Publicado en "Opinión"
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CONSEJO INDÍGENA MUYSCA CHIBCHA CUNDIBOYACENSE CIMCCB



 


“EN EL RESPETO A LA LEY DE ORIGEN, DERECHO MAYOR Y LEY NATURAL, EN EL RESPÉTO A LAS TRADICIONES ANCESTRALES HEREDADAS DE NUESTRAS MAYORAS Y MAYORES; EN EL RESPETO A LOS DUEÑOS DE VIDA, AL PLAN SALVAMENTO DE VIDA, EN RESPETO A LOS DUEÑOS DE CREACIÓN; A LOS DUEÑOS DE LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES DE VIDA; AL ORDEN DEL TODO – YBZAQUA; EN EL RESPETO A LOS DERECHOS DE LA HYCHA GUAIA; EN EL RESPETO A LAS INICIATIVAS DEL ALTO GOBIERNO COLOMBIANO POR LA VIDA Y POR LA PAZ”.

 

Las Autoridades Propias del Consejo Indígena Muysca Chibcha Cundiboyacense CIMCCB y de los Cabildos Indígenas de la etnia Muysca Chibcha, por las facultades otorgadas por nuestras comunidades, la cultura ancestral, la tradición, la historia propia; las normas del derecho de fuero indígena, la de los Estados; y sin detrimento a los derechos fundamentales de libertad de: pensamiento, expresión, conciencia, creencias y cultos, de desarrollo de la personalidad, y diversidad cultural, entre otras; en autonomía y libres determinación de los pueblos,:  


MANIFESTAMOS  


Que lo trascendental de la vida ancestral, es reconocer una vida espiritual de la cosmovivencia desde un DERECHO MAYOR, cuya fuente de vida es la LEY DE ORIGEN UNIVERSAL, escrita en LEY NATURAL y plasmada en el Plan Integral de Vida de las etnias indígenas; no obedece a supersticiones; ni a plataformas religiosas ni a prácticas de religiosidad, ajenas a los territorios sagrados. 

 

Que, Los diálogos interculturales y pluriculturales son para compartir un bien común; o para cumplir el cuidado de un bien común natural, en lo que respecta a las iniciativas COP-16, DE DEBE CONVERGER URGENTEMENTE RECONOCIENDO LA ESPECIE, LLAMADA HUMANIDAD CON MUCHOS MUNDOS, PERO UNA SOLA MADRE. E ahí el Gran Acuerdo Integral e Intergeneracional propuesto por las naciones nativas, desde el Consejo Indígena CIMCCB del Pueblo Nación Muysca Chibcha. Trascendental para las moradas de vida, para armonizar, nos sustraemos en las cosmovivencia de los pueblos ancestrales, la naturaleza y en los viajes de los movimientos de las estrellas o los calendarios cósmicos naturales, en el cuidado en los presentes tiempos y cambios reales espirituales para transformar las conciencias de humanidad.

 

Como autoridades propias, participativas, legítimas y representativas del de las distintas comunidades de la etnia Muysca Chibcha del altiplano Cundiboyacense que hacen parte del Consejo Indígena Muysca Chibcha Cundiboyacense C.I.M.C.C.B. en el derecho de la autonomía y libre determinación de los pueblos que nos asiste y en el desconocimiento de su presencia por los gobiernos y paradójicamente en las últimas décadas en un marco de garantías Constitucionales y de tratados internacionales como la Convención 169 de 1989 donde emergen apertura de derechos especialmente para una de las etnias más maltratadas ubicadas en el centro del país desde la llegada del invasor europeo (1537 – 1991) nos sentimos extranjeros en nuestros propios territorios y marginados como resultado del reduccionismo cultural y territorial, situación etnohistórica que presenta dicotomías entre la negación y la garantía de derechos. Esta invisibilidad se acentúa más cuando en la lógica de los estados capitalistas pregonan las libertades que se vuelven complejidades restringidas. Los descendientes de la etnia Muysca Chibcha desde la conquista hemos sido sometidos a desplazamientos sistemáticos, desarraigos violentos y confinación a resguardos en la colonia negando el acceso a sus territorios sagrados; igualmente durante la violencia de los dos últimos siglos los sistemas republicanos de la educación en manos del clero y el surgimiento de nuevos terratenientes configura con las primeras reformas agrarias el reduccionismos ancestral de nuestras gentes al estatus de campesino como sujeto económico y productivo sin arraigo cultural, como efecto de las políticas de gobiernos demostrándose dicho reduccionismo desde el poder del estado bajo el cumplimiento de la ley 89 de 1890 como lo expresaba de dicha ley: “por la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que se reduzcan a la vida civilizada”. Entiéndase por vida civilizada el dejar de ser nativo a través de la educación clerical y abandono de los campos, desestructurando los resguardos de la etnia desde 1823 hasta 1957, situación histórica mediada por violencias políticas generando nuevos desplazamientos hacia las urbes a tal punto que hoy más del 45% del censo de Distrito Capital son de arraigo Cundiboyacense colocando en evidencia aquel fenómeno demográfico frente a la ocupación de los territorios conocido CIUDAD-REGION, des configurando nuestros territorios por naturaleza colectivos integrales, en microfundíos resultado de la expoliación y expropiación de los territorios indígenas; gran parte de los migrantes en la violencia de los años 40 y 50 del siglo pasado como descendientes de nuestra etnia construyeron el desarrollo de lo que hoy es el Distrito Capital y otra parte que no resistían hacen parte de barriadas de invasión fueron a parar al Sumapaz donde se gesta para Colombia, de una parte, una resistencia agraria como origen de las organizaciones campesinas del país y de otra, la insurgencia ideologizada como respuesta a las injusticias de los regímenes políticos del momento encarnados en familias de terratenientes. En este contexto hemos de concluir que el devenir de la historia de la etnia ha hecho parte de la construcción del país y ha sido víctima directa del centralismo político y económico a tal punto que actualmente el territorio de los hijos del agua los Muysca Chibcha soportan la carga de migraciones de todo el país en el altiplano Cundiboyacense hasta una 68% de la población colombiana, agudizada especialmente por el conflicto armado a tal punto que en la actualidad coexisten 91 etnias del país de las 115 y es a nuestra etnia que por derecho de fuero indígena territorial corresponde ser priorizada en las políticas públicas étnicas.

