Publicado en "Acuerdo Final"
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En este enlace puedes Descargar  la traduccion de algunos elementos del Acuerdo Final de Paz  en 38 idiomas originarios indigenas y afrocolombianos. Tambien disponibles por pueblo en:

  • Acuerdo de Paz en BARA

  • También puede escuchar el Acuerdo Final para la terminación del conflicto en las sigueintes 10 lenguas:

    Consideraciones generales sobre Proyecto de Ley
    “POR LA CUAL SE REGULA EL SERVICIO PÚBLICO DE ADECUACIÓN DE TIERRAS Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES”



    COORDINACIÓN ÉTNICA NACIONAL DE PAZ – CENPAZ

    El proyecto de ley está relacionado con lo acordado en el punto 1.3.1. Sobre Infraestructura y adecuación de tierras, y el 1.3.1.2. Sobre Infraestructura de riego, según el cual el Gobierno Nacional creará e implementará el “Plan Nacional de Riego y Drenaje para la economía campesina, familiar y comunitaria”. Que tendrá como criterios: “La promoción y aplicación de soluciones tecnológicas apropiadas de riego y drenaje para la economía campesina, familiar y comunitaria, de acuerdo con las particularidades de las zonas, del proyecto productivo y de las comunidades. La recuperación de la infraestructura de riego de la economía campesina, familiar y comunitaria. El acompañamiento a las asociaciones de usuarios y usuarias en el diseño y formulación de los proyectos de riego y drenaje. La asistencia técnica y la promoción de las capacidades organizativas de las comunidades para garantizar el mantenimiento, la administración y la sostenibilidad económica y ambiental de los proyectos de riego y drenaje”

    • ·       Sin embargo ninguno de estos criterios se ve reflejado en el articulado del proyecto de ley, por el contrario si es claro que busca conformar un sistema de adecuación de tierras, con el objetivo de mejorar la productividad agropecuaria, en sentido general, enmarcado en la visión empresarial y agroindustrial del desarrollo rural y no hace explícito el fomento a la economía campesina, familiar y comunitaria. En ese sentido este proyecto de ley desvirtúa absolutamente lo contemplado en el acuerdo de paz.
    • ·   Por otro lado crea el Consejo Nacional de Adecuación de Tierras –CONAT-, como organismo intersectorial y consultivo del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, para el cual no contempla participación de las asociaciones de usuarios, desconociendo el enfoque participativo que contempla el Acuerdo de paz. Así como será la agencia de desarrollo rural la cual hará el seguimiento las asociaciones de usuarios de los distritos, en la cuyo consejo directivo tampoco se encuentra ningún representante de la sociedad civil o de las asociaciones de usuarios[1].
    • Por su parte hay que decir que en ningún apartado del articulado se desarrollan propuestas en relación con los pueblos étnicos y los servicios de adecuación de tierras en los Territorios Colectivos de Comunidades Negras o en los Resguardos Indígenas. Tampoco menciona las Zonas de Reserva Campesina en una clara intención de desconocer estas figuras de ordenamiento territorial y del tratamiento especial que requieren.



    [1] Las dos consideraciones anteriores son extraídas de un documento en construcción del Colectivo Agrario Abya Yala.

    Como CENPAZ en relación con los numerales que desarrollan el proceso de Adecuación de Tierras tenemos las siguientes propuestas, que fueron enviadas en el documento sobre el punto 1 pero que consideramos fundamentales para incluir el enfoque étnico de los acuerdos de la Habana:

    1.3.1 Infraestructura y adecuación de tierras

    l  Toda la infraestructura diseñada en los planes nacionales de reforma rural integral serán concertados con las comunidades y pueblos étnicos y tendrán en cuenta sus cosmovisiones y proyección del uso del territorio.
    l  En caso de invocar el derecho a la consulta y consentimiento libre, previo e informado de los pueblos étnicos en relación con los proyectos de infraestructura y adecuación de tierras, se dará atención urgente y prioritaria para salvaguardar este derecho y se respetará en su integridad la decisión de las comunidades sobre la posible intervención en sus territorios.
    l  La infraestructura proyectada se entenderá como base para el encadenamiento de actividades productivas y económicas de las comunidades y creará escenarios para la puesta en parcha de los planes de salvaguarda, de vida y de etnodesarrollo de los pueblos étnicos. Así pues los modelos de contratación, diseño y ejecución de proyectos deben estar articulados a los planes de vida, de etnodesarrollo, plan de salvaguardas, y al derecho fundamental a la consulta previa, de conformidad con la sentencia T-576 de 2014.
    l  El gobierno Nacional debe adoptar como parte de los compromisos asumidos en la reciente conferencia del clima en Paris, que los principios de Naciones Unidas sobre derechos humanos y empresas transnacionales sean asumidos como parte del bloque de constitucionalidad que definan los criterios, junto con los proyectos de vida de las comunidades de cualquier tipo de intervención empresarial en los territorios. Empresas que tengan vinculación con violaciones a derechos humanos no podrán intervenir en los territorios.

