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Por: Rodrigo Castillo Rodallega. 

Secretario Técnico IEANPE, Ex Vocero Nacional de la IEANPE por CENPAZ, Vocero Nacional de CONPAZCOL y CENPAZ y Miembro del Equipo Coordinador  de la Mesa Técnica que en 2016 llevó al Acuerdo de Paz y el Capítulo Étnico.

La Mesa de Conversaciones de La Habana

“Los diálogos en la Mesa de Conversaciones iniciaron en La Habana en noviembre de 2012. Entre tanto, las organizaciones étnicas hacían un análisis de los temas a abordar en las conversaciones y analizaban cómo estos podían afectarlos de manera directa (Gobierno Nacional & FARC, 2012). Una de las cosas que llamó la atención fue la manera en que las partes interpretaban el Acuerdo General. Mientras el gobierno hacía referencia a lo acotado de la agenda que se había establecido, las FARC-EP invocaban el preámbulo del Acuerdo General, alegando que no había puntos vedados.

 Para ellos, el preámbulo debía ser interpretado en su integralidad y, les otorgaba un margen de maniobra sobre temas centrales que podrían superar las llamadas ‘líneas rojas’ que había impuesto el gobierno, tales como: la participación de todos sin distinción, el respeto de los derechos humanos, el desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente, el desarrollo social con equidad y bienestar y, la ampliación de la democracia como condición para lograr bases sólidas para la paz.

También se hacía un análisis del contexto político. El inicio de las conversaciones en Cuba estuvo marcado por una férrea oposición de sectores políticos de la extrema derecha colombiana, en cabeza del ex presidente Álvaro Uribe. Dada esta coyuntura, las organizaciones de los pueblos étnicos asumieron una defensa de los diálogos, exigiéndole a las partes que no se levantaran de la mesa hasta llegar a un acuerdo; que las negociaciones se dieran con un cese al fuego bilateral y que era necesaria su participación para que la paz fuera estable y duradera (ONIC, 2012). 

El gobierno, días atrás había anunciado que los diálogos se medirían en meses y no en años, pero dadas las tensiones existentes, marcadas por los discursos de Oslo, los sectores de oposición y las exigencias de la sociedad civil, desde ya se vislumbraba que no sería fácil establecerles un tiempo límite a las negociaciones. En su libro, Santos deja una frase que llama poderosamente la atención “todos los seres humanos necesitamos una justificación para nuestras vidas. El acuerdo sobre el tema agrario les podía servir, de alguna forma, para salvar la cara. Ellos mismos nos lo decían” (Santos, 2018, pág. 321). Refiriéndose a la aceptación de las FARC-EP sobre la agenda. 

 

Finalmente, fueron cerca de 4 años, 51 ciclos de conversaciones, 94comunicados, 3 informes y 33 actas conjuntas, hasta llegar al Acuerdo Final (Bermúdez, 2018). 

En este lapso, se generaron acuerdos parciales que finalmente se firmaron: el 26 de mayo de 2013, el Acuerdo parcial sobre la Reforma Rural Integral; el 3 de noviembre de 2013, el Acuerdo parcial sobre la Participación Política; el 16 de mayo de 2014, el acuerdo parcial sobre la solución al problema de las drogas de uso ilícito; el 15 de diciembre de 2015, el Acuerdo parcial sobre víctimas; y el 24 de agosto de 2016, se firmaron los acuerdos del Fin del conflicto e implementación, verificación y refrendación. Durante todo este proceso, las organizaciones de los pueblos étnicos jugaron un papel activo y construyeron sus propias agendas por la paz y la reconciliación, al igual que acompañaron los pocos canales que se abrieron desde La Habana para poder participar. A continuación, se describe cómo se llevaron a cabo dichas agendas.

Visitas autónomas de lideres y lideresas de los pueblos étnicos a La Habana- Cuba.

Mientras avanzaba bilateralmente las negociaciones de paz en La Habana- Cuba entre la delegación del Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC-EP, bajo la premisa “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, los pueblos étnicos buscaron de manera directa al Gobierno para ser tenidos en cuenta en el proceso de negociación, sin embargo, fueron ignorados en repetidas ocasiones. Pese a la negativa por parte del Ejecutivo, líderes étnicos autónomamente viajaron a Cuba en calidad de turistas en medio de las advertencias del entonces Alto Comisionado para la Paz, Sr. Sergio Jaramillo, quien anunció la judicialización de colombianos que arribaran a La Habana a participar en la Mesa de Diálogo sin tener el permiso de las dos partes.

A pesar de no contar con el respaldo del Gobierno Nacional y de ser víctimas directas e indirectas del conflicto político, social y armado, los pueblos étnicos buscaron aliados estratégicos que les permitiera acercarse con las delegaciones de paz, entre ellos al director del Centro Memorial Martín Luther King, Joel Suárez, quien desinteresadamente apoyó a los pueblos étnicos en su lucha por ser escuchados en la mesa.

 

Las audiencias étnicas en La Habana

Tras las insistentes y justificadas razones por ser escuchados en el proceso de negociación, ambas delegaciones de paz (Gobierno y FARC-EP) emitieron el Comunicado Conjunto N°73 del 2 de junio de 2016, el cual invitaba una delegación de los pueblos étnicos para escuchar sus aportes y propuestas frente a la paz de Colombia.