Desde el año 2000 se inician rutas fallidas frente a la atención de las etnias indígenas migrantes sin tenerse en cuenta entre otras la resistencia en nuestra historia, desplazamientos internos en la configuración del fenómeno Ciudad- Región, es decir las relaciones permanentes entre los anclajes de los microfundios y los citadinos de lo urbano en vínculos de linaje, pasando desapercibido e ignorados en la discursiva histórica como un pueblo inexistente; discurso que hizo carrera en los claustros educativos negando la existencia de nuestros abuelos y abuelas haciendo ver el surgimiento de los estados a partir de un pasado invisibilizado nativo americano.es en el año2005 donde se registran 5 Cabildos en contexto de Ciudad y sin garantía de regresar a sus territorios de origen desconociendo la existencia de otros grupos étnicos politizándose la garantía de derechos e incumpliendo los acuerdos para la consolidación de la asociación de Cabildos Indígenas del Distrito ASCAI bajo el gobierno del Alcalde Luis Eduardo Garzón, quien manifestara “ en esta organización deben caber todas las etnias tanto registradas y no registradas ante el ministerio del interior”. Hecho que no se cumplió por los responsables mediáticos del momento de dicha asociación; de otra parte el 25 de septiembre del mismo año se hace entrega de un documento por líderes de nuestra etnia de la Consejería Indígena Cundiboyacense al Presidente de la Republica en el que se le recuerda como mandatario la obligación constitucional de reconocer la Nación Muysca Chibcha más allá de los protocolos de registro de Cabildos Indígenas como respuesta a los desagravios a la Madre tierra en los territorios que nos corresponde en el altiplano andino Cundiboyacense, petición no resuelta a nuestra solicitud de reconocimiento propio como un pueblo nación, generando persecuciones y amenazas en algunos de sus líderes y excluyendo a nuestras comunidades indígenas legítimas, representativas y participativas; es por ello que los Consejos Indígenas Regionales de la etnia ven la importancia de intervenir en lo que corresponde como autoridades territoriales al tenor de los Artículos 329 y 330 de la C.P C frente a la inseguridad jurídica por la ausencia de la ley estatutaria del ordenamiento territorial entorno a la unidad representativa del CONSEJO INDIGENA MUYSCA CHIBCHA CUNDIBOYACENSE CIMCCB como ente de gobierno propio de carácter especial autónomo y que no se ha tenido en cuenta en su carácter legitimo independientemente de la “situación jurídica” en que se encuentran nuestras comunidades tomando como referentes consultivos a los cinco cabildos registrados de la etnia Suba, Bosa, Chía, Cota y Sesquile desconociéndose la existencia de las demás comunidades del altiplano andino Cundiboyacense y del Distrito Capital representadas por el CIMCCB. En la implementación de la política pública del Distrito no se ha tenido en cuenta a las autoridades propias territoriales del consejo indígena como custodios de la tradición de la ley de origen, derecho mayor y ley natural heredados por nuestros mayores.

En la actualidad nuestras comunidades se configuran en procesos de recomposición étnica y revitalización cultural desarraigados de sus territorios propios tanto de origen como en la misma Ciudad en crecimiento que invade la ruralidad afectando con su carga los bienes naturales vitales como el agua afectando nuestra identidad cultural en la visión de relación con el territorio en el que se ha superpuesto la jurisdicción ordinaria, fraccionando políticamente nuestra intervención integral en el territorio y afectando de sobremanera la participación de los consejos indígenas territoriales quienes sostenemos el territorio como un todo y no como localidades ya que el ordenamiento natural rebasa cualquier frontera administrativa, es por ello que el ENFOQUE DIFERENCIAL DEBE PARTIR DE LA LEY DE ORIGEN Y NO EXCLUSIVAMENTE DE CONDICIONES SOCIOCULTURALES, es decir que dicho enfoque debe corresponder simultáneamente con un enfoque territorial. Es por eso que como estrategia a esta disfuncionalidad emergen apropiación de espacios autónomos por parte de nuestras comunidades y autoridades propias en distintas partes del territorio independientemente del lugar en que se habita, y se ha venido desarrollando desde la marginalidad institucional de reconocimiento diversas actividades en acuerdo con nuestros planes integrales de vida PIV caracterizados especialmente por espacios de organización comunitaria autónomos tanto local como regionalmente, dentro y fuera del Distrito que recogen las áreas de influencia de acuerdo a nuestras tradiciones de distintos sitios sagrados en el altiplano andino Cundiboyacense y como Gobiernos autónomos apropiamos el territorio a través de prácticas de resistencias agroecológica, pedagógicas y ambientales en la defensa y salvaguarda de nuestra identidad cultural, haciendo presencia en espacios vitales y de participación colectiva autónoma. Es por ello que nuestros planes integrales de vida deben incorporarse en los Planes de Desarrollo Administrativos.