    1.3.1.2 Infraestructura de Riego

    l  Cómo condición inicial para poder garantizar una infraestructura de riego, se creará un Plan Nacional de Recuperación de las cuencas hidrográficas a nivel veredal, municipal, departamental y nacional que incluya planes nacionales de reforestación y mantenimiento por las comunidades rurales financiado desde el presupuesto público.
    l  Se reformará la normatividad existente para la adecuación de tierras y administración de los distritos de riego, de tal forma que permitan que en los territorios de los pueblos étnicos se administren directamente por las comunidades.
    l  La infraestructura creada hará especial énfasis en generar garantías para la soberanía alimentaria de  las comunidades étnicas evitando la reconcentración de las tierras por parte de los latifundistas o el arrendamiento de los predios con la nueva infraestructura
    l  En relación con el fortalecimiento de la economía comunitaria y propia de las comunidades, se garantizará que los distritos de riego creados generen acceso el acceso a la infraestructura a  la totalidad de las parcelas, fincas y terrenos de los pueblos étnicos
    l  En los territorios étnicos como acciones reparadoras frente a los impactos socioambientales que han generado los megaproyectos y el extractivismo de bienes y recursos naturales, se creará con las comunidades planes urgentes de recuperación de los ecosistemas y cuencas hidrográficas. Se trabajará en el destaponamiento de ríos, quebradas y demás afluentes de interés especial para los pueblos étnicos.
    l  Los criterios descritos para el Plan Nacional de Riego y Drenaje estarán concertados con las comunidades étnicas y tendrán especial atención a los requerimientos y cosmovisiones propias de los pueblos, avanzando en prácticas de conservación y protección del agua y en técnicas apropiadas a cada territorio.
    l  El Estado debe promover e impulsar la legislación interna de los territorios étnicos donde las comunidades y sus autoridades tradicionales legislaran para proteger las fuentes hídricas.

    1.3.3.2 Asistencia Técnica (En relación con la llamada “Innovación Agropecuaria”)

    l  Plan Nacional de asistencia integral técnica, tecnológica y de impulso a la investigación pondrá en marcha un programa nacional de recuperación, rescate y protección de los usos, técnicas, tecnologías y costumbres de los pueblos étnicos como insumo para la intervención en sus territorios. Este programa incluirá mecanismos de apropiación del conocimiento de los pueblos étnicos para las nuevas generaciones y tendrá se articulará al Plan Nacional de asistencia técnica con contenidos específicos diseñados con las comunidades
    l  El Plan Nacional de asistencia integral técnica, tecnológica y de impulso a la investigación impulsará los saberes de los pueblos étnicos y financiará la transmisión de conocimiento y metodologías de los pueblos en relación con las técnicas y tecnologías apropiadas para la el uso del suelo en los territorios colectivos de comunidades negras y los resguardos indígenas
    l  Se dará especial formación técnica para las comunidades y pueblos étnicos en la protección del patrimonio ecológico, cultural y en propiedad intelectual y salvaguarda de sus saberes ancestrales y territoriales. Así mismo se contemplará el fortalecimiento y conocimiento en ley de origen y derecho mayor de los pueblos étnicos como insumo para la intervención en los territorios
    l  Se integran al conocimiento de las comunidades étnicas el especializado en la agricultura orgánica y la agroecología como apuesta para generar conocimientos en la recuperación del suelo en sus territorios 
    l  Se entiende que la protección de semillas, del patrimonio genético y de la biodiversidad esta articulada directamente a la protección de saberes de los pueblos étnicos. En tal virtud se generan programas de protección de la vida digna de los sabios y sabedoras, médicos tradicionales, mayores y mayoras de los pueblos étnicos. 



    Los días 13 y 14 de febrero de 2017 la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Wageningen de los Países Bajos y el Centro de Alternativas al Desarrollo- CEALDES organizaron el Simposio Internacional “Reforma Rural Integral: Retos Para la Construcción de Paz”. El evento contó con la presencia de líderes y lideresas de organizaciones sociales rurales, académicos especializados internacionales y colombianos y delegados de las FARC-EP, abordando desde múltiples perspectivas el problema de la tierra en Colombia y los nuevos horizontes que se abren de cara a la implementación de los acuerdos de la Habana.

