Publicado en "COLOMBIA"
Abya Yala ACIN ACISC ACIT ACONC Acuerdo Final Afrocolombianos Afrofeministas Agencia Prensa Rural ALCALDE Alexander Escobar amazonia Amenazas America Latina ANZORC Arauca Arte para la paz Asamblea CONPI ASCAL-G Asesinatos ASISC ASOCATA ASTROZONACAL AUTORIDADES TRADICIONALES Bakatá Bogotá Boletín Informativo Buenaventura Caldono Caloto Campesinos Capítulo Étnico Caquetá Catatumbo Cauca Cenpaz CESAR CESE BILATERAL Chocó CLOC Via Campesina Coca Sagrada Cocaleros Colectivo Juvenil Tulpa Caldono COLOMBIA Comunicados CONAFRO Congreso de los Pueblos CONPAZ CONPI Consejo Comunitario Consulta Previa Córdoba Corinto COVID19 CRIC CSIVI CULTURA Cumbal Cumbre Agraria Defensa de la Madre Tierra Defensor de DDHH Delincuencia Informática Denuncias Derechos Humanos Descargas Diálogos de paz ELN Eva Golinger Eventos FARC FENSUAGRO FEU Formación FORO FOSPA Frente Amplio Fuerza Pública Genocidio Gobierno Nacional Grupo Pijao Guajira Guardia Cimarrona Guardia Indígena Huber Ballesteros Ibagué Implementación impunidad Incauca Informes Instancia Especial con Pueblos Étnicos Intancia Especial con Pueblos Etnicos Internacional Jóvenes Justicia y Paz Kankuamo KWESX KXAW La paz Si es Contigo Líderes Sociales Luz Mery Panche Chocue Majayura Makaguan Marcha Patriótica Marcha Patriótica Cauca Marcha por la Paz María Jesús Pinto Masacre del Nilo Medio Ambiente Medios de comunicación Meta MOEPP movilizacion Mujeres Indígenas por la Paz Mujeres Negras por la Paz Muralismo Muysca Chibcha Nariño NASAS Natagaima Naya Ni una menos Nilo No más Abusos Norte del Cauca ONIC Opinión Organiación Popular organización estudiantil p Paramilitarismo PARO NACIONAL PAZ Paz en Peligro PCN Pioyá Pital PNIS Política Agraria Presidente de la Republica Prisioneros Políticos Protesta Social Pueblo Embera Pueblo Inga Pueblo Korebaju Pueblo Misak Pueblo Murui Muina Pueblo Nasa Pueblo Nuevo Pueblo Pijao Pueblos Indígenas PUPSOC Putumayo Quibdó Re-victimización Reconciliación REDDHFIC Relato REMAP Renán Vega Revista Paz San Vicente del Caguán Somos Abya Yala Sucre Territorios interculturales TOLIMA Tomàs Gisbert Tulpa TUMACO Tumburao Unai Aranzandi Unión Patriótica UNIOS Valle del Cauca Videos Vigilia Por La Paz WAUNDEKO Wayúu Wiwa Zenú Zona Veredal ZRC ZVTN

GRAN REPORTAJE

Los guerrilleros se preparan para la paz

Los excombatientes, unos 7.000, están identificados y agrupados en 26 campamentos levantados en la Colombia olvidada, donde las FARC tuvieron una mayor presencia durante la guerra

Por: Francesc Relea; Revista Contexto


Guerrilleros en formación, en el campamento Simon Trinidad (departamento de la Guajira).


CALI | 30 DE MAYO DE 2017

Más de 7.000 guerrilleros se preparan en Colombia para una nueva vida sin armas. Están concentrados en campamentos provisionales en distintos puntos del país, a la espera de reintegrarse en una sociedad que no les recibirá con los brazos abiertos. Muchos de ellos sólo han conocido la Colombia rural más olvidada por el Estado, donde las FARC garantizaban la ley y el orden, su ley y su orden, administraban su justicia y regulaban la economía ilegal. Atrás quedan 52 años de conflicto armado, con 8,4 millones de víctimas, según la cifra del Registro Único de Víctimas, entre muertos, desaparecidos, secuestrados, mutilados y desplazados.

La terminal de transporte público de la ciudad de Cali está a rebosar. Los microbuses que cubren las rutas a distintos puntos de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca van atestados. Una mujer mulata sube con sus dos hijos, cargada con el equipaje y bolsas de frutas y verduras. El cobrador grita los nombres de las próximas paradas: Suárez, Puerto Bolívar, Timba… No para de llover. Mi destino es Timba, adonde llego al caer la noche.

A las 6 de la mañana del día siguiente salimos en la moto de Junior, un muchacho de 16 años despierto como un lince, que me explica que quiere estudiar medicina deportiva en Cuba, “porque los médicos cubanos son los mejores del mundo”. Son dos horas de viaje por una trocha llena de piedras y barro. El río Cauca nos acompaña buena parte del trayecto. Plantaciones de caña de azúcar, café, yuca, maracuyá, plátano… Y de coca; ahí están a la vista en varias laderas del valle cultivos de hoja de coca, ingrediente principal de la pasta base y de la cocaína, origen de muchos de los males de Colombia.