El COSEJO INDIGENA MUYSCA CHIBCHA CUNDIBOYACENSE es la respuesta de integración de los territorios que desde su vocación natural; integra ecosistemas y biodiversidades que por sí misma le hacen autónomo que desde la visión de la ley de origen y como órgano consultivo interlocuta con los nuevos ordenamientos territoriales expansivos como el caso de la RAPE y la expansión del área metropolitana; salvaguardando los territorios, la identidad cultural y la tradición ancestral de las comunidades en coherencia de la visión de la territorialidad sostenible para la vida misma. En consecuencia la importancia que al interior de la Constitución los Consejos se vigorizan en su historia milenaria como gobiernos propios ancestrales vigentes y que deben ser tenidos en cuenta en los espacios de participación de los planes de desarrollo a diferencia de los Cabildos que son entes administrativos de carácter especial que representan a las comunidades como ejecutores de las decisiones y deliberaciones de las mismas, demostrando con ello la emergencia epistemológica de gobernanza sin demeritar el accionar de los Cabildos Indígenas ya que estos se obedecen en específico a la jurisdicción ordinaria hegemónica del eurocentrismo exacerbado del derroche y de una sociedad de la basura que piensa como rico y vive como pobre.

 

CABILDOS INDÍGENAS MUYSCA CHIBCHA

CONSEJO INDÍGENA MUYSCA CHIBCHA CUNDIBOYACENSE CIMCCB

CIMMUA Regional Bogotá D.C.  

CIMCC​   Regional Cundinamarca

CIMCB ​   Regional Boyacá

 

COMUNIDADES INDÍGENAS                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

PUEBLO NACIÓN MUYSCA CHIBCHA

cabildomayormuiscachibcha@gmail.com  

consejoindigena.cimccb@gmail.com

 

Autores:

Chihiza Kuhupkwa Hykakye

Samuel Acevedo Murillo

Consejero CIMCCB

 

Xieguasinza Ingativa Neusa

Rodrigo Niño Rocha

Consejero CIMCCB


 Por: Jorge Andrés Forero-González.

Estos días, viendo el tratamiento que se dio a la salida del Pueblo Indígena Embera del Parque Nacional en Bogotá y ante su anunciada “reapertura”, ya que se observan los raquíticos alumbrados navideños de siempre, me permito dejar mis consideraciones sobre mi conocimiento y compartir con el Pueblo Embera sobre por qué van a volver a la ciudad y por qué, como país, deberíamos estar abiertos a soluciones creativas más allá del racismo, la discriminación y el fomento a la mendicidad, motivado desde la institucionalidad, que padeció el pueblo Embera en Bogotá.

Los Embera en el Parque Nacional

Carlos Fernando Galán, feliz de su gestión y de la salida de “800 personas” que por al menos 1 año habitaron el Parque Nacional, se refería en X el 9 de septiembre de 2024 en los siguientes términos: “Es importante hacer un llamado a la ciudadanía a no visitar por ahora el Parque Nacional ni traer a sus mascotas, pues existe riesgo biológico y esta semana comenzarán las fumigaciones para controlar este riesgo. Nuestro objetivo es tener el parque listo en aproximadamente dos meses.” (https://x.com/CarlosFGalan/status/1833148142851621292). Así mismo, desde la página de la Alcaldía de Bogotá, se celebra la recuperación del parque como un gran logro ante el impacto de generación de “residuos y destrucción por parte de los Embera, unos “ciudadanos” considerados sin arraigo por la “ciudad.” (https://bogota.gov.co/mi-ciudad/gestion-publica/distrito-reabrira-el-parque-nacional-para-vivir-navidad-en-bogota-2024)

En esa aproximación se lee claramente, y fue evidente en las críticas previas a su retorno a Risaralda y Chocó, como la administración Galán denunció el uso de la justicia propia indígena y el cuidado de la niñez por parte del Pueblo Embera, a quien seguían tratando como menores de edad y sin capacidad de gestión propia, señalándolos por sus usos y costumbres en repetidas ocasiones y amenazándolos con usar la fuerza de la policía antidisturbios, como se hizo en otras oportunidades. Resaltan las connotaciones del llamado a la ciudadanía a no ir al Parque Nacional por el “riesgo biológico” y la urgencia de “fumigaciones” de un lugar que fue el hogar de cientos de familias desplazadas y que habitaron con dignidad y con las capacidades que tenían de adaptación, a la mugrienta e inhumana ciudad.

Luego de la retoma con Policía a bordo, que sigue en el parque, vallas y polisombra verde, que pareciera que el Parque Nacional hubiera sido un lugar de guerra y la narrativa que fue destruido por los Embera, se siente infortunadamente en la ciudadanía un sentido de homofobia por los habitantes ancestrales de lo que hoy llamamos Colombia. En palabras textuales de Galán, el interés principal era el de proteger el “espacio público”, como si no se pudiera disfrutar con los Embera en el parque.

Personalmente, vi cientos de deportistas en el parque, yo aproveché para compartir y aprender un poco más de los Embera, su idioma, su medicina y costumbres, y vi viva la solidaridad de la ciudadanía y el impacto que tuvo en funcionarios de Bogotá que nunca habían tratado con indígenas. Para los cristianos que por estos días celebran el nacimiento de Jesús en un pesebre, me genera muchas preguntas por qué no podían ver a los Embera en un parque con luz eléctrica, internet, agua potable, en el corazón de la ciudad más grande de Colombia.




El racismo en el tratamiento al “problema de los Embera” en Bogotá

De altos funcionarios de la administración de Galán, como lo escuché de la de Claudia López, el trato a los Embera no bajaba de “plaga”, “vividores” del erario público y de destructores de la “naturaleza” y de los “bienes públicos”. Fue altamente diciente cómo circularon videos celebrando su retorno como una fiesta a las condiciones de la guerra de la Colombia rural del país. Fue una constante que se lee entre líneas y directamente en afirmaciones como las del alcalde Galán con su tratamiento de prevención de la ciudadanía al uso del parque por “riesgo biológico”.