    Como Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas CONPI y Coordinación Nacional de Comunidades Afrodescendientes CONAFRO fuimos invitados a hacer parte de este dialogo de saberes, ratificando la importancia de garantizar el enfoque étnico incluido en el capítulo 6.2 del acuerdo de la Habana y que es transversal a todos los puntos negociados. Así mismo participamos en el encuentro territorial entre los participantes del Simposio Internacional desarrollado en Icononzo al Oriente del Tolima y en Viotá Cundinamarca, donde se presentaron experiencias demostrativas y se generaron propuestas de articulación entre la academia y las organizaciones sociales indígenas, afro y campesinas de cara al esperanzador momento que se abre de cara a la implementación.


    Las jornadas de intercambio incluyeron debates alrededor de la Reforma Rural Integral, punto 1 del acuerdo final, miradas territoriales del problema de tierras en Colombia y las posibilades en el tránsito hacia el anhelado fin del conflicto armado en el país. Se generaron encuentros con comunidades campesinas de Icononzo, dialogo a multiples voces en la Zona Veredal de Tránsito y Normalización ZVTN ubicadada en ese municipio y se recorrieron inspiradoras propuestas como las del Instituto Agraecologico Latinoamericano María Cano - IALA, de Viotá impulsado por FENSUAGRO y Vía Campesina.

    Como CONPI y CONAFRO articulamos en la Coordinación Étnica Nacional de Paz - CENPAZ, integrante de la de la Instancia de Alto Nivel con Pueblos Étnicos para la implementación de los acuerdos de la Habana y estamos comprometidos con el proceso de armonización y construcción de paz desde los territorios indígenas y afrocolombianos y por tal razón vemos como prioritario y celebramos la vinculación de la academia nacional e internacional como veedora y generadora de propuestas para hacer real el sueño de país como pueblos que se afirman en la diversidad y en la protección de la madre tierra y los territorios en Colombia.











    La Habana, Cuba, 24 de agosto de 2016
    Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP anunciamos que hemos llegado a un Acuerdo Final, integral y definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.