Durante décadas el departamento del Cauca ha sido un territorio en disputa entre distintos actores armados, narcotraficantes, guerrilla, ejército, paramilitares, que han impuesto su presencia a punta de fusil ante el vacío de instituciones del Estado. Aquí se han librado duros combates por el control de un corredor estratégico de armas, droga y contrabando, cerca del océano Pacífico, con una gran riqueza natural y principal fuente hídrica del país, donde nacen los ríos Cauca y Magdalena. Desde los años 60 ha sido un baluarte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Un puesto de control del Ejército marca el inicio del primer anillo de seguridad alrededor del campamento donde está concentrado un contingente de guerrilleros desmovilizados de las FARC. Un soldado muy joven pregunta: “¿Dónde van? ¿Me permite su documento?”, una llamada por radioteléfono para pedir instrucciones y “OK, puede pasar”. El siguiente anillo lo conforman los observadores de la ONU del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V), que supervisan el proceso de desarme de los excombatientes para su reintegración a la vida civil, y el respeto del cese el fuego y de hostilidades.

La firma de la paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC después de 52 años de guerra ha abierto una etapa histórica. Queda un largo camino por recorrer, pero nunca el movimiento insurgente más antiguo y poderoso de América había llegado tan lejos. Hoy, todos los guerrilleros, unos 7.000, están identificados y agrupados en 26 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y Puntos Transitorios de Normalización (PTN). Son campamentos levantados en la Colombia olvidada, donde las FARC tuvieron una mayor presencia durante la guerra. “Esa otra Colombia que miramos de reojo desde las grandes ciudades”, en palabras de la escritora y periodista Pilar Lozano.

Llegamos a la zona veredal Carlos Perdomo, en el municipio de Caldono, a la misma hora que el primer camión con suministros. Los guerrilleros no visten de camuflaje sino de civil, y en lugar del fusil al hombro usan libretas y ordenadores. En medio del cacareo de las gallinas, hay clase de pedagogía de paz. Una docena de estudiantes de la Universidad de Cauca-Popayán colabora en las tareas de formación. “Explicamos los acuerdos de La Habana a guerrilleros y a vecinos de las comunidades”, comenta Carlos Mario Vidal, estudiante de Ciencias de la Educación.

Panorámica del valle desde el campamento Carlos Perdomo. /F.R

.
Por estos talleres de pedagogía de paz pasan campesinos, indígenas y afrodescendientes, miembros de sindicatos, grupos de mujeres, organizaciones de víctimas, colectivos artísticos… Uno de los retos de las FARC en esta nueva etapa es vencer el recelo y la desconfianza de una población que ha sido muy golpeada. “Como comunidades indígenas anhelamos la paz, porque hemos padecido el rigor de la guerra”, dice José Wilman Tumbo Chepe, vicegobernador del cabildo indígena Nasa de Pueblo Nuevo, de 6.700 habitantes.

La instalación de los campamentos, donde están concentrados los antiguos combatientes antes de su reintegración a la vida civil, no ha estado exenta de polémica. En el Cauca, por ejemplo, de los seis cabildos Nasa afectados, tres apoyan la presencia de la guerrilla y tres están en contra. “Llevará tiempo conseguir un consenso, tenemos que seguir dialogando y haciendo pedagogía”, subraya el vicegobernador Tumbo Chepe. Una labor pedagógica imprescindible para contrarrestar la intensa campaña de los enemigos del acuerdo de paz.

El expresidente Álvaro Uribe encabeza la oposición de la derecha más recalcitrante, que pone todo tipo de trabas para dificultar la aplicación de lo pactado. El Tribunal Constitucional ha aceptado uno de sus recursos, que deja sin efecto la vía rápida de aprobación parlamentaria de numerosos decretos y leyes contenidos en el acuerdo de paz. Sin la luz verde del Congreso lo firmado por el Gobierno y la guerrilla sería papel mojado. Éste es, simple y llanamente, el objetivo del uribismo: convertir en interminables los debates parlamentarios para ganar tiempo, con la mirada puesta en las elecciones de 2018. El panorama apocalíptico que describen Uribe y sus peones roza la paranoia.

Un guerrillero, con sus dos hijas en el campamento Carlos Perdomo (departamento del Cauca). /F.R.