Ese centralismo blanco bogotano que nunca va a los territorios o solo lo hace de paseo y en helicóptero, que ve pobreza y suciedad en las manos trabajadoras y en el que usa y corta la leña y tiene un fogón para cocinar o anda descalzo, propia de la colonialidad europea, sigue haciendo daño aún a 200 años de independencia. Y claro que no reconoce que gracias a esos pueblos indígenas, campesinos y negros, sucios, descalzos y conscientes de su libertad y dignidad, no seguimos siendo una colonia. Esa élite que sigue viendo a los “pobres” con desprecio y hace que los mismos pobres se vean con desprecio.

Y los Embera volverán, y lo hacen porque es un pueblo en su origen nómada y hoy seminómada. Y no excuso que no sepan del manejo de basuras o el uso desmedido de plástico o ropa que quedó en el Río Chikin, mal llamado Arzobispo, o que ante la falta de leña y recursos necesarios para mantenerse caliente en la fría ciudad de Bogotá, quedaron en el parque los rezagos de usar los árboles sembrados en la montaña. Pero lo que sí era claro es el sentimiento de comunidad que se vivía en el parque. La gran sensación de seguridad con la Guardia Indígena y, claro, la fiesta y la gran cantidad de niños y niñas que son un gran símbolo para mantener viva la cultura de un pueblo, un idioma y una forma de cuidar y ver el mundo que está en extinción.

Los Embera: pueblos indígenas de mucha dignidad liderazgo y conocimiento

La primera vez que vi con fuerza pueblos indígenas habitando las grandes ciudades fue en Medellín. Era 2005, plena “Seguridad Democrática”. En ese tiempo, era estudiante de Economía en la Universidad de Antioquia, una de mis 4 “Alma Mater” del pregrado. En clases compartía con indígenas del Pueblo Nasa y Embera que me sorprendían por su gran capacidad analítica y su vínculo con sus territorios. Recuerdo en mis clases a Julio Pascue, hoy Coordinador Nacional de la CONPI, Juvenal Arrieta en su momento Secretario General de la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia ONIC y hoy en el Gobierno Nacional, y los debates en la UdeA con Gerardo Jumí, hoy Consejero Nacional de la ONIC. Años después, trabajé con algunos de ellos empujando este sueño de paz a favor de la biodiversidad, del impulso al Capítulo Étnico y en el fortalecimiento al movimiento indígena y étnico colombiano.

También los vi como referentes del movimiento social y de la política pública de paz y de derechos humanos con destacados liderazgos nacionales como el de Patricia Tobón Yagarí, Embera abogada egresada de la Universidad de Antioquia, con quien compartimos el impulso al Capítulo Étnico, quien luego fue Comisionada de la Verdad y recientemente Directora de la Unidad de Víctimas. También admiro y respeto mucho a Nataly Domicó, gran profesional en pedagogía de la madre tierra , artista indígena joven, destacada por su gran liderazgo en su natal Mutatá, en Antioquia, y a nivel nacional e internacional.

Sin embargo, más allá de las aulas universitarias, me sorprendió el Pueblo Embera (acá reconocer que son 4 pueblos: Eyabida, Katio, Chamí y Dobida) que se tomaban la ciudad de Medellín entre muchos contrastes. Por un lado, con su lengua y sus costumbres, especialmente los Katio y Chamí, sus trajes coloridos y su manera orgullosamente salvaje de habitar la ciudad. Un pueblo trabajador que, con sus artesanías, se negaba a dejar de ser y que me recordaba a Héctor Lavoe cuando canta: “la calle es una selva de cemento y de fieras salvajes como no”. También vi cómo esa selva urbana obligaba a muchos Embera a reproducir las lógicas propias del racismo y el complejo de salvador blanco, lo que los llevó a la mendicidad en las calles ya apestadas de desprecio al ser humano del centro de Medellín. Esos dos contrastes los vi en Bogotá años después.

Rápidamente encontré el porqué en la “tacita de plata” de los paisas, se concentraba tanto pueblo Embera en las calles: el conflicto armado interno. Los Embera en Antioquia, Chocó y Risaralda salieron corriendo de la “seguridad democrática” y el desplazamiento masivo de territorios plenamente indígenas que aún llevan sus nombres como Dabeiba, la Diosa de Origen Embera o Mutatá. Lo mismo en los límites entre Antioquia, Chocó y Risaralda, donde las guerrillas y los paramilitares se disputaban el territorio; los que salían corriendo a la ciudad eran los Embera. Fue muy recordado también ahí en el Alto Sinú el caso del asesinato de Kimy Pernia, importante líder Embera Katio que fue asesinado por oponerse a la Represa de Urrá en 2001, uno de los proyectos potenciados en marco de la idea de llevar seguridad a los territorios para luego llevar megaproyectos extractivos. Más adelante, a ese tipo de relacionamiento con los territorios habitados por la guerra se le llamó “Seguridad Democrática” de Uribe, que evolucionaría a la “Locomotora para el Desarrollo” en la administración Santos.

Años después, ya como profesional, luego en una relación más íntima con su territorio, aprendí de los Embera en la lucha por sus Sitios Sagrados por el Río Jiguamiando. Aprendí de cómo hicieron valer su propia Consulta Previa en defensa de la minería a gran escala de su cerro Jaika Tuma o Care Perro, que logró ser aceptada por la Corte Constitucional. Recuerdo con mucha emoción asimismo cómo vivían en dignidad y armonía con su entorno a partir de la pesca, el cultivo de plátano popocho y el corte de la madera. Su medicina ancestral y su lengua propia para explicar la vida, sus médicos tradicionales Jaibanas y, sobre todo, la fuerza de las mujeres Embera, que también es clara en las ciudades, fue realmente aleccionante.