    PREÁMBULO
    Recordando que los diálogos de La Habana entre delegados y delegadas del Gobierno Nacional, presidido por el Presidente Juan Manuel Santos y delegados y delegadas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con la decisión mutua de poner fin al conflicto armado nacional, tuvieron origen como resultado del Encuentro Exploratorio sucedido en la capital de la República de Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012;
    Teniendo presente que como resultado de los diálogos exploratorios referidos se produjo un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en la fecha última citada ante testigos nacionales y ante delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que, desde entonces, asienten el proceso como países garantes;
    Poniendo de presente que la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile se han aprestado en todo momento a sus buenos oficios como países acompañantes;
    Recordando que en desarrollo de la agenda aprobada en el Acuerdo en mención se dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, capital del Reino de Noruega, para luego continuar en la capital cubana sin solución de continuidad hasta el día de hoy que se firma el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera;
    Subrayando que el Acuerdo Final que se suscribe en la fecha corresponde a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, al haber obrado de buena fe y con la plena intención de cumplir lo acordado;
    Teniendo presente que el Artículo 22 de la Constitución Política de la República de Colombia impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento; que el Artículo 95 afirma que  la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional por lo que es deber de todos engrandecerla y dignificarla; que el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución implica responsabilidades, entre ellas, propender al logro y mantenimiento de la paz; 
    Subrayando que la paz ha venido siendo calificada universalmente como un derecho humano, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y la ciudadanía;
    Poniendo de presente que el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos alcanzados sobre la Agenda del Acuerdo General suscrito en La Habana en agosto de 2012; y que para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario (Convenios y Protocolos), de lo mandado por el Estatuto de Roma (Derecho Internacional Penal), de los fallos proferidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos relativos a los conflictos y su terminación, y demás sentencias de competencias reconocidas universalmente y pronunciamientos de autoridad relativos a los temas suscritos;
    Recordando que el Artículo 94 manifiesta que “la enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente en ellos”, que los tratados sobre derechos humanos, aprobados por el Congreso, y que no pueden ser suspendidos ni siquiera durante los estados de excepción, prevalecen en el orden interno;
    Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el Acuerdo Final contribuyen a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia  y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho fundamental de la seguridad jurídica individual o colectiva y la seguridad física, y el derecho fundamental de cada individuo en particular y de la sociedad sin distingos en general, a la no repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente Acuerdo se propone superar;
    Subrayando que el Acuerdo Final presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres, los de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicamente diferenciados; los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, los derechos esenciales  de las personas en condición de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto; los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI;
    Considerando que a juicio del Gobierno Nacional las transformaciones que conlleva la implementación del presente Acuerdo deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio; y que a juicio de las FARC-EP dichas transformaciones deben contribuir a solucionar las causas históricas del conflicto, como la cuestión no resuelta de la propiedad sobre la tierra y particularmente su concentración, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales, que afecta especialmente a las mujeres, niñas y niños.
    Valorando y exaltando que el eje central de la paz es impulsar la presencia y la acción eficaz del Estado en todo el territorio nacional, en especial en múltiples regiones doblegadas hoy por el abandono, por la carencia de una función pública eficaz, y por los efectos del mismo conflicto armado interno; que es meta esencial de la reconciliación nacional la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y bienestar territorial para beneficio de amplios sectores de la población hasta ahora víctima de la exclusión y la desesperanza;
    Reconociendo los derechos de la sociedad a una seguridad humana integral con participación de las autoridades civiles;
    Exaltando y consagrando la justicia prospectiva en tanto reconoce derechos fundamentales esenciales para las nuevas y futuras generaciones como son el derecho a una tierra preservada, el derecho a la preservación de la especie humana, el derecho a conocer sus orígenes y su identidad, el derecho a la exención de responsabilidades por las acciones cometidas por las generaciones precedentes, el derecho a la preservación de la libertad de opción, y otros derechos, sin perjuicio de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación;
    Recordando que el pasado 23 de junio del año en curso, las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP suscribieron en la capital cubana los acuerdos de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad, en presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, del Secretario General de Naciones Unidas, del Presidente de la Asamblea General de la ONU, del Presidente del Consejo de Seguridad de la misma organización, del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, de los Jefes de Estado de los países acompañantes,  de Jefes de Gobierno de países de la región, del Enviado Especial de los Estados Unidos de América y del Representante Especial de la Unión Europea;
    Aceptando que las normas de derecho internacional consuetudinario continuarán rigiendo las cuestiones relacionadas con derechos fundamentales no mencionados en el Acuerdo Final, incluyendo el mandato imperativo que ordena que “en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de la exigencias de la conciencia pública”;
    Reconociendo el mandato constitucional que afirma que corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa convenir y ratificar acuerdos de paz;
    El Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, hemos acordado:
    Suscribir el presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, cuya ejecución pondrá fin de manera definitiva a un conflicto armado de más de cincuenta años y que a continuación se consigna.
    El presente Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera se suscribe por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949.
    El Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), firman siete originales incluidos sus anexos, uno para cada una de las partes, uno para cada uno de los países garantes y uno para cada uno de los países acompañantes. El séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.
    INTRODUCCIÓN
    Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno.
    La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia.
    En segundo lugar, el fin del conflicto supondrá la apertura de un nuevo capítulo de nuestra historia. Se trata de dar inicio a una fase de transición que contribuya a una mayor integración de nuestros territorios, una mayor inclusión social -en especial de quienes han vivido al margen del desarrollo y han padecido el conflicto- y a fortalecer nuestra democracia para que se despliegue en todo el territorio nacional y asegure que los conflictos sociales se tramiten por las vías institucionales, con plenas garantías para quienes participen en política.
    Se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos y colombianas. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz, acordamos los puntos de la Agenda del Acuerdo General de agosto de 2012, que desarrolla el presente Acuerdo.
    El Acuerdo está compuesto de una serie de acuerdos, que sin embargo constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación  se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables,  en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial.
    El enfoque territorial del Acuerdo supone reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental; y procurar implementar las diferentes medidas de manera integral y coordinada, con la participación activa de la ciudadanía. La implementación se hará desde las regiones y territorios y con la participación de las autoridades territoriales y los diferentes sectores de la sociedad.
    La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.
    Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz.  
    Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y la reconciliación nacional, una vez realizado el plebiscito, convocarán a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social.
    *
    El Acuerdo Final contiene los siguientes puntos, con sus correspondientes acuerdos, que pretenden contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera.   
    El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.
    El Punto 2 contiene el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.
    En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación.
    El Punto 3 contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas”, que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.
    Contiene también el acuerdo “Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses”. Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio.

    ElPunto 3 también incluye el acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendolas organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”. Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción.
    El Punto 4 contiene el acuerdo “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género.
    El Punto 5 contiene el acuerdo “Víctimas”. Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.
    El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición.
    El Punto 6 contiene el acuerdo “ Mecanismos de implementación y verificación” en el que se crea una “Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias”, integrada por  representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa.
    Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar  la implementación del Acuerdo Final y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos.
    *
    Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP reiteramos nuestro profundo agradecimiento a todas las víctimas, las organizaciones sociales y de Derechos Humanos, las comunidades incluyendo los grupos étnicos, a las organizaciones de mujeres, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, la academia, los empresarios, la Iglesia y comunidades de fe, y en general a los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente y que a través de sus propuestas contribuyeron al  Acuerdo Final. Con su participación lograremos la construcción de una paz estable y duradera.


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