Colombia tiene el índice de violencia más bajo de los últimos 50 años gracias al cese el fuego y de hostilidades bilateral respetado por el Ejército y las FARC, y el presidente Santos asegura que el proceso no tiene marcha atrás. En esta misma Colombia los uribistas repiten una y otra vez que harán “trizas” el acuerdo de paz si ganan los comicios del año próximo. Una de las voces más incendiarias es, sin duda, la de Fernando Londoño, cuyo currículum habla por sí solo: actual director honorario del Centro Democrático, el partido de Uribe, ministro del Interior y Justicia entre 2002 y 2004, posteriormente destituido e inhabilitado por 15 años por conflicto de intereses y abuso de autoridad, y víctima de un atentado en 2012. “Los criminales están gobernando la nación”, ha escrito Londoño, que en la reciente convención de su partido dijo solemnemente: “Nos robaron la patria y la vamos a recuperar”. Y concluyó su discurso en su habitual tono amenazante: “¡Nos espera un camino de sangre, sudor y lágrimas! Pero Colombia bien vale la pena”.

Lucía González, asesora hasta fecha reciente de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y luchadora incansable contra la violencia, vislumbra “un escenario de torpeza e incapacidad” en la mayoría de partidos políticos. “La oposición de Uribe hace un daño descomunal, histórico. Pero Uribe existe porque existe esta sociedad de ignorantes”. González, antigua directora del Museo de la Memoria de Medellín, cree “en la voluntad de la guerrilla a favor de la paz” y en su ilusión de vivir: “Lo explica la cantidad de embarazos y nacimientos de los últimos tiempos en las filas de las FARC”.

En el campamento Carlos Perdomo hay varias guerrilleras-mamás. Como Alba Valencia, de 35 años, que tuvo un bebé hace dos años, en pleno proceso de paz. Su vida ha sido la guerrilla. Ingresó en las FARC cuando cumplió 15 años, y a los 16 participó en su primer combate. “Fue la toma de un pueblo, me quedé con otra unidad vigilando si llegaba el enemigo. Hubo varios muertos”. ¿El futuro? “Quiero trabajar por la paz, tener a mi hijo conmigo, enseñarle, crear una familia y estudiar mucho”. Tiene dudas, “no sé si el Estado nos va a cumplir”, y temores: “El arma era nuestra defensa. ¿Y ahora?”

Me llama la atención otra mujer, que se mueve como una ardilla de un lado a otro del campamento. Da instrucciones, revisa los turnos de guardia, conversa con un grupo de civiles, recibe a los observadores de la ONU. Marcela González, de 50 años, formó parte de la delegación de la guerrilla en las negociaciones en La Habana y era la segunda comandante de la columna móvil Jacobo Arenas, una de las unidades de élite de las FARC. A las 9 de la noche, cuando el campamento está en silencio, nos sentamos a conversar en una tienda de campaña.

Marcela González, más de 30 años en las FARC. / F. R

“Cuando cumplí 18 años le dije a mi padre: Me voy para las FARC. Me contestó: No me vaya a defraudar, no puede volver por cobarde, y si se queda embarazada no me traiga los hijos para que yo los crie. Me fui y empecé a asumir la vida de guerrillera”. La voz de Marcela se entrecorta cuando recuerda que en 30 años sólo vio una vez a su padre. “Nuestra familia han sido los compañeros y compañeras, con los que hemos caminado juntos. Quiero trabajar en el nuevo partido político que vamos a crear. Sin armas. No será fácil, porque hay una gran distancia entre la dinámica guerrillera y la vida civil”.

Colombia está en un camino lleno de obstáculos. Los enemigos de la paz son poderosos y está muy presente el fracaso de anteriores acuerdos. Juan González, de 50 años, ingeniero, militó ocho años en el movimiento guerrillero M-19. Abandonó las armas para dedicarse a la política, y volvió a empuñarlas ante los asesinatos de compañeros desmovilizados. Ingresó en las FARC, volvió a las trincheras, fue capturado y acabó en la cárcel. “Con el acuerdo firmado no hemos hecho la revolución, pero hemos obligado al Estado a reconocer que la guerrilla no es una banda terrorista”.

Juan González instruye a guerrilleros y civiles en un taller de pedagogía de paz. “Le digo a los compañeros más jóvenes, si no nos quedó grande hacer guardias, la clandestinidad, abandonar la familia… no nos quedará grande el trabajo social. Tenemos que prepararnos para el nuevo tiempo que viene. Yo seguiré jodiendo a través del nuevo movimiento político que surja de las FARC, que tiene que construirse sobre la ética. Fuimos brillantes en el terreno militar, tenemos que ser brillantes en la política”, dice este veterano guerrillero, padre de dos hijas.


“EN LOS AÑOS 90 LA GUERRILLA TUVO UN FRENTE URBANO QUE SE NUTRIÓ DE ESTUDIANTES”


Pese a que la mayoría de los integrantes de las FARC procede del mundo rural, en los años 90 la guerrilla tuvo un frente urbano que se nutrió de estudiantes. Como Antonio Ospina, de 29 años, que está convencido de que el futuro partido de las FARC ampliará su fuerza si puede ejercer libremente la actividad política. “Tenemos 15 años por delante para que los próximos gobiernos apliquen lo acordado. Si nos dejan trabajar, avanzaremos muchísimo más que lo que hemos avanzado con las armas en la mano. No nos da miedo medirnos electoralmente con los partidos tradicionales”.