Una mirada al futuro:

Con los casos de Medellín y Bogotá y su gran capacidad intelectual, artística y profesional, el Pueblo Embera le puso un espejo a la Colombia de las grandes ciudades sobre la vitalidad de los pueblos indígenas en el país y a hacernos preguntas profundas sobre quiénes somos. Los Embera volverán a Bogotá como lo han hecho en el pasado, dado que es un circuito en sus viajes por Colombia. Como ya lo mencionaba, es el Pueblo Embera un pueblo seminómada y la idea del Resguardo no opera para todos. Especialmente para los que han tenido menos contacto con la ciudad y siguen afirmando la belleza de ser “salvaje”.

El “ciudadano superior de la naturaleza”, heredero del capitalismo, es el que está destruyendo el planeta, y es momento de desconcentrar la ciudad y darle espacio al “salvaje” que es capaz de entender que es naturaleza.

El Pueblo Embera es uno de los que más recorre el país, y me lo contaban varias abuelas, como la Abuela Myrian, que recordaba sus viajes en la niñez a Cúcuta, Santander, Bogotá y Boyacá. Asimismo, en las últimas décadas, con los rigores del conflicto armado interno en Colombia, esos viajes se volvieron masivos. Y si la guerra política y socioeconómica en los territorios no cambia, y si no hay educación propia y ganas de vivir el territorio para los jóvenes Embera que ya conocieron la ciudad y también quieren algo de eso en sus territorios, al menos en términos de conectividad y acceso eléctrico, pues también juzgarlos que lleguen a Bogotá es cinismo.

También es verdad que los Embera llegan a Bogotá por el paupérrimo incentivo económico, que he escuchado a funcionarios creer que es una millonada, cuando se limitan a unos pesos por 3 meses y unas ayudas en especie en comida que ni siquiera es culturalmente apropiada y resultaba en las alcantarillas. Estos incentivos derivan de las muy mínimas garantías de la Ley de Víctimas y la responsabilidad del ente territorial que recibe a los desplazados y que en Bogotá es un poco mejor que en el resto del país. Ahora bien, el Pueblo Embera que viene de algunas regiones de Chocó y Risaralda que mayoritariamente estaban en el Parque Nacional ha preferido venir a Bogotá para poder poner cara a cara la situación de derechos humanos y de fracaso del Estado en muchas de las regiones de Colombia ante la centralidad de la política pública en el país.

Ante el regreso de los Embera que volverán al Parque Nacional dado que ahí pueden afirmar más su cultura, hacerse visibles y sus demandas políticas y salir de los lugares donde han querido tenerlos escondidos como las UPI de la Florida, por allá en límites con Mosquera o que se tomen lugares muy peligrosos como el Parque Tercer Milenio, al señor alcalde Galán, y su bancada en el Consejo, donde destaco importantes liderazgos como mi coterráneo David Saavedra, a la profesora Sandra Borda, hoy en su administración, con quien cursé mi Maestría en los Andes, así como al señor Presidente de la República, a la señora Ministra Susana Muhamad, con quien hemos trabajado por la consolidación del Movimiento Ambiental hace décadas, y a la señora Ministra Martha Carvajalino, a quien conocí en el trabajo de impulso al Acuerdo de Paz de Colombia, proponerles soluciones pensadas desde otras orillas e imaginativas:

  1. Titular el Parque Nacional y su línea de conexión ecosistémica a los cerros orientales a los pueblos indígenas de Bogotá, en especial al pueblo Muisca, para que en un diálogo con las entidades distritales y nacionales, podamos tener una co-administración desde el Parque Nacional hasta los cerros orientales, desde el tratamiento de lugar sagrado para las comunidades. De ahí, aplicar los recientes decretos de Autoridades Indígenas Ambientales en la ciudad de Bogotá para tener un piloto de tratamiento de territorialidades urbanas. Así como localidades como Usme o Chapinero y Santa Fe tienen zona rural, el Parque Nacional y los cerros orientales tienen vocación de habitabilidad para poder darle posibilidad a la ciudad de pensarse desde otras perspectivas.
  2. Bajo principio de prevención y a sabiendas de que la experiencia muestra que los Embera y otros pueblos indígenas llegarán a Bogotá por los rigores del conflicto armado, avanzar en una propuesta de construcción, mantenimiento y sustento de Ecohabs (similares a los del Tayrona) para recibir a la población desplazada indígena administrada por el Pueblo Muiska, el nativo de Bogotá, que permita un tratamiento desde la ancestralidad de los pueblos. Estas propuestas además pueden convertirse en propuestas de turismo étnico comunitario que permita al principal destino de turismo nacional y uno de los principales internacionales tener una experiencia pedagógica de muestra viva de lo que significan los pueblos indígenas y étnicos en Colombia. En municipios como Mutatá también crearon una serie de tambos muy bellos donde es posible ver la diversidad de la cultura desde potenciar su dignidad. Esto posibilitaría posicionar a Bogotá como un referente internacional sin ninguna duda.
  3. Abrir el diálogo claro a la ciudadanía sobre los impactos del racismo y de la mirada desde la blanquitud y la centralidad del poder bogotano. No es culpa de las personas en específico reproducir el racismo ante la falta de empatía, pero sí de las administraciones públicas avanzar en resolver de fondo los impactos heredados de la colonia, aún vivos. Importante apropiarse, por ejemplo, de la posibilidad de que con la población Embera en Bogotá se pueda pensar en programas bilingües para los mestizos que habitan la ciudad y desde ahí poder tener una sociedad multiétnica y multicultural, como reza la Constitución Política de Colombia.


Por: Rodrigo Castillo Rodallega. 

Secretario Técnico IEANPE, Ex Vocero Nacional de la IEANPE por CENPAZ, Vocero Nacional de CONPAZCOL y CENPAZ y Miembro del Equipo Coordinador  de la Mesa Técnica que en 2016 llevó al Acuerdo de Paz y el Capítulo Étnico.

