioridad a la entrega del Informe, entre los cuales podemos citar la siguiente: “las Farc pensaron que el relato histórico de esta comisión iba a favorecer su mirada, de una guerrilla víctima del terrorismo de Estado, que los había obligado a empuñar las armas para resistir y que, por tanto, su levantamiento era legítimo. Pero las Farc fueron sorprendidas porque algunos de los ensayistas controvirtieron ese relato histórico”. (Citado en Hernán González Rodríguez, “Causas y orígenes del conflicto”, El Espectador, 26 de febrero de 2015, disponible en http://www.elespectador.com/opinion/causas-y-origenes-del-conflicto-columna-546504).

Esta afirmación poco ponderada genera la impresión que la visión dominante sobre la historia contemporánea de Colombia es la de la insurgencia y no la del Estado y las clases dominantes y por eso se presenta como un éxito que algunos de los ensayistas reprodujeran la versión oficial, que niega el terrorismo de Estado. Pero lo que oculta conscientemente el señor Pizarro en su falsa relatoría es que mi postura –en contravía de las versiones dominantes de académicos y violentologos ligados al Estado y a las clases dominantes– se centra en analizar la contrainsurgencia y el Terrorismo de Estado predominante en Colombia, como elemento sustancial del comportamiento del bloque de poder contrainsurgente. En este sentido, el Estado, las clases dominantes y sus violentologos fueron sorprendidos con otra visión sobre los orígenes, causas y factores que explican el conflicto armado en Colombia, en la que precisamente el Estado colombiano, sus Fuerzas Armados y los Estados Unidos no salen bien parados. Entre otras cosas, eso explica el silenciamiento por los medios periodísticos y sus columnistas de cabecera de esa visión crítica y alternativa a las miradas convencionales sobre la historia reciente de Colombia.

Finalmente, en la actitud de Eduardo Pizarro de desconocer los aportes que yo hice a su propuesta de “relatoría” encuentro que se manifiestan dos elementos propios de la antidemocracia colombiana, como son la arrogancia de los poderosos y el desconocimiento de la palabra empeñada. Arrogancia de los poderosos porque aparte de que este personaje hacia ostentación continua de su carácter de Embajador ante los Países Bajos (Holanda), a la larga actuó de la misma forma que lo hacen todos aquellos que tienen una pequeña cuota de poder (un micropoder) en Colombia y que consiste en no escuchar a los que carecen de poder y pisotear sus apreciaciones, como si no tuvieran el más mínimo valor. Desconocimiento de la palabra empeñada, puesto que igual que el Presidente de la República cuando le conviene echa por la borda los pactos existentes, convierte su palabra en papel mojado y suspende en forma inconsulta y unilateral los diálogos de La Habana, lo mismo hace su subalterno Eduardo Pizarro al no respetar los acuerdos establecidos.

Resultan insoportables los medios antidemocráticos y poco pluralistas del señor Pizarro, quien, con una gran dosis de cinismo, en los medios de comunicación del poder (RCN, Caracol, El Tiempo, Semana) figura como el campeón de la democracia y el pluralismo, así como el portaestandarte de una supuesta responsabilidad moral, política e intelectual. ¿Será que tenemos que aceptar, de la misma forma que lo hace el gobierno -cuándo a su acomodo y en forma arbitraria deja de cumplir su palabra y suspende las conversaciones de paz- que uno de los relatores no respete la palabra empeñada? ¿Eso es lo que nos espera en el futuro, un absoluto irrespeto de los acuerdos firmados?

Renán Vega Cantor. Miembro de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas

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