El sueño de Antonio es terminar la carrera de Física que inició en la Universidad de Antioquia, en Medellín, e interrumpió en 2010, cuando la vida de estudiante era incompatible con la actividad en el frente urbano de las FARC. “Tuvimos que irnos al monte. Me quedan dos semestres de Física, después me gustaría estudiar Economía. La Física me ayudó mucho en el desarrollo de la guerra”. Adora Medellín, aunque sabe que no podrá vivir en su ciudad en los años próximos. “Sería muy arriesgado. Mi casa es Colombia, en cualquier lugar me siento cómodo”.

En el tránsito de la clandestinidad a la actividad política legal la guerrilla necesita altavoces para difundir su nuevo mensaje a favor de la paz, frente al poderío mediático de sus detractores. “El acuerdo estipula la creación de canales locales y regionales de televisión, y la asignación de espacios en los canales públicos nacionales, así como frecuencias de radio, que todavía no se han definido”, explica Antonio Ospina en el centro de prensa del campamento Carlos Perdomo, desde el que se distribuye información para la agencia de noticias de las FARC y las redes sociales.

Antonio Ospina revisa el trabajo en el centro de prensa del campamento Carlos Perdomo. /F.R.


En el campamento de Icononzo, a tres horas de Bogotá, funciona la Primera Escuela de Comunicadores para la Paz, donde se imparten cursos de periodismo, producción audiovisual, diseño gráfico y redes sociales. Unos 70 guerrilleros procedentes de todas las zonas de concentración pasan cinco horas diarias en aulas rudimentarias con techo de caucho y paredes de lona. Salta a la vista la avidez de estos hombres y mujeres de aprender y desarrollar su talento, visible u oculto, en actividades que nada tienen que ver con la guerra. 

Abelardo Caicedo Colorado, conocido como Solís Almeida, es un combatiente curtido en mil batallas. Fue comandante del histórico Frente 19 y actualmente es el máximo responsable del campamento Simón Trinidad, en el municipio de La Paz (departamento de Cesar), próximo a la frontera con Venezuela. Una noche, cuando la tropa se ha retirado a sus aposentos, me invita a tomar un trago en su tienda de campaña. Es el refugio de intimidad que comparte con su pareja, una guerrillera que nos recibe vestida con una camiseta del Atlético de Madrid. Una cama doble, un ropero rudimentario de madera, una mesa, seis sillas y un perchero del que cuelgan dos fusiles es el mobiliario. Muchos combatientes ya han entregado sus armas, aunque el proceso de desarme de las FARC avanza más lento de lo previsto en los acuerdos de paz, del mismo modo que el Gobierno tampoco cumple sus compromisos al ritmo establecido.

Habla del talento de sus hombres para la música, la pintura, el deporte, la poesía, las artes en general. Me muestra en el ordenador algunos vídeos de Martín Batalla, cantante de reggae, y de Inty Maleywa, pintora de la guerra. Hace un silencio, y empieza a leer un texto. Lo escribió durante la guerra. Es una crónica de la vida cotidiana de su unidad, el día a día en el campamento móvil, los preparativos de una operación contra el Ejército, el sigilo de los movimientos previos al ataque, la ofensiva, el enfrentamiento, las bajas en ambos bandos… El comandante recuerda que empezó a escribir en su libreta con el afán de mejorar su escritura. “Era ininteligible”. Suenan entrañables las palabras de este guerrillero, 40 años en las FARC, que sobrevivió a los peores bombardeos y por quien el Gobierno de Estados Unidos llegó a ofrecer 2,5 millones de dólares de recompensa. Hoy, su mayor temor es la violencia de los grupos paramilitares de ultraderecha, que actúan bajo un manto de impunidad:  “Que los que no caímos en medio de la confrontación vayamos a caer en medio de la paz, eso sería doloroso para todos nosotros, morir ahora que la apuesta es por la paz”.

“LUCÍA GONZÁLEZ SOSPECHA QUE NO LO TENDRÁ FÁCIL EL FUTURO PARTIDO POLÍTICO DE LAS FARC EN UN AMBIENTE TAN ENRARECIDO Y POLARIZADO”

Los guerrilleros actúan con el convencimiento de que esta vez no hay marcha atrás en el proceso de desarme y de reintegración a la vida civil. “Han salido a la luz pública, son muy activos en las redes sociales, quieren intervenir en la sociedad”, subraya Lucía González, que sospecha que no lo tendrá fácil el futuro partido político de las FARC en un ambiente tan enrarecido y polarizado. “Algunos se irán para la política, pero no encuentran quién les asesore. Están demonizados y muy solos. Es la sociedad líquida de la que habla Zygmunt Bauman, lo que pasó en la Primavera Árabe y ha pasado en España… Saben cómo no, saben que no, pero no saben cómo sí”.