El Comunicado Conjunto N°73 reza lo siguiente:

Los próximos 20 y 21 de junio recibiremos en la Mesa de Conversaciones, los aportes y propuestas de estas comunidades que servirán de insumo en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General “implementación, verificación y refrendación”. Las delegaciones en la Mesa nos encontraremos con 10 miembros de las comunidades indígenas, cinco personas escogidas por las organizaciones que hacen parte de la Mesa Permanente de Concertación Indígena y cinco seleccionadas por la Mesa de Conversaciones; así como con 10 representantes de comunidades afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, cuatro personas escogidas por las organizaciones que hacen parte del Espacio Nacional de consulta previa de estas comunidades y seis personas escogidas por la Mesa; y dos miembros del Pueblo Rrom seleccionados por sus representantes en la Comisión Nacional de Diálogo. (2016).

La emisión del Comunicado Conjunto N°73 generó rechazo de la Mesa Permanente de Concertación de los Pueblos Indígenas (MPC) y de las organizaciones representativas de los pueblos afrodescendientes, negros, raizales y palenqueros.

Después de intensos debates argumentativos, desde MPC consideraron la propuesta como excluyente, la cual impedía llegar a consensos reales. En entrevista con el entonces consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Luis Fernando Arias, alertó sobre la ausencia étnica del Comunicado Conjunto N°73: 

Consideramos como una limitante que solo se nos convoque para recibir “los aportes y propuestas […] que servirán de insumo en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General Implementación verificación y refrendación”. Las condiciones y la metodología propuesta por la Mesa de Conversaciones, no garantiza el “enfoque étnico, territorial y diferencial en la implementación de los acuerdos sobre los diferentes puntos de la agenda […] objeto de la invitación”, (ONIC, 2016).

Por su parte, las organizaciones afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras aludían que el Comunicado Conjunto N°73 excluía a los líderes y organizaciones étnicas que desde el principio exigían participar en la Mesa de Conversaciones y convocaba otras formas y expresiones organizativas que no habían incidido en las gestiones por ser escuchados, como el caso del Espacio Nacional de Consulta Previa.

El delegado del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA), Marino Córdoba, denunció que el Comunicado Conjunto N°73 buscaba dinamitar las organizaciones afrocolombianas, “Vice, usted (refiriéndose a la entonces viceministra del Interior Carmen Vásquez) lo que va a hacer es que esto se reviente y a llevar una gente a La Habana que no ha venido trabajando en el tema de que seamos incluidos, para eso se ha constituido el CONPA”, (15 de marzo de 2019). Ante los argumentos de los líderes del CONPA, los comisionados del Espacio de Nacional de Consulta Previa decidieron unilateralmente declinar la invitación a la Mesa de Conversaciones y esperar un futuro proceso de implementación.

Producto del rechazo de los pueblos étnicos al Comunicado Conjunto N°73, el Gobierno Nacional emitió el Comunicado Conjunto N°78 del 27 de junio de 2016, el cual agendaba para los días 26 y 27 de junio de 2016 a representantes de los pueblos indígenas, afrocolombianos, negros, raizales y palenqueras para escuchar sus recomendaciones, aportes y propuestas en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General: Implementación, Verificación y Refrendación.

El Comunicado Conjunto N°78 del 27 de junio de 2016 reza lo siguiente:

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP nos reunimos durante dos días con representantes de los pueblos y comunidades indígenas, afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, para escuchar sus recomendaciones, aportes y propuestas que servirán de insumo en el marco del punto seis de la Agenda del Acuerdo General “Implementación, Verificación y Refrendación”.

Durante la mañana del domingo, en la Mesa de Conversaciones recibimos a líderes y lideresas de los pueblos y comunidades indígenas, representados en la Organización Nacional Indígena de Colombia– ONIC, la Confederación Indígena Tayrona- CIT, Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía – OPIAC, Organización Zonal Indígena del Putumayo –OZIP, el Cabildo Mayor de la Zona del Bajo Atrato CAMIZBA y Autoridades Tradicionales Indígenas de Colombia Gobierno Mayor.

En horas de la tarde, el encuentro fue con representantes de la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia– CONPI, la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima- ACIT, el Consejo Regional Indígena de Arauca– CRIA, la Consejería de Autoridades del pueblo Wounaan- WOUNDEKO, el Consejo Regional Indígena Pueblo Nasa del Putumayo y el Cabildo Monaya Buinaima.

El día de hoy realizamos la sesión de la Mesa de Conversaciones con nueve representantes de organizaciones y expresiones organizativas de comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras: el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano– CONPA, la Asociación de Pequeños y Medianos Mineros del Chocó– ASOMICHOCÓ, las Comunidades Construyendo Paz desde el Territorio– CONPAZ, La Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes- CONAFRO, Chao Racismo y Poder Ciudadano.

En estas reuniones, las delegaciones recibimos insumos para la construcción de un enfoque étnico diferencial que irradiará el punto 6 del Acuerdo General. Los participantes expresaron su respaldo al proceso de paz.

Los pueblos étnicos recibieron con beneplácito el Comunicado Conjunto N°78, debido que el documento referenció taxativamente a organizaciones que desde el inicio de las negociaciones exigían ser escuchados por las partes dialogantes en La Habana. 

Durante el proceso organizativo autónomo, el movimiento indígena no logró consenso unitario para participar en la audiencia del Comunicado Conjunto N°78, por lo que se decidió lo siguiente: 1. En la jornada de la mañana del dia 26 de junio de 2016, la Mesa de Conversaciones escucharía a las organizaciones filiales de ONIC; 2. Mientras que, en las horas de la tarde se escucharían a organizaciones no filiales de ONIC.