La Mesa de Conversaciones de La Habana

“Los diálogos en la Mesa de Conversaciones iniciaron en La Habana en noviembre de 2012. Entre tanto, las organizaciones étnicas hacían un análisis de los temas a abordar en las conversaciones y analizaban cómo estos podían afectarlos de manera directa (Gobierno Nacional & FARC, 2012). Una de las cosas que llamó la atención fue la manera en que las partes interpretaban el Acuerdo General. Mientras el gobierno hacía referencia a lo acotado de la agenda que se había establecido, las FARC-EP invocaban el preámbulo del Acuerdo General, alegando que no había puntos vedados.

 Para ellos, el preámbulo debía ser interpretado en su integralidad y, les otorgaba un margen de maniobra sobre temas centrales que podrían superar las llamadas ‘líneas rojas’ que había impuesto el gobierno, tales como: la participación de todos sin distinción, el respeto de los derechos humanos, el desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente, el desarrollo social con equidad y bienestar y, la ampliación de la democracia como condición para lograr bases sólidas para la paz.

También se hacía un análisis del contexto político. El inicio de las conversaciones en Cuba estuvo marcado por una férrea oposición de sectores políticos de la extrema derecha colombiana, en cabeza del ex presidente Álvaro Uribe. Dada esta coyuntura, las organizaciones de los pueblos étnicos asumieron una defensa de los diálogos, exigiéndole a las partes que no se levantaran de la mesa hasta llegar a un acuerdo; que las negociaciones se dieran con un cese al fuego bilateral y que era necesaria su participación para que la paz fuera estable y duradera (ONIC, 2012). 

El gobierno, días atrás había anunciado que los diálogos se medirían en meses y no en años, pero dadas las tensiones existentes, marcadas por los discursos de Oslo, los sectores de oposición y las exigencias de la sociedad civil, desde ya se vislumbraba que no sería fácil establecerles un tiempo límite a las negociaciones. En su libro, Santos deja una frase que llama poderosamente la atención “todos los seres humanos necesitamos una justificación para nuestras vidas. El acuerdo sobre el tema agrario les podía servir, de alguna forma, para salvar la cara. Ellos mismos nos lo decían” (Santos, 2018, pág. 321). Refiriéndose a la aceptación de las FARC-EP sobre la agenda. 

 

Finalmente, fueron cerca de 4 años, 51 ciclos de conversaciones, 94comunicados, 3 informes y 33 actas conjuntas, hasta llegar al Acuerdo Final (Bermúdez, 2018). 

En este lapso, se generaron acuerdos parciales que finalmente se firmaron: el 26 de mayo de 2013, el Acuerdo parcial sobre la Reforma Rural Integral; el 3 de noviembre de 2013, el Acuerdo parcial sobre la Participación Política; el 16 de mayo de 2014, el acuerdo parcial sobre la solución al problema de las drogas de uso ilícito; el 15 de diciembre de 2015, el Acuerdo parcial sobre víctimas; y el 24 de agosto de 2016, se firmaron los acuerdos del Fin del conflicto e implementación, verificación y refrendación. Durante todo este proceso, las organizaciones de los pueblos étnicos jugaron un papel activo y construyeron sus propias agendas por la paz y la reconciliación, al igual que acompañaron los pocos canales que se abrieron desde La Habana para poder participar. A continuación, se describe cómo se llevaron a cabo dichas agendas.

Visitas autónomas de lideres y lideresas de los pueblos étnicos a La Habana- Cuba.

Mientras avanzaba bilateralmente las negociaciones de paz en La Habana- Cuba entre la delegación del Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC-EP, bajo la premisa “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, los pueblos étnicos buscaron de manera directa al Gobierno para ser tenidos en cuenta en el proceso de negociación, sin embargo, fueron ignorados en repetidas ocasiones. Pese a la negativa por parte del Ejecutivo, líderes étnicos autónomamente viajaron a Cuba en calidad de turistas en medio de las advertencias del entonces Alto Comisionado para la Paz, Sr. Sergio Jaramillo, quien anunció la judicialización de colombianos que arribaran a La Habana a participar en la Mesa de Diálogo sin tener el permiso de las dos partes.

A pesar de no contar con el respaldo del Gobierno Nacional y de ser víctimas directas e indirectas del conflicto político, social y armado, los pueblos étnicos buscaron aliados estratégicos que les permitiera acercarse con las delegaciones de paz, entre ellos al director del Centro Memorial Martín Luther King, Joel Suárez, quien desinteresadamente apoyó a los pueblos étnicos en su lucha por ser escuchados en la mesa.

 

Las audiencias étnicas en La Habana

Tras las insistentes y justificadas razones por ser escuchados en el proceso de negociación, ambas delegaciones de paz (Gobierno y FARC-EP) emitieron el Comunicado Conjunto N°73 del 2 de junio de 2016, el cual invitaba una delegación de los pueblos étnicos para escuchar sus aportes y propuestas frente a la paz de Colombia.

El Comunicado Conjunto N°73 reza lo siguiente:

Los próximos 20 y 21 de junio recibiremos en la Mesa de Conversaciones, los aportes y propuestas de estas comunidades que servirán de insumo en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General “implementación, verificación y refrendación”. Las delegaciones en la Mesa nos encontraremos con 10 miembros de las comunidades indígenas, cinco personas escogidas por las organizaciones que hacen parte de la Mesa Permanente de Concertación Indígena y cinco seleccionadas por la Mesa de Conversaciones; así como con 10 representantes de comunidades afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, cuatro personas escogidas por las organizaciones que hacen parte del Espacio Nacional de consulta previa de estas comunidades y seis personas escogidas por la Mesa; y dos miembros del Pueblo Rrom seleccionados por sus representantes en la Comisión Nacional de Diálogo. (2016).

La emisión del Comunicado Conjunto N°73 generó rechazo de la Mesa Permanente de Concertación de los Pueblos Indígenas (MPC) y de las organizaciones representativas de los pueblos afrodescendientes, negros, raizales y palenqueros.