La exasesora del Alto Comisionado para la Paz es muy crítica con la sociedad en la que tendrán que integrarse los insurgentes desmovilizados: “Es una sociedad ignorante, patriarcal, que todavía piensa desde la ficción católica y que a punta de eso está amedrentada. La política predominante es tramposa y premoderna. No tenemos en el Congreso de la República ni en el escenario público progresistas de verdad, que ayuden a caminar hacia delante. Aquí todavía tenemos política anticomunista, aunque el comunismo ya no existe en el mundo”.

Abundan los analistas que vaticinan que cuando las FARC aterricen en el avispero de la política colombiana se convertirán en una organización irrelevante. “Por esencia, de las FARC se seguirá hablando, para bien o para mal”, replica Iván Cepeda, senador del Polo Democrático, de izquierda. “Si se analiza la prensa de los últimos 50 años, todas las semanas ha habido alguna noticia relacionada con las FARC”. “No sabemos cuál es su potencial electoral, porque nunca se han presentado a una elección. Sí sabemos que tienen una base social campesina, y hay que habilitar el sistema electoral en las zonas rurales para que las FARC puedan presentarse con garantías”.

Todo apunta a que, más allá del caudal de votos que obtenga el partido de la insurgencia en unas futuras elecciones, los ex guerrilleros pasarán más tiempo de lo previsto en las zonas donde están concentrados. “Tienen que vivir en algún sitio”, subraya Cepeda. “Las FARC tienen una historia muy vinculada al mundo rural. Es en este escenario donde tiene que producirse su reincorporación”. El senador es partidario de dar la posibilidad a la guerrilla de que desarrolle su modelo económico, “un modelo esencialmente campesino, de producción agrícola. Este punto está contemplado en el acuerdo pero no con la suficiente fuerza. Será una lucha que tendremos que dar y que estamos dando”.

El acuerdo de paz contempla para los próximos 12 años la creación de un Fondo de Tierras para la distribución gratuita de tres millones de hectáreas, y la formalización de siete millones de hectáreas de predios que ocupa o posee la población campesina, a través de los Programas de Desarrollo de Enfoque Territorial (PDET) en las regiones más pobres, más golpeadas por el conflicto, con más cultivos y economías ilícitas y con menos presencia del Estado. El Fondo mencionado se nutrirá de tierras recuperadas a favor del Estado, provenientes de la Reserva Forestal, adquiridas o expropiadas por motivos de interés social, inexplotadas y donadas. Las víctimas del conflicto y las mujeres tendrán prioridad.

AUTOR:

FRANCES RELEA







COMUNICADO PÚBLICO
 DICIEMBRE  DE 2016


COMBINACIÓN DE LUCHAS CONTRA LA AGRESIÓN DE LOS ENEMIGOS DE LA PAZ

Con la arremetida hacia el movimiento social en Colombia los enemigos de la Paz están demostrando que el camino no es fácil. A pesar que los cambios que se están realizando en el marco de los recientes acuerdos de Paz no afectan la inequidad en la distribución del poder o de la tierra, aunque si ataca la forma delincuencial como se ha obtenido la tierra y sienta las bases para que no se siga acumulando de forma ilegal.

Estos personajes han demostrado que además del plan inicial también hay plan b y c, primero en el espacio democrático se opusieron al plebiscito, luego se les escuchó e incluyeron sus propuestas “las razonables”  y aún continúan perpetuando el ciclo de violencia con los medios de comunicación a su favor -los cómplices del miedo-, pues no ha parado la máquina de muerte y terror que este último año ha encaminado a los hostigamientos, amenazas y asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos que asciende a más de 120 personas en lo que va corrido del año en especial a quienes hacen parte de Marcha Patriótica ¿otro genocidio?

Hoy desde la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes-CONAFRO es importante decirle a las colombianas y colombianos que  desde nuestra plataforma organizativa apoyamos el actual proceso de paz por el que transita el país, porque además de tener la esperanza de reformas estructurales del sistema político, social, cultural, ambiental y económico; es una apuesta por la vida digna de los pueblos negros afrocolombianos, raizales y palenqueros.

Denunciamos la persecución que tiene a nuestros líderes y liderezas indígenas y afrocolombianos especialmente a Luz Mery Panche y Héctor Carabalí Charrupí activistas reconocidos declarados recientemente objetivo del paramilitarismo que según el Estado dice que “no existe”, pero son muchas las personas que en el día a día lo viven.
Hector Carabalí


Luz Mery Panche


Para Luz Mery y Héctor como muchos líderes su acción ha sido siempre apoyar una causa justa, darlo todo por la paz y la construcción de un país mejor para la presente y futuras generaciones, participando como víctimas del conflicto en este país en múltiples escenarios de discusión convencidos que en los acuerdos están las bases organizadas para mañana dejarle a nuestros descendientes una mejor Colombia.