Por el lado del movimiento afrodescendiente, negro, raizal y palenquero se logró un consenso unitario delegando a sus 9 voceros y voceras: 1. Rodrigo Castillo; 2. Marino Córdoba; 3. Aidén Salgado; 4. Richard Moreno; 5. Diana Martínez; 6. Ariel Quinto; 7. Héctor Marino Carabalí; 8. Johana Caicedo; 9. Ray Charrupí. 



La negociación tripartita en la Mesa de Conversaciones entre las organizaciones étnicas, el Gobierno colombiano y las FARC-EP

Las audiencias originaron que las organizaciones étnicas participantes se convirtieran en el tercer actor negociador en la Mesa de Conversaciones, permitiendo la inclusión del Capítulo Étnico en el Acuerdo Final de Paz.

Aunque se había ganado legítimamente un espacio en las conversaciones, las organizaciones étnicas aún estaban a la espera de la conformación de la Mesa Técnica Étnica Permanente, la cual estaba acordada con las delegaciones de paz durante las audiencias suscitadas los días 26 y 27 de junio de 2016 en La Habana-Cuba.

La Mesa Técnica Étnica Permanente recogía las propuestas de las organizaciones y concertaría un texto para incorporar la perspectiva étnica en el Acuerdo Final de Paz, ahora bien, en detrimento con lo pactado el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, convocó un “cónclave” cuyo propósito era acelerar la firma del Acuerdo antes del 24 de agosto sin contar con las propuestas emanadas de la Mesa Técnica Étnica Permanente. 

La decisión de Juan Manuel Santos de acelerar la firma del Acuerdo generó en las organizaciones étnicas, tanto indígenas como afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros, una alerta al unísono porque era la exclusión definitiva del Capítulo Étnico. Las organizaciones filiales a la ONIC se declararon en Asamblea Permanente y entraron en fase de revisión exhaustiva frente al relacionamiento con el Gobierno.

En medio del sombrío panorama, la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales solicitó al Gobierno un tiempo prudente de concertación para evitar la exclusión de los pueblos étnicos en el Acuerdo, “queremos ser reconocidos por haber aportado a este proceso de paz y a la construcción de la Nación”, (Tomado de ONIC, 2016).

Los pronunciamientos de las organizaciones étnicas y las peticiones constantes de la delegación de paz de las FARC-EP (lideradas por Jesús Santrich, Benkos Biojó y Victoria Sandino) de incluir la perspectiva étnica en el Acuerdo Final de Paz, condujo al presidente Santos a convocar a los representantes étnicos a La Habana el 23 de agosto de 2016 (día previo a la firma) para discutir y concertar la inclusión del Capítulo Étnico, sin embargo, la mayoría de los líderes arribaron el día de la firma del Acuerdo producto de los itinerarios con las aerolíneas.

A su llegada a La Habana, las organizaciones étnicas fueron recibidas por el Alto Comisionado para la Paz, Sr. Sergio Jaramillo, el jefe de la delegación de paz del Gobierno, Humberto de la Calle, y el delegado de paz de las FARC-EP, Pablo Catatumbo, donde procedieron a designar a los integrantes de la Mesa Técnica Étnica. En representación del Gobierno se delegó a Elena Ambrosí y Andree Viana; por el lado de las FARC-EP a Jesús Santrich, Benkos Biojó e Iván Márquez; mientras que las organizaciones étnicas designaron a Patricia Tobón, Alejandra Llanos, Rosario Rojas Mina, Rodrigo Castillo, Asdrúbal Plaza, Marino Córdoba, Richard Moreno, Luis Fernando Arias, Aida Quilcué, Daniel Garcés, Luz Mery Panche, entre otros.

  


Con la designación de los integrantes de la Mesa Técnica Étnica, los tres actores negociadores de paz se dio inicio a la construcción del Capítulo Étnico, discutiendo sus puntos sustanciales que tanto el Gobierno como las FARC-EP debían asumir, “tardamos como 40 minutos discutiendo el número de páginas que debería quedar en el Acuerdo. Recuerdo que la Dra. Ambrosí dijo, pues ya no discutamos más cuál es el número de páginas y empecemos a trabajar reglón por reglón qué es lo que es lo que puede asumir el gobierno, qué es lo que asume la FARC y qué es lo que ustedes pueden ceder”, (Moreno, 10 de mayo, 2019).

Por su parte, el vocero de comunidades construyendo paz en los territorios (Conpaz ) Rodrigo Castillo, explica que hasta ese momento lo  que en adelante seria  el Capítulo Étnico no contenía un texto que garantizara el seguimiento al Acuerdo con perspectiva étnica:

Recuerdo que, en medio de la discusión, Jesús Santrich propuso este texto: Se creará una Instancia Especial de Alto nivel con Pueblos Étnicos para el seguimiento de la implementación de los acuerdos, que se acordará entre el Gobierno Nacional, las FARC-EP y las organizaciones representativas de los Pueblos Étnicos. (2024)

Al culminar el proceso de negociación del Capítulo Étnico, desde el Gobierno Nacional llega la imposición de cerrar la discusión sin importar su contenido, en ese momento, el jefe de la delegación de paz de las FARC-EP, Iván Márquez, rechazó la petición aduciendo “no hay Acuerdo si no terminan los indios y los negros de meter lo suyo”. 

La Mesa Técnica Étnica avanzó en sus propuestas por la construcción de la paz en Colombia y sobre las 6:00 p.m. los tres actores negociadores llegaron a consenso, formalizando la inclusión del Capítulo Étnico en el Acuerdo Final de Paz.