Después de intensos debates argumentativos, desde MPC consideraron la propuesta como excluyente, la cual impedía llegar a consensos reales. En entrevista con el entonces consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Luis Fernando Arias, alertó sobre la ausencia étnica del Comunicado Conjunto N°73: 

Consideramos como una limitante que solo se nos convoque para recibir “los aportes y propuestas […] que servirán de insumo en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General Implementación verificación y refrendación”. Las condiciones y la metodología propuesta por la Mesa de Conversaciones, no garantiza el “enfoque étnico, territorial y diferencial en la implementación de los acuerdos sobre los diferentes puntos de la agenda […] objeto de la invitación”, (ONIC, 2016).

Por su parte, las organizaciones afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras aludían que el Comunicado Conjunto N°73 excluía a los líderes y organizaciones étnicas que desde el principio exigían participar en la Mesa de Conversaciones y convocaba otras formas y expresiones organizativas que no habían incidido en las gestiones por ser escuchados, como el caso del Espacio Nacional de Consulta Previa.

El delegado del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA), Marino Córdoba, denunció que el Comunicado Conjunto N°73 buscaba dinamitar las organizaciones afrocolombianas, “Vice, usted (refiriéndose a la entonces viceministra del Interior Carmen Vásquez) lo que va a hacer es que esto se reviente y a llevar una gente a La Habana que no ha venido trabajando en el tema de que seamos incluidos, para eso se ha constituido el CONPA”, (15 de marzo de 2019). Ante los argumentos de los líderes del CONPA, los comisionados del Espacio de Nacional de Consulta Previa decidieron unilateralmente declinar la invitación a la Mesa de Conversaciones y esperar un futuro proceso de implementación.

Producto del rechazo de los pueblos étnicos al Comunicado Conjunto N°73, el Gobierno Nacional emitió el Comunicado Conjunto N°78 del 27 de junio de 2016, el cual agendaba para los días 26 y 27 de junio de 2016 a representantes de los pueblos indígenas, afrocolombianos, negros, raizales y palenqueras para escuchar sus recomendaciones, aportes y propuestas en el marco del punto 6 de la Agenda del Acuerdo General: Implementación, Verificación y Refrendación.

El Comunicado Conjunto N°78 del 27 de junio de 2016 reza lo siguiente:

Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP nos reunimos durante dos días con representantes de los pueblos y comunidades indígenas, afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, para escuchar sus recomendaciones, aportes y propuestas que servirán de insumo en el marco del punto seis de la Agenda del Acuerdo General “Implementación, Verificación y Refrendación”.

Durante la mañana del domingo, en la Mesa de Conversaciones recibimos a líderes y lideresas de los pueblos y comunidades indígenas, representados en la Organización Nacional Indígena de Colombia– ONIC, la Confederación Indígena Tayrona- CIT, Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonía – OPIAC, Organización Zonal Indígena del Putumayo –OZIP, el Cabildo Mayor de la Zona del Bajo Atrato CAMIZBA y Autoridades Tradicionales Indígenas de Colombia Gobierno Mayor.

En horas de la tarde, el encuentro fue con representantes de la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia– CONPI, la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima- ACIT, el Consejo Regional Indígena de Arauca– CRIA, la Consejería de Autoridades del pueblo Wounaan- WOUNDEKO, el Consejo Regional Indígena Pueblo Nasa del Putumayo y el Cabildo Monaya Buinaima.

El día de hoy realizamos la sesión de la Mesa de Conversaciones con nueve representantes de organizaciones y expresiones organizativas de comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras: el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano– CONPA, la Asociación de Pequeños y Medianos Mineros del Chocó– ASOMICHOCÓ, las Comunidades Construyendo Paz desde el Territorio– CONPAZ, La Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes- CONAFRO, Chao Racismo y Poder Ciudadano.

En estas reuniones, las delegaciones recibimos insumos para la construcción de un enfoque étnico diferencial que irradiará el punto 6 del Acuerdo General. Los participantes expresaron su respaldo al proceso de paz.

Los pueblos étnicos recibieron con beneplácito el Comunicado Conjunto N°78, debido que el documento referenció taxativamente a organizaciones que desde el inicio de las negociaciones exigían ser escuchados por las partes dialogantes en La Habana. 

Durante el proceso organizativo autónomo, el movimiento indígena no logró consenso unitario para participar en la audiencia del Comunicado Conjunto N°78, por lo que se decidió lo siguiente: 1. En la jornada de la mañana del dia 26 de junio de 2016, la Mesa de Conversaciones escucharía a las organizaciones filiales de ONIC; 2. Mientras que, en las horas de la tarde se escucharían a organizaciones no filiales de ONIC.

Por el lado del movimiento afrodescendiente, negro, raizal y palenquero se logró un consenso unitario delegando a sus 9 voceros y voceras: 1. Rodrigo Castillo; 2. Marino Córdoba; 3. Aidén Salgado; 4. Richard Moreno; 5. Diana Martínez; 6. Ariel Quinto; 7. Héctor Marino Carabalí; 8. Johana Caicedo; 9. Ray Charrupí. 



La negociación tripartita en la Mesa de Conversaciones entre las organizaciones étnicas, el Gobierno colombiano y las FARC-EP

Las audiencias originaron que las organizaciones étnicas participantes se convirtieran en el tercer actor negociador en la Mesa de Conversaciones, permitiendo la inclusión del Capítulo Étnico en el Acuerdo Final de Paz.

Aunque se había ganado legítimamente un espacio en las conversaciones, las organizaciones étnicas aún estaban a la espera de la conformación de la Mesa Técnica Étnica Permanente, la cual estaba acordada con las delegaciones de paz durante las audiencias suscitadas los días 26 y 27 de junio de 2016 en La Habana-Cuba.

La Mesa Técnica Étnica Permanente recogía las propuestas de las organizaciones y concertaría un texto para incorporar la perspectiva étnica en el Acuerdo Final de Paz, ahora bien, en detrimento con lo pactado el entonces presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, convocó un “cónclave” cuyo propósito era acelerar la firma del Acuerdo antes del 24 de agosto sin contar con las propuestas emanadas de la Mesa Técnica Étnica Permanente. 

La decisión de Juan Manuel Santos de acelerar la firma del Acuerdo generó en las organizaciones étnicas, tanto indígenas como afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros, una alerta al unísono porque era la exclusión definitiva del Capítulo Étnico. Las organizaciones filiales a la ONIC se declararon en Asamblea Permanente y entraron en fase de revisión exhaustiva frente al relacionamiento con el Gobierno.

En medio del sombrío panorama, la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales solicitó al Gobierno un tiempo prudente de concertación para evitar la exclusión de los pueblos étnicos en el Acuerdo, “queremos ser reconocidos por haber aportado a este proceso de paz y a la construcción de la Nación”, (Tomado de ONIC, 2016).

Los pronunciamientos de las organizaciones étnicas y las peticiones constantes de la delegación de paz de las FARC-EP (lideradas por Jesús Santrich, Benkos Biojó y Victoria Sandino) de incluir la perspectiva étnica en el Acuerdo Final de Paz, condujo al presidente Santos a convocar a los representantes étnicos a La Habana el 23 de agosto de 2016 (día previo a la firma) para discutir y concertar la inclusión del Capítulo Étnico, sin embargo, la mayoría de los líderes arribaron el día de la firma del Acuerdo producto de los itinerarios con las aerolíneas.

A su llegada a La Habana, las organizaciones étnicas fueron recibidas por el Alto Comisionado para la Paz, Sr. Sergio Jaramillo, el jefe de la delegación de paz del Gobierno, Humberto de la Calle, y el delegado de paz de las FARC-EP, Pablo Catatumbo, donde procedieron a designar a los integrantes de la Mesa Técnica Étnica. En representación del Gobierno se delegó a Elena Ambrosí y Andree Viana; por el lado de las FARC-EP a Jesús Santrich, Benkos Biojó e Iván Márquez; mientras que las organizaciones étnicas designaron a Patricia Tobón, Alejandra Llanos, Rosario Rojas Mina, Rodrigo Castillo, Asdrúbal Plaza, Marino Córdoba, Richard Moreno, Luis Fernando Arias, Aida Quilcué, Daniel Garcés, Luz Mery Panche, entre otros.

  


Con la designación de los integrantes de la Mesa Técnica Étnica, los tres actores negociadores de paz se dio inicio a la construcción del Capítulo Étnico, discutiendo sus puntos sustanciales que tanto el Gobierno como las FARC-EP debían asumir, “tardamos como 40 minutos discutiendo el número de páginas que debería quedar en el Acuerdo. Recuerdo que la Dra. Ambrosí dijo, pues ya no discutamos más cuál es el número de páginas y empecemos a trabajar reglón por reglón qué es lo que es lo que puede asumir el gobierno, qué es lo que asume la FARC y qué es lo que ustedes pueden ceder”, (Moreno, 10 de mayo, 2019).

Por su parte, el vocero de comunidades construyendo paz en los territorios (Conpaz ) Rodrigo Castillo, explica que hasta ese momento lo  que en adelante seria  el Capítulo Étnico no contenía un texto que garantizara el seguimiento al Acuerdo con perspectiva étnica:

Recuerdo que, en medio de la discusión, Jesús Santrich propuso este texto: Se creará una Instancia Especial de Alto nivel con Pueblos Étnicos para el seguimiento de la implementación de los acuerdos, que se acordará entre el Gobierno Nacional, las FARC-EP y las organizaciones representativas de los Pueblos Étnicos. (2024)

Al culminar el proceso de negociación del Capítulo Étnico, desde el Gobierno Nacional llega la imposición de cerrar la discusión sin importar su contenido, en ese momento, el jefe de la delegación de paz de las FARC-EP, Iván Márquez, rechazó la petición aduciendo “no hay Acuerdo si no terminan los indios y los negros de meter lo suyo”. 

La Mesa Técnica Étnica avanzó en sus propuestas por la construcción de la paz en Colombia y sobre las 6:00 p.m. los tres actores negociadores llegaron a consenso, formalizando la inclusión del Capítulo Étnico en el Acuerdo Final de Paz.

 


 

 

Recomendaciones 

 El Estado (instituciones y cuerpo de funcionarios y funcionarias) debe prepararse para la paz, en su actitud, en sus discursos, en sus visiones, en sus lenguajes, en todas sus actuaciones. Debe propender por el reconocimiento de la diversidad étnica de la nación.

 Se insta al Gobierno Nacional a implementar el Capítulo Étnico de forma colaborativa con las autoridades de los pueblos étnicos desplegados en territorios.

 Es necesario avanzar en la revisión y ajuste de indicadores étnicos del Plan Marco de Implementación, existen indicadores implementados al 100% pero sin incidencia territorial. 

 Urge incorporar la perspectiva étnica diferenciada en los 16 Planes Sectoriales para la Reforma Rural Integral.

 Propiciar las máximas garantías de protección y seguridad a las comunidades étnicas.

 Promover la participación de las organizaciones étnicos en espacios de diálogos de paz que se adelanten con diferentes actores armados.

Referencias bibliográfica 

Comunicadoconjunto#73. https://www.google.com/search?q=comunicado+conjunto+%23+73&rlz=1C1ONGR_esCO1095CO1095&oq=COMUNICADO+&gs_lcrp=EgZjaHJv

Comunicado conjunto # 78. https://bapp.com.co/archivos/1.03.1680.pdf

 

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