Desaprobamos cualquier forma de intimidación por parte de la oligarquía y los aparatos paraestatales Bacrim y autodefensas que se disponen en el malentendido de su paz a “limpiar a Colombia de cualquier miliciano guerrillero camuflado en la sociedad del fenómeno castro-chavista” ofreciendo dinero por cada una de las personas de su lista, los enemigos de la paz que se encubren hoy en las nuevas bandas que nunca se desmovilizaron y falsos lemas de ”Nuevo País o por una Colombia madre patria, para todos” ofendiendo, usurpando y tergiversando las justas luchas sociales y de nuestros líderes afrodescendientes e indígenas.

Aseguramos que los aumentos de feminicidios no solo son “crímenes pasionales” o “hechos aislados” como lo quieren hacer ver, sino que son síntomas de una sociedad enferma y violenta que ha naturalizado las prácticas de opresión y sevicia sobre niñas y mujeres en general, pero con una alta connotación racista y genocida en niñas y mujeres afrodescendientes e indígenas  convertidas en objetos de guerra, planteadas desde quienes tienen el “poder”, de la acumulación global capitalista que se valen de una justicia a favor de la burguesía blanca y machista.

Exigimos al gobierno la implementación de medidas que garantice el ejercicio de nuestras actividades colectivas, políticas y sociales.

Exigimos la implementación de los acuerdos de la Habana en especial el punto 3 del Fin del Conflicto que cuenta con grandes herramientas para hacerle frente a las acciones criminales contra el movimiento social.

Insistimos en que lograr la paz con justicia social tiene que ser un principio rector de todas las personas que habitamos este país, que lo queremos y estaremos dispuestas a trabajar conjuntamente por conseguirla e incluso con quienes sean detractores de esta propuesta sin vender nuestros principios.

Nos solidarizamos con CONPI, MARCHA PATRIÓTICA, CONGRESO DE LOS PUEBLOS, SINTRAHOSPICLINICAS, CGT, SINTRAEMCALI, PCN ASTRACAVA, ACIS,  MOVICE, JUVENTUD COMUNISTA, AFRODES, ASTRACAL, ASCAL-G, y otras plataformas organizativas en bienestar y reivindicación de los derechos de mujeres, campesinos, sindicalistas, maestros, estudiantes, trabajadores, víctimas del conflicto armado, étnico-culturales, de artistas que han sido perseguidas.

Estamos presentes en los 32 departamentos generando esperanzas de un nuevo país, porque no estamos dispuestos a que suceda un magnicidio como el de la Unión Patriótica, el escenario del post-conflicto no puede ser escenario de revivir la guerra.

Seguimos siendo cimarronas y cimarrones que reivindicamos las luchas que nuestros ancestros dieron por mejores condiciones de vida para los suyos, para todos.

Atentamente,


Coordinación Nacional de organizaciones y comunidades afrodescendientes  CONAFRO - Marcha patriótica.





"Consideramos que la defensa de la vida y el territorio no puede ser una tarea aislada de nuestras comunidades indígenas, por la tanto proponemos lazos de unidad, solidaridad, fraternidad y compromiso con quienes compartimos el territorio como el campesinado, las comunidades afro descendientes y demás sectores no solo agrarios y rurales sino también aquellos urbanos con quienes nos identificamos en la necesidad de cambiar la historia de este país” Declaratoria Dialogo Nacional de Mujeres Indígenas por la Paz

Como lo señala la historiadora Diana Uribe, en Colombia estamos en momento decisivo con la salida negociada al conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo FARC-EP y el Gobierno Nacional. Así mismo es esperanzador el anuncio de marzo pasado de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional ELN para avanzar en la construcción de un mito fundacional como nación diversa que no esté atravesado por la historia de la guerra.

El presente artículo quiere visibilizar la voz de las comunidades organizadas indígenas, campesinas y afrodescendientes que como se señala en el Informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas , han sido afectadas profundamente con el desarrollo del conflicto armado no resuelto en el país, pero que sin embargo avanzan con propuestas desde sus territorios de cara a los postacuerdos: 

“Los actores principales de hoy [en relación con la afirmación de derechos] son ahora los pobladores urbanos, los desplazados por la guerra, los sectores campesinos e indígenas, las mujeres, los reclusos de las cárceles, y las minorías étnicas y sexuales. Sus demandas se nuclean en relación con el anhelo de paz, con el rechazo a las modificaciones antidemocráticas de la Constitución Política y de la legislación, la denuncia de las reformas tributarias, el develamiento de los efectos negativos de los TLC, la reivindicación de territorios, la oposición a los programas de erradicación de cultivos ilícitos con fumigaciones que afectan las condiciones de vida y medioambientales, la crisis del sector hospitalario público, los cambios del sistema educativo, la situación de los desmovilizados y desplazados, y las acciones indiscriminadas y violatorias de los derechos humanos por parte de los cuerpos armados” (pag 67)

Como muestra del respaldo al proceso de negociación del a Habana las comunidades han dejado presente sus posturas en temas tan complejos como la llegada de los excombatientes a sus territorios. 