 


 

 

Recomendaciones 

 El Estado (instituciones y cuerpo de funcionarios y funcionarias) debe prepararse para la paz, en su actitud, en sus discursos, en sus visiones, en sus lenguajes, en todas sus actuaciones. Debe propender por el reconocimiento de la diversidad étnica de la nación.

 Se insta al Gobierno Nacional a implementar el Capítulo Étnico de forma colaborativa con las autoridades de los pueblos étnicos desplegados en territorios.

 Es necesario avanzar en la revisión y ajuste de indicadores étnicos del Plan Marco de Implementación, existen indicadores implementados al 100% pero sin incidencia territorial. 

 Urge incorporar la perspectiva étnica diferenciada en los 16 Planes Sectoriales para la Reforma Rural Integral.

 Propiciar las máximas garantías de protección y seguridad a las comunidades étnicas.

 Promover la participación de las organizaciones étnicos en espacios de diálogos de paz que se adelanten con diferentes actores armados.

Referencias bibliográfica 

Comunicadoconjunto#73. https://www.google.com/search?q=comunicado+conjunto+%23+73&rlz=1C1ONGR_esCO1095CO1095&oq=COMUNICADO+&gs_lcrp=EgZjaHJv

Comunicado conjunto # 78. https://bapp.com.co/archivos/1.03.1680.pdf

 


“…el día de la firma del acuerdo final se dio un debate serio y duro con la mesa de negociación, en especial con la delegación del Gobierno Nacional que, ese 24 de agosto, se negaba a que apareciera un documento sólido sobre los pueblos étnicos en el documento final. A razón de eso, la FARC intervino recordando que había hecho un compromiso con las comunidades étnicas y que su palabra la iban a respetar…”











20 Mar 2017
Por: Aiden Salgado Cassiani*
 
El 24 de septiembre de 2016 desde La Habana (Cuba) se daba a conocer al país y al mundo que se había finalizado una discusión de un poco más de 5 años entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC-EP y que se tenía un texto de 297 páginas. En la página 180, con el numeral 6.1.12, se incorporaba el capítulo étnico. En ese momento todos aplaudimos, en especial los que nos dedicamos al trabajo con grupos étnicos, porque este capítulo reconoce que los pueblos étnicos han contribuido a la construcción de una paz estable y duradera, al progreso y desarrollo económico y social del país. Igualmente, contempla la participación de los pueblos étnicos en la implementación de los acuerdos con el fin de proteger sus derechos y avanzar en mejorar sus condiciones de vida.

Hecho público el acuerdo en su totalidad y conocido el aparte étnico, llegaron felicitaciones de diferentes partes del mundo, de organizaciones, de instituciones y personalidades, a los pueblos étnicos de Colombia que siempre estuvieron allí, perseverando hasta el último día de la firma para que sus reclamos fueran incluidos en el texto final. Poco se sabe del trabajo arduo que se adelantó desde las organizaciones y las personas involucradas para conseguirlo… no solo se trató de un sector, de los que estuvieron en todo el proceso, sino de las personas y sus organizaciones que abogaron por la inclusión de los grupos étnicos. Y, no solo en la coyuntura de la discusión de La Habana, sino desde mucho antes, cuando muy pocos en el país le apostaban a una mesa de conversación entre el gobierno y las FARC.

Ya en 2011, en Barrancabermeja, Magdalena Medio, del 12 al 15 de agosto de ese año, se realizó el “Encuentro nacional de comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas por la tierra y la paz de Colombia”, en el cual participamos miembros de lo que es hoy la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (Conafro) y de la Coordinación Nacional de pueblos Indígenas (CONPI). En la Universidad Distrital de Bogotá, los días 21 y 22 de mayo 2013, el Colectivo de Estudiantes Universitario Afrocolombiano (CEUNA) -hoy perteneciente a la Conafro) organizó el Foro “Afrocolombianidad y Proceso de Paz”. En esos mismos días, el CEUNA dedicaba su versión número 5 de su periódico La Uramba al proceso de paz de La Habana y a las comunidades afrocolombianas. En el mes de mayo de 2015 –con motivo del Día de la Afrocolombianidad- el equipo del Decenio Afro, Poder Negro, Conafro y otros procesos organizativos realizamos el evento “Movimiento social afrocolombiano y el decenio de las y los afrodescendientes”. Allí se produjo una declaración de apoyo al proceso de paz de La Habana y la se pidió la inclusión del pueblo afrocolombiano. Este evento tuvo participantes de siete países de América, miembros de la Articulación Regional de Afrodescendientes de las Américas y El Caribe.

A nivel internacional, en los diferentes eventos donde participamos en representación de Colombia logramos que cada declaración tuviera un reconocimiento y apoyo de la negociación de La Habana con la inclusión de pueblos étnicos: en Caracas, en 2011, en el IV Encuentro Internacional de Afrodescendientes y Transformaciones Revolucionarias; en La Habana la reunión de la Articulación Regional Afrodescendiente de América y El Caribe (ARAAC), celebrada en septiembre de 2012; el 16 de junio de 2013 la revista ALAI dedicó su edición al tema afrodescendiente y allí publicamos un artículo titulado Dimensión de la afrocolombianidad en coyuntura de paz; en 2015, en Montevideo- Uruguay, se realizó el II foro por la paz de Colombia, allí con la organización Mundo Afro de Uruguay participamos en un panel sobre la importancia de la inclusión afro en el proceso de paz colombiano, y también en Francia, en 2016, cuando en París se celebró en abril el III festival por la paz de Colombia donde participamos presentando nuestra posición frente a la necesidad de la paz con inclusión de los grupos étnicos.
Representantes Coordinación Étnica Nacional De Paz CENPAZ


Todo el recuento anterior es para explicar que antes y desde que inicio del proceso de paz de La Habana los pueblos afro e indígenas estuvimos metidos de cabeza en lograr el objetivo de la participación de los pueblos étnicos en los diálogos. Ya con la mesa de diálogo instalada y con más de 4 de años de funcionamiento, empezamos a tener injerencia directa y pública, junto a otros procesos afros e indígenas.

La primera reunión fue el 28 de febrero de 2016 y en ella participó el CONPA [conformado por Foro Interétnico Solidaridad Chocó –FISCH-, Asociación de Afrocolombianos Desplazados –AFRODES-, Proceso de Comunidades negras –PCN-, Autoridad Nacional Afrocolombiana –ANAFRO-, Consejo Laboral Afrocolombiano –CLAF-, Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas –CNOA-, Pastoral Afrocolombiana Diócesis de Quibdó, Red de Mujeres Afrocolombianas Kambiri] que junto a la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- y Gobierno Mayor constituyen hoy la Comisión Étnica de Paz. De nuestra parte, estaba la Coordinación Étnica Nacional de Paz –CENPAZ-, conformada por la Coordinación Nacional de Organizaciones y comunidades afrodescendientes –CONAFRO-, la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas –CONPI-, Asociación de Pequeños y Medianos Mineros del Chocó –ASOMICHOCO-, Comunidades Construyendo Paz en el Territorio –CONPAZ-, Poder Ciudadano y la Federación de mineros del Chocó –Fedemichoco-. En este primer encuentro no pudimos llegar a un acuerdo para presentarle propuestas unificadas a la mesa y quedamos en reunirnos en Colombia, lo que la Comisión Étnica de Paz desechó.

Después nos encontramos en la audiencia de paz dirigida a los grupos étnicos. Allí estuvieron la Comisión Étnica de Paz, CENPAZ, Chao Racismo, y Poder Ciudadano. En esta audiencia cada plataforma presentó sus propuestas por separado y nuevamente después de la audiencia quedamos en reunirnos en Colombia, pero otra vez la Comisión Étnica de Paz canceló la reunión.

En cada encuentro en La Habana, cada organización o proceso llevó propuestas desde el primer día. De nuestra parte [CENPAZ], desde la primera reunión de febrero compartimos un primer documento sobre la negociación y más adelante en la audiencia nuevamente entregamos los documentos. Ya en la última visita los compañeros de Comisión Étnica de Paz habían radicado un documento muy bien elaborado que tenía insumos de múltiples propuestas, incluyendo las presentadas en la audiencia por parte nuestra.

Con el panorama anterior, el día de la firma del acuerdo final se dio un debate serio y duro con la mesa de negociación, en especial con la delegación del Gobierno Nacional que, ese 24 de agosto, se negaba a que apareciera un documento sólido sobre los pueblos étnicos en el documento final. A razón de eso, la FARC intervino recordando que había hecho un compromiso con las comunidades étnicas y que su palabra la iban a respetar, por lo cual dijeron nos acogemos a lo que digan las comunidades; en ese momento se organizó una comisión con el Gobierno, las FARC y delegados de los dos plataformas étnicas que participaron de todo el proceso en la mesa. Y a escasos minutos del anuncio del documento final es que se logró llegar a un acuerdo para consolidar un documento final que contenía muchos otros detalles, pero que al final tiene como resultado el capítulo étnico de los acuerdos.

La anterior reseña del proceso trata de señalar que el capítulo étnico fue un esfuerzo de mucha gente dentro y fuera de la mesa. De los que apoyaron con artículos, con declaraciones, con pasajes y recursos económicos y, principalmente, de las organizaciones que a lo largo de los años del proceso siempre estuvieron allí perseverando por la inclusión de las comunidades negras-afrocolombianas e indígenas en los acuerdos.

Hoy la responsabilidad es la de hacer cumplir lo acordado en La Habana y en ese sentido es razonable que las y los que estuvieron en todo ese debate hagan parte por medio de sus delegados de la alta instancia que recoge el capítulo étnico.


Hoy necesitamos trabajar de la mano reconociendo los aportes de todos y todas para materializar los acuerdos y que ello redunde en mejorar las condiciones de vida, no de los dirigentes, sino de ese pueblo sufrido, con la claridad de que los acuerdos se materializan en el territorio con sus comunidades, no bajo organizaciones o estructuras burocráticas, que pueden pretender vivir de los acuerdos.

Aparecen escritos amenazantes contra la apuesta de construcción de paz de la comunidad Indígena Nasa de Filipinas, Resguardo Pioyá


Tomado de: Radio Macondo

Luego de culminar el primer encuentro interétnico en el caserío de Filipinas, Resguardo de Pioyá en el municipio de Caldono, durante los días 17 y 18 de septiembre de 2016, donde participaron alrededor de 450 personas de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas mestizas. Profesores y comuneros de la comunidad indígena nasa recibieron mensajes intimidatorios y amenazas, en escritos a mano sobre siete volantes de la campaña por el SI al plebiscito por la paz, en los que se lee: “voten el no por qué están punto de llegar a la muerte pobrecitas indígenas ni lo sueñen a la paz” y en otro “colombianos preparence a peliar a la guerra, por que no hay paz en este mundo…” (sic)

Las amenazas fueron encontradas, el lunes 19 de septiembre hacia las 7 am. por docentes del Centro Educativo Rural Mixto Filipinas, en varios puntos del colegio y en la casa de uno de los profesores.

Estas amenazas e intimidaciones pretenden limitar el ejercicio de la libertad de expresión y la promoción de un voto consiente por el SI de las comunidades asentadas en esta zona. Tanto profesores como autoridades indígenas del resguardo vienen adelantando un ejercicio pedagógico local y regional en torno la construcción territorial de la paz, profundizando el capítulo étnico de los acuerdos y así potenciar la participación de los pueblos étnicos en la implementación y cumplimiento de los acuerdos.

El pasado domingo 18 de septiembre, se realizó el primer encuentro interétnico por la construcción de la paz, en el cual participaron comunidades indígenas de los pueblos Nasa, Wounaan, Wounaan Nonam, Embera, Sikuani y Jiw; comunidades afrodescendientes y como observadores comunidades campesinas de los departamentos del Cauca, Putumayo, Valle del Cauca, Meta y Chocó. La mayoría de ellas pertenecientes a la Red de Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (CONPAZ).

En el resguardo de Pioyá en desarrollo del conflicto armado, se produjeron múltiples violaciones de DDHH e infracciones al DIH y hoy en medio del escenario de los acuerdos de paz, se estaba experimentando un nuevo ambiente de libertades para la población, este hecho delicado, genera efectos en la población juvenil e infantil y los líderes que están animando la construcción de paz.

Urge una investigación oportuna y eficaz de las entidades competentes para el esclarecimiento del origen y responsables de estos panfletos amenazantes y una actuación coherente del gobierno colombiano que genere garantías para la población.

Bogotá, D.C., septiembre 20 de 2016
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz


       Foto: Archivo Internet.

La Habana, 26 de junio de 2016

APORTES DESDE LAS ORGANIZACIONES DE BASE DE LOS PUEBLOS INDIGENAS PARA INCLUIR EL ENFOQUE ÉTNICO TERRITORIAL EN LOS ACUERDOS DE PAZ EN LA HABANA - CUBA

Presentamos un saludo fraterno en nombre de las comunidades, Autoridades indígenas y organizaciones de base que hemos venido conformándonos de manera autónoma para garantizar la participación efectiva las comunidades que no se sienten representadas por las organizaciones de carácter nacional o en algunos casos, regional.

A través de este documento las organizaciones de base de los Pueblos Indígenas organizados en CONPI, CONPAZ, WAUNDEKO, ACIT, Asociación de cabildos KWESX KXAW del departamento de putumayo, Comunidades indígenas del municipio de Dabeiba Antioquia y en representación de las comunidades indígenas urbanas por desplazamiento del Municipio de Florencia Caqueta, presentamos a las delegaciones de paz de las FARC - EP y del Gobierno Nacional sentados en la Mesa de conversaciones para la terminación del conflicto armado de Colombia en la Habana - Cuba, algunos planteamientos de carácter general, que en consideración de los Pueblos Indígenas de Colombia, es importante incluir en los acuerdos pactados en el proceso de conversaciones y en su posterior implementación en los territorios.

Consideramos que los grupos étnicos deben ser parte activa en la construcción del enfoque étnico territorial de los acuerdos pactados entre el gobierno nacional y las FARC-EP para la terminación del conflicto armado,  así como en el seguimiento a su implementación en los territorios, como lo establece el bloque  de constitucionalidad, para garantizar el Buen Vivir de los sectores más excluidos e impactados  por la guerra.
Con esta propuesta se espera que las partes en la mesa contribuyan con la búsqueda de mecanismos conducentes a solucionar las causas estructurales que han generado la violencia y a resarcir   los efectos que el conflicto armado,  social y político ha generado sobre los territorios y los pueblos indígenas, las poblaciones negras, afrocolombianas raizales y palenqueras.
Nuestra visión de Territorio

Los  pueblos indígenas concebimos el territorio como un bien colectivo, en función de las necesidades de sus habitantes. El territorio es fuente de vida material, cultural, espiritual y ecológica. El territorio tiene que ser visto como el espacio geográfico, espiritual y libre donde las comunidades puedan desarrollarse plenamente, es el lugar físico y simbólico fuente de bienestar soberano, de independencia, regido bajo los principios de autonomía, solidaridad, crecimiento, desarrollo propio, equilibrio y sostenibilidad garantizando todas las condiciones necesarias para el Buen Vivir.

El territorio contiene la Ley de Origen, el Derecho mayor o Palabra de Vida, para el manejo y el buen comportamiento de la gente, y es el espacio donde se da no solo la producción de alimentos, sino también la reproducción social y de la buena palabra, palabra de abundancia social, cultural y espiritual. El territorio no es ajeno al individuo ni a la sociedad, el individuo y la sociedad hacen parte del territorio y provienen de este: “El territorio es la madre”, la madre dadora y creadora. En el habitan nuestros espíritus y nuestros ancestros y comprende el suelo, el subsuelo y el espacio, por lo tanto el territorio es vida y es sagrado
Los pueblos indígenas y demás grupos étnicos y sus territorios hemos sido víctimas históricas de  estructuras violentas y excluyentes desde la invasión europea, de prácticas racistas y discriminatorias del Estado desde sus orígenes.  En ese orden de ideas, el conflicto social político y armado que ha vivido el país ha afectado de forma particular a nuestras comunidades, casi hasta su exterminio físico y cultural y por lo tanto nuestros territorios y nuestras comunidades deben estar priorizados en la implementación de los acuerdos.

PLANTEAMIENTOS GENERALES PARA LA IMPLEMENTACION DE LOS ACUERDOS DE LA MESA DE CONVERSACIONES ENTRE LAS FARC-EP Y EL GOBIERNO COLOMBIANO, CON LA PARTICIPACION DE LOS ETNICOS.

Las organizaciones de base de los Pueblos indígenas ponemos en la mesa de conversaciones que se desarrolla en La Habana – Cuba, los siguientes planteamientos:

1.    Nuestra participación en este proceso  de aportar al enfoque étnico en el contenido e implementación de los acuerdos para la terminación del conflicto armado, agrava la situación de riesgo en que se encuentran muchos dirigentes de organizaciones de grupos étnicos. Por tal razón es imperativo el compromiso del estado Colombiano  para garantizar y proteger el territorio así como la vida e integridad de los líderes y comunidades que vamos a participar decididamente en este proceso.

2.    De acuerdo con el principio de progresividad, se deben blindar los derechos hasta ahora alcanzados por los grupos étnicos, resultado de los procesos de resistencia y lucha y avanzar en demás garantías para el Buen Vivir.

3.    Se requiere el reconocimiento y garantías para el ejercicio del derecho a la participación de las bases sociales en el marco del proceso en construcción e implementación de los acuerdos, evitando la suplantación de la representación y participación de las bases.

4.    Consideramos que el gobierno debe avanzar decididamente en la salida política con el ELN y tomar las medidas necesarias para poner fin al fenómeno paramilitar que hoy se ha expandido de manera alarmante. De igual manera se deben abordar los mecanismos de depuración y reducción de la fuerza pública, para recuperar la confianza del pueblo colombiano en la institucionalidad y dedicarnos a la reconstrucción del país con el propósito de lograr la paz con justicia social y ambiental de manera estable y duradera. Se requiere que en los acuerdos se establezca la desmilitarización de los territorios colectivos de comunidades negras y pueblos indígenas para garantizar el ejercicio del gobierno propio y la autodeterminación.

5.    Se hace urgente garantizar la participación efectiva de los grupos étnicos en el proceso de acuerdos para la terminación del conflicto a través de la creación de la Mesa Interétnica que asesorara el enfoque étnico tanto en el contenido de los acuerdos con las FARC –EP y otros grupos, así como en el seguimiento a la  implementación de los mismos en los  territorios colectivos. Este espacio debe permitir la representación de todas las organizaciones indígenas y negras constituidas de hecho y de derecho

6.    La implementación de los acuerdos de paz en los territorios requiere de la readecuación institucional y presupuestal del Estado, que garantice el desarrollo y ejecución de las políticas públicas para el ejercicio de derechos de los grupos étnicos y la implementación de los acuerdos pactados en la Habana, por lo cual se debe crear el Ministerio de Asuntos Étnicos a nivel nacional y las Secretarias Departamentales y Municipales de Asuntos Étnicos, con su autonomía presupuestal, coordinando adecuadamente la estructuración y composición de cada uno de los espacios con los grupos étnicos asentados en cada región contando con el aval de las organizaciones de base.

7.    El enfoque étnico territorial de los acuerdos pactados debe incluir de manera inmediata el saneamiento, ampliación y legalización de resguardos, así como la compra de tierras para la reubicación de los cabildos que se encuentran en críticas condiciones de vida en cabeceras municipales y áreas urbanas del país.

8.    Se deben abordar de manera urgente y efectiva la resolución de los conflictos territoriales  interétnicos que se vienen presentando o que se presenten a futuro  en diferentes partes del país a través de la creación de una comisión interétnica/intercultural de nivel nacional constituida en consenso con los grupos étnicos. También proponemos como alternativa para la resolución de conflictos territoriales la creación de territorios interculturales en algunas regiones del país.

9.    La comisión de la verdad y memoria histórica debe incluir el capítulo de los grupos étnicos, para lo cual se requiere la participación de una comisión interétnica que trabaje e investigue las reales causas, los impactos y afectaciones que ha generado el conflicto armado y la exclusión social de los grupos étnicos desde 1492.

10.          El contenido de los acuerdos y su implementación debe tener en cuenta las particularidades de cada región, especialmente aquellos territorios estigmatizados y castigados socialmente por el estado como la región amazónica que se debe proteger  de manera especial y resolver los conflictos ambientales que ya se están presentando. Para este caso se hace necesario excluir a la Amazonia de la política de desarrollo minero energético, adecuar la legislación ambiental promoviendo la defensa y conservación de la selva Amazónica como pulmón del mundo y avanzar en la inversión social que promueva el desarrollo social manteniendo el equilibrio y la armonía entre la selva y sus habitantes. En regiones como el Choco, se debe regular el desarrollo económico basado en la extracción de las riquezas naturales para equilibrar la armonía entre la madre naturaleza y las comunidades étnicas asentadas. Se hace necesario revisar y cambiar las políticas latifundistas y poner límite al avance de la frontera agrícola.

11.           Se debe reordenar el territorio colombiano, revisar los tratados de libre comercio y las concesiones petroleras y mineras que pongan en riesgo la armonía territorial y el buen vivir de las comunidades pertenecientes a grupos étnicos.

12.          Debe ser un compromiso del Estado colombiano en su conjunto, reconocer y respetar las normas legislativas que emanan las comunidades para el control de los territorios colectivos.

13.          En la implementación de los acuerdos de paz, se deben priorizar todos los territorios colectivos de comunidades negras e indígenas que de manera general hemos sido víctimas del conflicto armado, social y político y estamos abocados al exterminio físico, espiritual y cultural.

14.          La soberanía alimentaria  es un derecho que se debe garantizar de manera inmediata a través de la implementación de procesos productivos para prevenir la desnutrición de los niños y niñas de las comunidades pertenecientes a los grupos étnicos. También se debe implementar un plan de choque para atender inmediatamente a las comunidades indígenas en regiones como La Guajira, el Choco, Arauca, Amazonia entre otros, que están muriendo de hambre y desnutrición.

15.          El Estado debe levantar la reserva sobre el consentimiento previo libre e informado como lo establecido en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las naciones unidas.

16.          En el ámbito territorial el estado y el gobierno colombiano deben revisar la política de parques nacionales ya que en ellos se encuentran los sitios sagrados de los pueblos indígenas y permitir la coadministración de estos territorios desde los usos y costumbres con los grupos étnicos afectados en cada región. De igual manera debe establecerse una política nacional de protección para los pueblos indígenas no contactados que se encuentran en zonas de reserva y parques de la amazonia.

17.          Para el caso de los pueblos indígenas, el gobierno debe reestructurar el Decreto de creación de la Mesa Nacional de Concertación ampliando la participación de las organizaciones indígenas que no son filiales a ONIC, OPIAC, CIT o AICO.

18.          Es urgente avanzar en la salida política para la terminación de conflicto armado,  y avanzar en la implementación de los acuerdos que permitan resolver los problemas estructurales que propiciaron la guerra, garantizando la participación activa y permanente de las bases del pueblo colombiano, y que se recojan los  aportes de las comunidades negras e indígenas como lo establece el Convenio y Tratados internacionales,  la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Constitución Colombiana y la jurisprudencia establecida por la Corte Constitucional.

19.          En cuanto a la participación política en los espacios de Congreso, Asambleas Departamentales y Consejos Municipales, se deben garantizar de manera directa tres curules en el congreso para los pueblos indígenas por  cada una de las regiones (Pacifica, Caribe, Andina, Amazonia, Orinoquia). Para el caso de las Asambleas departamentales y los Concejos Municipal se deben garantizar dos curules para los pueblos indígenas, quienes a través de sus organizaciones en cada región y en consenso definirán sus respectivos representantes en dichos espacios, garantizando la participación efectiva en la  vida política del país. De igual manera para los demás grupos étnicos.

20.          Se hace necesario reformar el sistema electoral para garantizar su transparencia. Así mismo el derecho al voto de los grupos étnicos debe ser garantizado, instalando mesas de votación en cada uno de los territorios colectivos pertenecientes a los grupos étnicos.

21.          El estado debe garantizar el dialogo con el fin de buscar consensos con las Autoridades Indígenas sobre la coordinación entre justicia transicional y jurisdicción especial indígena, con el objetivo de garantizar la aplicación adecuada de justicia y la reconciliación como el primer paso para avanzar en la construcción de la paz estable y duradera.

22.          En cuanto a la reparación individual y colectiva de los miembros y comunidades étnicas se hace necesario avanzar desde el nivel local en propuestas consensuadas que garanticen reparación integral. Es imperativo priorizar y avanzar en los procesos de retorno y reubicación en condiciones de dignidad de las familias y comunidades pertenecientes a los grupos étnico que se encuentran  desplazados forzadamente y en grave situación en las áreas urbanas del país.

23.          Rechazamos la fumigación aérea y manual con glifosato, la erradicación manual forzada y consideramos que los acuerdos deben contemplar la sustitución gradual de los cultivos de uso ilícito y  la implementación de procesos de industrialización para la producción de alimentos, medicinas y demás derivados de la coca. También se hace necesario revisar la política internacional antidrogas para defender la soberanía nacional.

24.          El enfoque étnico territorial en cada uno de los puntos acordados para la terminación del conflicto, debe contemplar de manera imprescindible el enfoque de mujer y género y su implementación debe garantizar la participación efectiva de las mujeres pertenecientes a los grupos étnicos.

25.          Los medios masivos de comunicación, RCN y Caracol, han sido responsables de atizar la guerra y acrecentar el odio mediante el uso de un lenguaje bélico y la desinformación. Por lo tanto se requiere la creación de una emisora y un canal de tv, ambos cobertura nacional para los grupos étnicos. También se deben implementar en los territorios de los grupos étnicos  emisoras comunitarias, canales de televisión, redes de internet y periódicos locales que permitan divulgar la realidad que enfrentan las comunidades y hacer pedagogía para la paz.

26.          Se debe incluir en los acuerdos la responsabilidad del Estado para que las Universidades Públicas implementen observatorios que permitan el seguimiento a la implementación de los acuerdos en cada región y  observatorios ambientales que  den cuenta de las problemáticas que están generando en los territorios las multinacionales mineras energéticas y adviertan para prevenir dichas problemáticas.

27.          Crear, promover y fortalecer las universidades territoriales para la paz con currículos propios y con enfoque intercultural.

Hacemos un llamado fraterno a nuestras organizaciones hermanas para que se sumen decididamente en este noble y digno propósito de poner fin al conflicto armado que ha desangrado al país y en unidad y solidaridad con los demás sectores sociales del país aportemos en la solución de los conflictos sociales y políticos que nos han excluido y marginado. Es necesario recurrir a la espiritualidad para desarmar también nuestros corazones, nuestras mentes y avanzar hacia la reconciliación como primer paso para la construcción de la paz estable y duradera.

Nuestro compromiso como grupos étnicos es y debe ser  construir en unidad, avanzar y alcanzar colectivamente el buen vivir para todos y todas los habitantes de nuestro país y de Latinoamérica y es nuestro deber recuperar el sentido y principio de humanidad que también nos ha sido despojado. Somos uno con la madre tierra y vamos a defenderla aun  a costa de nuestras propias vidas.




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