En Caldono el pasado mes de julio las Autoridades Tradicionales de los resguardos indígenas de Pueblo Nuevo, San Lorenzo de Caldono, Pioya del Municipio de Caldono y Tumburao del Municipio de Silvia hicieron pública una carta donde ofrecen sus territorios para que se instale una ZVTN ante el anuncio de las delegaciones de las FARC-EP y el Gobierno Nacional: 

“Cuando se conoce la noticia de que Caldono es una Zona Veredal Transitoria para la Normalización – ZVTN; para nosotros no es sorpresa porque para ello nos hemos preparado, no tanto para recibir las grandes inversiones que anuncian llegaran producto de la implementación posterior de los acuerdos, nos preparamos para recibir a nuestros compañeros y compañeras que con convicción o sin ella ingresaron a la insurgencia del cual hicieron parte de las desarmonías y desequilibrio en distintos territorios del País pero que serán bienvenidos, perdonando y haciendo compromisos para resarcir los daños con ideas que transformen positivamente el orden social; dando claridad que para nuestras comunidades ya existen normas desde nuestra Ley de Origen y que por ello es importante el retorno de comuneros y comuneras a su casa espiritual para equilibrar y armonizar la convivencia entre la comunidad y la Madre Tierra”. 

Por su parte las comunidades campesinas de las Zonas de Reserva Campesina que se espera sean protagónicos en el postconflito armado se han ofrecido como gestoras del proceso de implementación de los acuerdos desde una visión crítica a leyes como la de las ZIDRES que consideran en contra del proceso en curso. En la Declaración política de la asamblea general de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina – ANZORC afirmaron:

“Los 66 procesos de Zonas de Reserva Campesina afiliados a ANZORC, reunidos en asamblea general en el corregimiento de San Isidro de Pradera, Valle, vemos como una gran oportunidad la eventual firma de un acuerdo final con las FARC y la implementación de los acuerdos de paz. (...) La ANZORC en su primera Asamblea General de 2016 decidió iniciar un proceso de anclaje territorial de los acuerdos de paz, avanzar en las circunscripciones especiales de paz, promover los territorios interculturales, luchar contra la expropiación de 6 mil familias campesinas que viven en el supuesto “baldío de las FARC” en El Pato Balsillas, El Yarí, el Losada-Guayabero y La Macarena, demandar la ley de ZIDRES, construir guardias campesinas en sus territorios, instalar una mesa con Min-ambiente y las CAR sobre ley 2da de zona de reserva forestal y áreas protegidas regionales, formular una propuesta de control social sobre la extensión de cultivos de coca, extender los procesos de asambleas populares en todo el país y dinamizar nuestros procesos hacia la Asamblea Nacional Constituyente”

En Natagaima del 12 al 14 de agosto del presente año bajo el lema Mujeres Indígenas tejiendo pensamiento para la defensa del territorio y la construcción de paz con justicia social más de 170 mujeres indígenas de diversos pueblos, luego de una marcha carnaval en el municipio públicamente decidieron respaldar el Sí al plebiscito, entendiendo que la Paz solo es posible con el fin del conflicto armado pero a sabiendas del gran desafío cotidiano tras de la guerra:

“Consideramos que los pueblos indígenas no podemos ser indiferentes al momento histórico que atraviesa el país en el cual se define la terminación del conflicto armado. Proceso en el cual hemos venido participando incluyendo el enfoque étnico en cada uno de los acuerdos y debemos prepararnos para ratificar nuestro SÍ en el plebiscito como herramienta principal para construir territorios de paz con justicia social, lo cual traducimos como el equilibrio y la armonía en la relación con la Madre Naturaleza y la garantía de condiciones para una vida digna de nuestros territorios y por ende nuestras comunidades”.

Se ha declarado por las partes en la mesa que la implementación de los acuerdos de la Habana exigen un enfoque diferencial para garantizar superar las condiciones históricas y estructurales del conflicto armado en Colombia. En este enfoque son necesarias las propuestas de las comunidades desde los territorios, que además son una oportunidad de explorar epistemologías diversas desde la cosmogonía de los pueblos que conciben la vida misma más allá de los rígidos principios legales de la tradición anglosajona presente en la constitución y la ley y que ponen en debate el drama cultural de prácticas como el racismo o la extinción de comunidades originarias en Colombia. En la Propuesta Interétnica de Diálogos de Paz llevada a la mesa de la Habana en abril pasado por parte de 6 organizaciones indígenas y afrolombianos se lee: 

“Las comunidades negras, afrodescendientes, palenqueras, raizales y pueblos indígenas concebimos el territorio como un bien colectivo, en función de las necesidades de sus habitantes. El territorio es fuente de vida material, cultural y ecológica. No es un bien comercial en función del beneficio privado. El territorio tiene que ser visto como el espacio geográfico y libre donde las comunidades puedan desarrollarse plenamente, es el lugar físico y simbólico fuente de bienestar soberano, de independencia, bajo los principios de autonomía, solidaridad, crecimiento, desarrollos propios, equilibrio y sostenibilidad” (...)

“Los pueblos indígenas, negros, afrocolombianos, palenqueros y raizales hemos sido víctimas históricas de estructuras excluyentes, de prácticas racistas y discriminatorias del Estado, lo que nos ha impedido gozar de todos los derechos y las garantías que tienen los y las ciudadanas en una nación. En ese orden de ideas, el conflicto social y armado que ha vivido el país ha afectado de forma particular a estas comunidades en todos los aspectos que una guerra de 60 años pueda impactar a un grupo humano”

Para finalizar, diremos que el desafío de la construcción de una Cultura de Paz en Colombia llevará varias generaciones pero cada vez, como se intentó exponer hay más esperanza en movimiento desde los territorios a favor de salir de la larga noche de los 500 años y de la herencia colonial y republicana de la guerra.


DIALOGOS ENTRE GOBIERNO NACIONAL Y EL ELN
    Foto: Oficina Alto comisionado para la Paz
    Gobierno y ELN firman documento oficial e los diálogos


Por: ELTIEMPO.COM
Desde Caracas, los delegados del Gobierno y el Eln dieron a conocer este miércoles, 30 de marzo, la agenda de los diálogos de paz que ambas partes adelantarán en Ecuador, Venezuela, Brasil, Cuba y Chile, países que además serán garantes y acompañantes.

El objetivo de este nuevo proceso de paz, según lo explicó el delegado del equipo negociador del Gobierno en estos diálogos, Frank Pearl, es ponerle fin al conflicto armado y a la violencia política, así como avanzar en la reconciliación nacional.
La agenda fue firmada por el jefe de la delegación, Frank Pearl, y los delegados: Eduardo Herrera Berbel, Jaime Avendaño, José Noé Ríos y Paola A. Celis.
Por parte del Eln, firmaron el jefe de delegación Antonio García, Pablo Beltrán, Omaira Elena Vásquez, Manuel Gustavo Martínez, Jaime Torres y David Cañas Caijao.
A continuación los seis puntos de la agenda de negociaciones:
1 - Participación de la sociedad: será por medio de propuestas e iniciativas sobre los temas de la agenda. Estas podrán presentarse en el transcurso del proceso. Pretende ser un ejercicio dinámico, activo, incluyente y pluralista que construya una visión común de paz.

2 - Democracia para la paz: se realizará un debate para examinar las decisiones de la sociedad en los problemas sociales que la afecta. Además, se hará una revisión del marco normativo para la manifestación pública y la situación jurídica de los condenados en el ejercicio de la movilización social.

3 - Transformaciones para la paz: las propuestas que se desarrollarán en este punto se sustentarán en los resultados de la discusión del punto dos. Así mismo, se crearán programas para superar la pobreza y buscar la equidad de la sociedad. Además, se adelantarán planes alternativos con enfoque territorial.

4 - Víctimas: tanto para el Gobierno como para el Eln, en la construcción de una paz duradera se requiere el reconocimiento de los derechos de las víctimas: verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición y no olvido. Bajo esta premisa se trabajará en el perdón y la reconciliación.

5 - Fin del conflicto: en este punto se busca propiciar un escenario adecuado para el tránsito del Eln a la "política legal". Es por eso que se trabajará en definir la situación jurídica de los miembros del grupo guerrillero y del mismo, las garantías de seguridad para la vida civil y para ejercer política. Otro de los puntos es el cese del fuego bilateral. También se construirá un acuerdo sobre las armas del Eln para poner fin al conflicto armado.

6 - Implementación de lo acordado: estará definida por un plan general de ejecución. Dicho plan contará con un cronograma. Además, existirán mecanismos de control, seguimiento y verificación donde participará la sociedad civil, el Gobierno, los miembros del Eln y la comunidad internacional. La ejecución del plan comenzará cuando se llegue a la firma del acuerdo final, y una vez ocurra se dará inicio al Plan General de Ejecución de dichos acuerdos.

El documento también detalla el manejo de la mesa de diálogos. Cita, por ejemplo, un aparte dedicado a la Fase Pública, en el que se comprometen a"propiciar, entre otras, la comunicación participativa" partiendo de que "la  sociedad requiere información objetiva y equilibrada sobre los diálogos y el proceso".

Para eso, habrá declaraciones conjuntas a fin de cada ciclo y cuando las delegaciones consideren conveniente, preservando la confidencialidad en los temas que de manera conjunta se acuerden.
En este acuerdo también habrá "pedagogía para la paz". Esto, con participación de la sociedad y creando un ambiente favorable para la paz.
Sobre la financiación del proceso, el documento cita que el Gobierno "dispondrá de recursos para su delegación", y que los gastos de sostenimiento de "los delegados, asesores y de sus actividades se financiarán a través de un fondo con recursos de cooperación internacional que se establecerá con ese propósito, y para lo cual se conformará un grupo de países para el apoyo y cooperación".


ELTIEMPO.COM

MKRdezign

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget