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ASOCIACION DE CABILDOS INDIGENAS DEL TOLIMA - ACIT

Territorio Ancestral Pijao, Mayo 09 de 2021

COMUNICADO

La Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima ACIT como representación de 
comunidades indígenas del Pueblo Pijao en el territorio Nacional. Rechazamos y 
condenamos el ataque indiscriminado que se presentó hoy en Cali a nuestros
hermanos de la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC.
Nos solidarizamos y les extendemos nuestro apoyo y respaldo a las y los heridos 
que fueron cobardemente atacados y hoy sufren esta agresión por el hecho de exigir
nuestros derechos. Y más cuando existe toda la evidencia de que la guardia 
indígena se viene manifestando de forma pacífica como el pueblo colombiano en 
diferentes regiones del país lo está haciendo. Sin embargo no encontramos las 
garantías para movilizarnos aun teniendo en cuenta que el derecho a la protesta es 
constitucional según Decreto 003 del 05 de enero, pero el gobierno no solo incumple 
esta reglamentación si no que insta a que se presenten estos enfrentamientos 
argumentando que se debe garantizar el orden público de un país, lo que deja en 
claro que es el directo responsable de cada uno y una de los ciudadanos que se 
encuentran hoy en riesgo de perder su vida y peor aún de los asesinatos ocurridos 
en el marco del Paro Nacional que inicio el 28 de Abril.

Le exigimos al gobierno del presidente Duque, que garantice el derecho a la vida 
del pueblo colombiano, que detenga ya las masacres y brinde las garantías a la 
protesta social pacifica que seguirá hasta que se cumpla cada una de las exigencias 
que tenemos como organizaciones indígenas del país bajo el uso de la Palabra y el 
Bastón como única armas para defendernos. Solo a través del dialogo concertado 
y bajo las premisas de que se desmilitarice la movilización del país encontraremos 
la tan anhelada paz a la que tenemos derecho los colombianos y colombianas.
Así mismo resaltamos que seguiremos en pie de lucha como pueblos Indígenas de 
Colombia. Y no permitiremos que estos actos de violencia contra nuestros 
hermanos Guardias hoy silencien nuestra voz porque una vez más agitaremos las 
banderas gritando, GUARDIA!!!...GUARDIA!!!...FUERZA!!!..FUERZA!!!
A PARAR PARA AVANZAR…!!! VIVA EL PARO NACIONAL…!!!!
ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO PIJAO EN RESISTENCIA





Por: Nelson Lombana Silva

El dirigente indígena, militante del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, Ramiro Culma Capera, fue asesinado el pasado 17 de septiembre, en el municipio de Coyaima (Tolima), al parecer a tiros de ametralladora, según se pudo establecer. El execrable crimen se produjo hacia las 10:30 de la noche, cuando el dirigente indígena se disponía marchar a su casa.

Pertenecía a la comunidad indígena El Rosario. Era fundador de este cabildo indígena y además, hacía parte de la mesa directiva del mismo. También hacia parte de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT), organización fundada por el Partido Comunista.

Estaba trabajando activamente por el plebiscito en favor del Sí, pues consideraba que era la esperanza más clara de aclimatar la paz en la región y abrir espacios a la justicia social. Como militante comunista, era fiel exponente de la solución política. Se sentía orgulloso de pertenecer a la Unión Patriótica, reconocía en ella una fuerza formidable de unidad y organización política en Colombia.

Nadie se explica en la región por qué fue asesinado Ramiro Culma Capera, si contaba con amplio prestigio y reconocimiento en la zona. “Era un hombre bueno, trabajador y emprendedor”, dijo Lino Alape Ortiz. Tenía 40 años de edad, aproximadamente. Era padre de dos hijos. Sus honras fúnebres se desarrollaron en la inspección de Mesa de San Juan de esta municipalidad. Los vecinos asistieron masivamente a darle el último adiós a un hombre que dedicó su corta existencia a la luchar por la comunidad con denuedo y desinteresadamente.

Las alarmas se han prendido una vez más no solo en el municipio de Coyaima, sino en toda la extensa región del sur del Tolima. En voz baja la comunidad viene denunciando la presencia militar – paramilitar. Al decir de los indígenas y campesinos, siguen haciendo presencia, extorsionando y ahora nuevamente asesinando. Los familiares y allegados esperan una exhaustiva investigación para dar con los responsables materiales e intelectuales, los cuales deben recibir el peso de la ley.


El Partido Comunista Colombiano, se solidariza con la esposa, los hijos, familiares y allegados del camarada Ramiro Culma Capera. A su vez, rechaza y condena el horrendo crimen y exige de las autoridades competentes investigación y resultados lo más pronto posible. Los enemigos de la paz y fieles exponentes del guerrerismo no pueden ganar la partida, hay que intensificar la lucha por el Sí en el plebiscito que debe ser votado copiosamente este 2 de octubre. Votar por el Sí es votar por la vida. Paz en la tumba del camarada Ramiro Culma Capera.

GRUPO PIJAO
“Jóvenes caminando por la unidad de nuestro Pueblo”
09 de abril 2012

JÓVENES TEJEDORES DE PAZ

Durante los días 3 y 4 de septiembre reunidos en el tradicional e imponente Cañón de las Hermosas, en Chaparral, más específicamente en la vereda Virginia Baja. En el marco del Encuentro Juvenil Pijao, un espacio destinado para conocernos, compartir, con el fin de fortalecer nuestra identidad basados en tradiciones como el tejido del fique.

En este encuentro coincidimos el Grupo Pijao, integrado por jóvenes indígenas y conviteros, mayores, mayoras y autoridades tradicionales de nuestro pueblo Pijao, jóvenes del Resguardo NasaWes’x y del Corregimiento de Gaitania, Planadas. Nos dimos un espacio para reflexionar acerca de la oportunidad por la que está pasando el país de acabar con las épocas de violencia y dar lugar a la construcción del nuevo amanecer Pijao.

El Grupo Pijao como proceso juvenil en su caminar acompañados de los mayores, ha venido trabajando el fortalecimiento de la identidad y formación de nuevos liderazgos para contribuir a las comunidades indígenas a lograr el buen vivir en armonía con nuestros propósitos y sentires. Planteando estrategias que nacen desde nuestro vivir, como Caminos Pijaos, Lazos Pijaos, Hablando Pijadamente, mediante las cuales buscamos el continuo reconocimiento de nuestros territorios, compartiendo desde nuestras diferencias generando espacios de reflexión y concertación para seguir avanzando en la unidad del Pueblo Pijao.

A partir de este encuentro en el que nos permitimos reflexionar acerca de la construcción de una sociedad donde se respete la diferencia, se garanticen los derechos, se generen condiciones de vida digna y se respete toda expresión de vida, acordamos que desde este proceso apoyamos la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP.

Reconocemos que es un cambio que puede provocar miedos al no tenerse un panorama claro de las transformaciones que tendrá el país en diferentes aspectos. Pero se debe tener en cuenta que al ser un momento de transformaciones depende de todos y todas el que construyamos un territorio al tamaño de nuestros sueños, en el que las únicas armas que existan sean las ideas, y los enfrentamientos sean espacios de diálogos y reflexión.

Compartimos puntos fundamentales del acuerdo firmado, relacionados con las necesidades y potencialidades de la ruralidad nacional, la ampliación de enfoques y miradas en la participación política en el país, así como la garantía y respeto de los distintos mecanismos legítimos y constituyentes de movilización, control y expresión ciudadana.

Extendemos la invitación a toda la sociedad colombiana a participar activamente en el cumplimiento y seguimiento de la implementación de este acuerdo y a tejer con nosotros una red de acciones mediante las cuales construyamos territorios de paz. Por ultimo como organización de jóvenes comprometidos con la defensa de la vida y nuestros territorios nos reconocemos como actores estratégicos en el trabajo por la unidad, libertad, la equidad, la igualdad y la justicia social como fundamentos para el goce de una paz real, integral y duradera.



Dirección: Canei, Carrera 7 # 9-55, Barrio San Juan Bautista. Chaparral, Tolima. E-mail: grupopijao@gmail.com https://www.facebook.com/grupo.pijao Celular: 350 6740924 – 321 4777120

Declaracíon Pública de la ACIT
Por el sí Al Plebiscito

La asamblea de las Autoridades tradicionales Pijao de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima –ACIT-, después del estudio del acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, y especialmente sobre el capítulo étnico, determinó por unanimidad apoyar el plebiscito por la paz al cual asistiremos el 02 de octubre para ratificar nuestra apuesta a la construcción de territorios de paz con justicia social. Por tanto como autoridades tradicionales convocamos a todas las comunidades indígenas Pijao a votar por el SI.

Esta decisión se fundamenta en los anhelos de los niños, niñas, mayoras, mayores, jóvenes, mujeres y todas aquellas personas de nuestro pueblo Pijao que plasmaron hoy su deseo de un territorio ancestral en paz que posibilite el fortalecimiento de nuestra identidad, cultura, autonomía y gobierno propio, con el cual construir una paz con justicia social que conlleve a la armonización de nuestra pervivencia.

ASAMBLEA DE AUTORIDADES INDÍGENAS PIJAO
COYAIMA, TOLIMA.
14/09/2016


Encuentro Nacional de Mayoras, Sabedoras y Jóvenes Indígenas

“Le agradecemos a la Madre Naturaleza, al espíritu del agua y del fuego, cumplimos con nuestra  labor de preservarla. Nos comprometemos a cuidar todos esos territorios en donde habitamos”. Fueron las palabras que dieron inicio al Encuentro Nacional de Mayoras, Sabedoras y Jóvenes Indígenas.
Por: MARCHA PATRIÓTICA / 22 AGOSTO 2016.

“Como indígenas nuestra vida se ha basado en resistir. Resistir para que no nos maten, para que no nos  desplacen de nuestros territorios sagrados, resistir por medio de nuestras costumbres y tradiciones y seguimos resistiendo cada vez que enseñamos a nuestros niños todo aquello que nos hace quienes somos: pueblos  en y de resistencia”.  Era lo que se escuchaba decir entre  las cerca de 150 mujeres indígenas de diferentes regiones del país que llegaron a Natagaima, al sur del Tolima en medio de territorio Pijao, con el fin de socializar sus experiencias y de construir una realidad distinta desde la sabiduría en la que están inmersas cada una de estas culturas ancestrales. 

Sabiduría y de eso que tanto hablaban: Resistencia, era lo que se podía observar en esos rostros de mujeres tejedoras, no sólo entendiéndolas como artesanas, sino como tejedoras de la sociedad y de la familia. “Las costumbres y tradiciones que hemos heredado, y que debemos seguir heredando, son lo que nos mantiene a todos los pueblos indígenas en pie de lucha”, cada vez que una mujer se pronunciaba era con el fin de recalcar la importancia de conocer su historia y reforzarla. Entre el grupo de mujeres las niñas y jóvenes escuchaban con especial atención a las abuelas, mayoras y sabedoras, sus miradas se posaban en las palabras de estas mujeres cargadas de conocimiento y experiencias que variaban según la región, ya fuera por motivos culturales, climáticos o debido al conflicto armado.

Se veía hablar a mujeres empoderadas, mujeres que  a pesar de la rabia del dolor por el olvido, por la falta de oportunidades preferían apostarle a la construcción de una sociedad distinta, una sociedad en paz. Históricamente los pueblos indígenas han sufrido atropellos desde cualquier perspectiva que se mire. Intentaron cortar sus costumbre y tradiciones de raíz, imponiéndoles  una religión ajena a ellos, pasaron de ser dueños de la tierra, originarios de ella,  para ser los jornaleros de esos mismos que autoritariamente llegaron a imponer su cultura, a saquear su territorio, a violar a  las mujeres, de aquellos que decidieron ignorar sus tradiciones. 

Algunos indígenas se desplazaron con el fin de preservarse en medio de las selvas del Putumayo y del Amazonas, mientras otros se resistieron a abandonar sus territorios sagrados y aún hoy siguen resistiendo.  Ahora no solo les toca defender su territorio, sino también sus semillas. Se oponen rotundamente a que ingresen semillas transgénicas  y que sean éstas las que les toque cultivar y las que alimenten a sus niños.  Se resisten a que multinacionales lleguen  a saquear, una vez más, sus territorios para que sequen sus ríos o destruyan sus selvas. “Cuando sintamos que nuestros pueblos están fregados , lo único que debemos recordar es quiénes somos, nuestras tradiciones y costumbres por que es lo único que tenemos, es lo único que nos dejaron y es lo que nos hace. Cuidemos nuestra identidad y heredémosla a todos aquellos que han de venir”.  

Fue un encuentro que generó lazos, que propuso la búsqueda de las unión de los pueblos indígenas, en donde se recalcó la importancia del papel de la mujer en la construcción no sólo social sino también de la paz, a lo que las mujeres concluyeron: “La construcción de la paz la fortalecemos nosotras como mujeres también desde la familia, y sabemos que el desafío es aún más grande que votar por el sí, como victimas del conflicto armado de este país nuestro compromiso no sólo es con la tierra y la defensa de ella, también con la construcción de una sociedad diferente”. 
Oficina de Prensa Marcha Patriótica



"El territorio para los pueblos indígenas lo forma no sólo la tierra que pisan y de la que se nutren con los alimentos y el agua, sino que también está integrado por otros dos planos: uno situado en el subsuelo y otro en el ambiente que se respira, donde por ellos fluyen los espíritus de sus muertos; de ahí que la defensa por cuidar el territorio sea tan amplia y abarque un concepto mucho más grande del que, de manera habitual y racional, pensamos". 

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desdeabajo.info - Por Silvia Arjona Martín. 16 de agosto de 2016.

A orillas del Río Anchique (Natagaima) Las mujeres indígenas discuten sobre los retos que se les presentan para defender los territorios - SAM

Una minga de pensamiento de mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas reúne a unas 150 mujeres de toda Colombia para repensar su papel como defensoras del territorio. El encuentro, realizado en Natagaima (Tolima) del 12 al 14 de agosto, ha sido organizado por la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas de Colombia (CONPI) con el apoyo de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.


Luz Mery Panche, integrante de la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas (CONPI), habla fuerte y segura mientras mambea hoja de coca y saborea una pasta marrón oscura que saca cuidadosamente de un pequeño bote de plástico para que la ayude a liberar las propiedades de la planta sagrada. Sentada sobre las raíces de uno de los árboles que ofrece una refrescante sombra a la orillas del río Anchique, en el Centro Sagrado Painima, a unos siete kilómetros del municipio tolimense de Natagaima, y vestida con ropa típica de su pueblo nasa del Caquetá, Luz Mery habla para unas treinta mujeres indígenas de otros pueblos de Colombia sobre la importancia de repensarse las formas de defensa del territorio y los retos que se les presentan ante el nuevo panorama social y político en el país.

Es sábado por la mañana y el sol ya calienta en lo alto. Un círculo envuelve las palabras de Luz Mery en un discurso convincente y esclarecedor que sirve para introducir el grupo de trabajo llamado “Dialogo de Saberes: las mujeres indígenas como tejedoras de la identidad, la resistencia y la defensa de la vida y los territorios en la construcción de una Colombia más allá de la guerra”, una de las actividades que complementan el primer Diálogo Nacional de Mayoras, Sabedoras y Jóvenes Indígenas: a cuidar, ordenar y defender la vida digna y la paz territorial con justicia social, organizado por la CONPI con la colaboración de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y de Marcha Patriótica, y en el que han participado unas 150 mujeres indígenas de toda Colombia.

Luz Mery repasa las luchas de los pueblos indígenas Nasa, Wayüü, Awá, Inga, Misak, Zenú y Pijao, éste último uno de los más resistentes a las invasiones foráneas que ha tenido Colombia a lo largo de su historia. La intención es demostrar que no son un grupo aislado que sólo se dedica a cuidar la naturaleza, sino que hasta son capaces de coger las armas para defender su territorio, “y eso es nuestra historia y no puede avergonzarnos porque forma parte de nuestra dignidad”, exclama con orgullo evocando, por un instante, el espíritu de la Cacica Gaitana, heroína indígena del siglo XVI que lideró a sus pueblos para combatir contra la invasión de los españoles allá por los años 1539 y 1540.

Reflexiona con detalle cómo los pueblos indígenas trabajan la defensa del territorio desde lo jurídico, lo político y lo cultural haciendo un pequeño recorrido histórico de todos los logros conseguidos con la intención de seguir caminando por esos rumbos, pero partiendo de las necesidades actuales de cada uno de los pueblos indígenas del país. Y es que las mujeres indígenas presentan el reto de recuperar el papel como defensoras, cuidadoras, ordenadoras de sus cuerpos, la familia, la comunidad y el territorio. “Retos que nos pensamos desde el fogón para recuperar el sentido del movimiento indígena, el cual ha sido desviado de su espíritu por aquellas políticas neoliberales que han fraccionado y debilitado nuestro proceso de lucha y resistencia milenaria”.

El territorio para los pueblos indígenas lo forma no sólo la tierra que pisan y de la que se nutren con los alimentos y el agua, sino que también está integrado por otros dos planos: uno situado en el subsuelo y otro en el ambiente que se respira, donde por ellos fluyen los espíritus de sus muertos; de ahí que la defensa por cuidar el territorio sea tan amplia y abarque un concepto mucho más grande del que, de manera habitual y racional, pensamos. Asimismo, no sólo se plantean como territorio el de sus resguardos, sino también el que ocupa toda Colombia e incluso toda América, por lo que su lucha por proteger, cuidar y sanar las relaciones entre los humanos y la naturaleza cobra unas extensas dimensiones dignas de ser reconocidas y puestas en prácticas.

Pero los pueblos indígenas no quieren luchar solos en esta pelea global sino que saben de la importancia de integrar a otros pueblos y entretejer redes de unidad, fraternidad y apoyo mutuo puesto que el territorio es algo compartido. “Cuando los afros, el campesinado o la gente de la ciudad está en situaciones críticas también yo lo estoy porque si el vecino no está bien, yo no puedo estar bien. Si el vecino está mal yo estoy en riesgo”, comenta Luz Mery con afecto y refiriéndose con la palabra “riesgo” a la, cada vez más patente, extinción de los pueblos indígenas debido a los muchos desplazamientos del campo a la ciudad vinculados con el conflicto social y armado colombiano. De los dos millones de indígenas que hay en el país aproximadamente, casi el 25% están desplazados en las urbes y sin territorios a los que volver, lo que impide seguir fortaleciendo la cultura, la identidad, el idioma y los usos y costumbres, por lo que todo ello hace que la defensa del territorio sea algo fundamental para su esencia vital.

Además de esto, otra de las amenazas más fuertes que afecta al desarrollo de los pueblos ancestrales de Colombia es la explotación mineroenergética, que perjudica a la tierra y sus fuentes acuíferas. En algunos de los títulos mineros están grandes multinacionales como Anglogold Ashanti, especialmente situada en la zona alta de la Cordillera central, “aunque son muchas las fachadas que utilizan para, primero, hacer los estudios pertinentes y, después, explotar la zona”, explica Ancízar Ibarra, indígena pijao de Natagaima y miembro de la CONPI que está acompañando a todas las mujeres participantes del encuentro. Asimismo, otra amenaza a destacar es el tipo de economía que se viene implementando en el estado colombiano que se fundamenta en no asegurar la producción alimentaria nativa, provocando que desaparezcan las semillas y beneficiando la entrada de productos extranjeros que muchas veces son transgénicos.

Por ello, tras reflexionar sobre los problemas y retos que presentan las mujeres indígenas para con sus comunidades, se realiza un intercambio de semillas para perpetuar sus alimentos. El trueque se hace sobre todo entre granos de maíz, debido a la gran variedad que existen y a que estas semillas amarillentas, marrones, blancas y negras son el alimento base de la dieta colombiana y se utilizan para hacer arepas, condimentar un ajiaco o elaborar la chicha, esa bebida sagrada indígena que no falta en ningún encuentro comunitario, como en éste, que es repartida en distintos momentos.

El tejido de la vida




Herminia Chocué teje la vida con hilo de cabulla. Por: SAM.

Herminia Chocué Latacué es indígena nasa y lideresa de su comunidad. Ha hecho un largo periplo de veinte horas en autobús desde su resguardo Nasaú, en Ipiales (Nariño), hasta llegar a Natagaima. Tiene 59 años, viste con ropa típica de su pueblo de muchos colores y luce siempre una gran sonrisa donde se aprecia una mezcla de sabiduría y humildad que la hacen una mujer hermosa. Se distrae tejiendo una mochila de cabuya que cose con sus manos todo el tiempo aunque en realidad -dice- lo que teje es la vida. Afirma no saber leer ni escribir, pero tampoco lo ha echado en falta porque sabe escuchar a la Pacha Mama e interpretar sus quejas como si de una bióloga se tratara. Habla con ella todos los días, la reza con cánticos, aromas y flores mientras practica sus rituales ancestrales alrededor de un círculo hecho de semillas y plantas. Usa el agua para limpiar el aurea y el aroma de algún incienso para purificar las energías.

En cada una de sus intervenciones a lo largo de los tres días de encuentro interviene primero en su lengua materna y luego en español, y en todas ellas asegura con resignación que se han perdido los usos y costumbres de sus pueblos y que las generaciones más jóvenes ya no se interesan por la cultura indígena, por lo que se plantea tomar partido al respecto y buscar soluciones entre todas. Le preocupa también cómo el cambio climático está afectando a las tierras y a la producción de los alimentos, y cómo las fuentes acuíferas, que forman parte de lo sagrado, están despareciendo por la contaminación o por los desvíos intencionados de las empresas extractivistas.

Herminia sabe que las mujeres son la columna vertebral de sus comunidades a través de las cuales se fortalecen los lazos de unidad, solidaridad, fraternidad y compromiso, por lo que su palabra y sus decisiones deben ser cada vez más tenidas en cuenta. Es por ello que ansía llegar a su refugio para contagiar a todas las mujeres que la forman sobre lo trabajado estos tres días en Natagaima y seguir en la necesidad de sumar las luchas femeninas y feministas entre todos los pueblos ancestrales.

A pesar de que aún existen muchos obstáculos relacionados a la domesticidad en la que están atrapadas las mujeres, tanto en sus hogares, como en el trabajo reproductivo invisibilizado y en las responsabilidades del cuidado de la familia y de la comunidad, existe un nivel de conciencia muy importante acerca del papel que todas ellas ocupan en la sociedad de cara a cómo poner solución a ciertas problemáticas sociales, pero también a la situación política actual que envuelve a Colombia.

Para Yiya Sandoval, que hace parte del Equipo Nacional de Mujeres de Marcha Patriótica, “su condición de mujeres pone de manifiesto la relación que existe entre su cuerpo y el cuerpo- territorio, de ahí que pongan sobre la mesa la necesidad de fortalecer el pensar no sólo en el territorio que ocupan, sino también en el del país completo y en el del continente Abya Ayala. Así como reflexionar en las problemáticas que atraviesan y manifestar su total disposición para fortalecer las luchas políticas que tenemos hoy por hoy como pueblos indígenas en defensa de su territorio, su cultura y el ambiente; pero también, el apoyo a los diálogos en La Habana, y elcompromiso de prepararnos para un proceso de movilización e implementación que va a ocurrir posterior a la firma de los Acuerdos de Paz y donde las mujeres sí o sí juegan un papel determinante en la contención de las comunidades y en los vínculos que ellas tienen con sus pueblos”.

Sí al plebiscito

Los pueblos indígenas colombianos han venido participando del proceso de diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP con el fin de que el enfoque étnico estuviera presente en cada uno de los acuerdos. Es por ello que en este primer encuentro de mujeres indígenas que cuidan y apuestan por una vida digna y una paz territorial con justicia social se ha ratificado el SÍ en el plebiscito, que se prevé celebrar una vez se firme el acuerdo final, como herramienta principal para construir territorios de paz, lo que para todas ellas significa el equilibrio y la armonía en la relación con la Madre Naturaleza y la garantía de condiciones para una vida digna de los territorios y de las comunidades.

La forma de pensar no occidental de los pueblos ancestrales incide en esa idea de comunidad o de comunismo primitivo que es la esencia que se busca con estos acuerdos, lo que para Sandoval significa “el lugar común, el vínculo que nos hace luchar por transformaciones estructurales del tipo político, social, económico y cultural”.

Un ejemplo de ello es cómo algunos resguardos indígenas, como los de Burao, Caldono, Pioyá y Pueblo Nuevo, en el departamento del Cauca, van a ofrecer su territorio para las Zonas Veredales Transitorias para la Normalización (ZVTN), que buscan garantizar el cese bilateral el fuego y de hostilidades de manera definitiva y que las FARC dejen las armas. “Cada uno de estos resguardos indígenas han hecho valer su autonomía y autoridad tradicional que les compete y han decidido hacer una puesta por la paz verídica”, explica Carlos Campo, del resguardo indígena San Lorenzo, en el Cauca, que hace parte de la comisión de comunicaciones del CONPI y que ha querido acompañar a las mujeres de su resguardo hasta Natagaima, tras un largo viaje de veintidós horas en chiva.

Según este joven que luce una camiseta roja de Juventud Rebelde y muestra mucha seguridad en lo que dice, “más allá de los posibles beneficios que esta decisión puede traer a la comunidad indígena, lo que pretendemos es apostarle a la paz y poner en valor la frase que solemos decir de cuenten con nosotros para la paz. Y es que la paz no es simplemente el cese al fuego, sino que es una construcción social y como movimiento indígena tenemos aún más que valer nuestros derechos, por medio de la protesta, por medio de la movilización, haciendo entender que estamos presentes y preparados para la paz”.

Después de tres días de minga de pensamiento liderada por mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas con capacidad de liderazgo, empoderadas y con voluntad de transformar las dinámicas sociales y comunitarias que están contribuyendo a perder sus raíces, identidades y cultura, se ha dejado evidencias de que el movimiento indígena cuenta con toda la autoridad moral, material y libertaria para poder enseñar al resto de culturas cómo se deben organizar para la defensa del territorio y de la Madre Tierra, y cómo deben resguardar y mantener el traspaso de la sabiduría a las generaciones más jóvenes, las que van en realidad a vivir la paz con justicia social que todos los pueblos de Colombia están esperando.



       Foto: Archivo Internet.

La Habana, 26 de junio de 2016

APORTES DESDE LAS ORGANIZACIONES DE BASE DE LOS PUEBLOS INDIGENAS PARA INCLUIR EL ENFOQUE ÉTNICO TERRITORIAL EN LOS ACUERDOS DE PAZ EN LA HABANA - CUBA

Presentamos un saludo fraterno en nombre de las comunidades, Autoridades indígenas y organizaciones de base que hemos venido conformándonos de manera autónoma para garantizar la participación efectiva las comunidades que no se sienten representadas por las organizaciones de carácter nacional o en algunos casos, regional.

A través de este documento las organizaciones de base de los Pueblos Indígenas organizados en CONPI, CONPAZ, WAUNDEKO, ACIT, Asociación de cabildos KWESX KXAW del departamento de putumayo, Comunidades indígenas del municipio de Dabeiba Antioquia y en representación de las comunidades indígenas urbanas por desplazamiento del Municipio de Florencia Caqueta, presentamos a las delegaciones de paz de las FARC - EP y del Gobierno Nacional sentados en la Mesa de conversaciones para la terminación del conflicto armado de Colombia en la Habana - Cuba, algunos planteamientos de carácter general, que en consideración de los Pueblos Indígenas de Colombia, es importante incluir en los acuerdos pactados en el proceso de conversaciones y en su posterior implementación en los territorios.

Consideramos que los grupos étnicos deben ser parte activa en la construcción del enfoque étnico territorial de los acuerdos pactados entre el gobierno nacional y las FARC-EP para la terminación del conflicto armado,  así como en el seguimiento a su implementación en los territorios, como lo establece el bloque  de constitucionalidad, para garantizar el Buen Vivir de los sectores más excluidos e impactados  por la guerra.
Con esta propuesta se espera que las partes en la mesa contribuyan con la búsqueda de mecanismos conducentes a solucionar las causas estructurales que han generado la violencia y a resarcir   los efectos que el conflicto armado,  social y político ha generado sobre los territorios y los pueblos indígenas, las poblaciones negras, afrocolombianas raizales y palenqueras.
Nuestra visión de Territorio

Los  pueblos indígenas concebimos el territorio como un bien colectivo, en función de las necesidades de sus habitantes. El territorio es fuente de vida material, cultural, espiritual y ecológica. El territorio tiene que ser visto como el espacio geográfico, espiritual y libre donde las comunidades puedan desarrollarse plenamente, es el lugar físico y simbólico fuente de bienestar soberano, de independencia, regido bajo los principios de autonomía, solidaridad, crecimiento, desarrollo propio, equilibrio y sostenibilidad garantizando todas las condiciones necesarias para el Buen Vivir.

El territorio contiene la Ley de Origen, el Derecho mayor o Palabra de Vida, para el manejo y el buen comportamiento de la gente, y es el espacio donde se da no solo la producción de alimentos, sino también la reproducción social y de la buena palabra, palabra de abundancia social, cultural y espiritual. El territorio no es ajeno al individuo ni a la sociedad, el individuo y la sociedad hacen parte del territorio y provienen de este: “El territorio es la madre”, la madre dadora y creadora. En el habitan nuestros espíritus y nuestros ancestros y comprende el suelo, el subsuelo y el espacio, por lo tanto el territorio es vida y es sagrado
Los pueblos indígenas y demás grupos étnicos y sus territorios hemos sido víctimas históricas de  estructuras violentas y excluyentes desde la invasión europea, de prácticas racistas y discriminatorias del Estado desde sus orígenes.  En ese orden de ideas, el conflicto social político y armado que ha vivido el país ha afectado de forma particular a nuestras comunidades, casi hasta su exterminio físico y cultural y por lo tanto nuestros territorios y nuestras comunidades deben estar priorizados en la implementación de los acuerdos.

PLANTEAMIENTOS GENERALES PARA LA IMPLEMENTACION DE LOS ACUERDOS DE LA MESA DE CONVERSACIONES ENTRE LAS FARC-EP Y EL GOBIERNO COLOMBIANO, CON LA PARTICIPACION DE LOS ETNICOS.

Las organizaciones de base de los Pueblos indígenas ponemos en la mesa de conversaciones que se desarrolla en La Habana – Cuba, los siguientes planteamientos:

1.    Nuestra participación en este proceso  de aportar al enfoque étnico en el contenido e implementación de los acuerdos para la terminación del conflicto armado, agrava la situación de riesgo en que se encuentran muchos dirigentes de organizaciones de grupos étnicos. Por tal razón es imperativo el compromiso del estado Colombiano  para garantizar y proteger el territorio así como la vida e integridad de los líderes y comunidades que vamos a participar decididamente en este proceso.

2.    De acuerdo con el principio de progresividad, se deben blindar los derechos hasta ahora alcanzados por los grupos étnicos, resultado de los procesos de resistencia y lucha y avanzar en demás garantías para el Buen Vivir.

3.    Se requiere el reconocimiento y garantías para el ejercicio del derecho a la participación de las bases sociales en el marco del proceso en construcción e implementación de los acuerdos, evitando la suplantación de la representación y participación de las bases.

4.    Consideramos que el gobierno debe avanzar decididamente en la salida política con el ELN y tomar las medidas necesarias para poner fin al fenómeno paramilitar que hoy se ha expandido de manera alarmante. De igual manera se deben abordar los mecanismos de depuración y reducción de la fuerza pública, para recuperar la confianza del pueblo colombiano en la institucionalidad y dedicarnos a la reconstrucción del país con el propósito de lograr la paz con justicia social y ambiental de manera estable y duradera. Se requiere que en los acuerdos se establezca la desmilitarización de los territorios colectivos de comunidades negras y pueblos indígenas para garantizar el ejercicio del gobierno propio y la autodeterminación.

5.    Se hace urgente garantizar la participación efectiva de los grupos étnicos en el proceso de acuerdos para la terminación del conflicto a través de la creación de la Mesa Interétnica que asesorara el enfoque étnico tanto en el contenido de los acuerdos con las FARC –EP y otros grupos, así como en el seguimiento a la  implementación de los mismos en los  territorios colectivos. Este espacio debe permitir la representación de todas las organizaciones indígenas y negras constituidas de hecho y de derecho

6.    La implementación de los acuerdos de paz en los territorios requiere de la readecuación institucional y presupuestal del Estado, que garantice el desarrollo y ejecución de las políticas públicas para el ejercicio de derechos de los grupos étnicos y la implementación de los acuerdos pactados en la Habana, por lo cual se debe crear el Ministerio de Asuntos Étnicos a nivel nacional y las Secretarias Departamentales y Municipales de Asuntos Étnicos, con su autonomía presupuestal, coordinando adecuadamente la estructuración y composición de cada uno de los espacios con los grupos étnicos asentados en cada región contando con el aval de las organizaciones de base.

7.    El enfoque étnico territorial de los acuerdos pactados debe incluir de manera inmediata el saneamiento, ampliación y legalización de resguardos, así como la compra de tierras para la reubicación de los cabildos que se encuentran en críticas condiciones de vida en cabeceras municipales y áreas urbanas del país.

8.    Se deben abordar de manera urgente y efectiva la resolución de los conflictos territoriales  interétnicos que se vienen presentando o que se presenten a futuro  en diferentes partes del país a través de la creación de una comisión interétnica/intercultural de nivel nacional constituida en consenso con los grupos étnicos. También proponemos como alternativa para la resolución de conflictos territoriales la creación de territorios interculturales en algunas regiones del país.

9.    La comisión de la verdad y memoria histórica debe incluir el capítulo de los grupos étnicos, para lo cual se requiere la participación de una comisión interétnica que trabaje e investigue las reales causas, los impactos y afectaciones que ha generado el conflicto armado y la exclusión social de los grupos étnicos desde 1492.

10.          El contenido de los acuerdos y su implementación debe tener en cuenta las particularidades de cada región, especialmente aquellos territorios estigmatizados y castigados socialmente por el estado como la región amazónica que se debe proteger  de manera especial y resolver los conflictos ambientales que ya se están presentando. Para este caso se hace necesario excluir a la Amazonia de la política de desarrollo minero energético, adecuar la legislación ambiental promoviendo la defensa y conservación de la selva Amazónica como pulmón del mundo y avanzar en la inversión social que promueva el desarrollo social manteniendo el equilibrio y la armonía entre la selva y sus habitantes. En regiones como el Choco, se debe regular el desarrollo económico basado en la extracción de las riquezas naturales para equilibrar la armonía entre la madre naturaleza y las comunidades étnicas asentadas. Se hace necesario revisar y cambiar las políticas latifundistas y poner límite al avance de la frontera agrícola.

11.           Se debe reordenar el territorio colombiano, revisar los tratados de libre comercio y las concesiones petroleras y mineras que pongan en riesgo la armonía territorial y el buen vivir de las comunidades pertenecientes a grupos étnicos.

12.          Debe ser un compromiso del Estado colombiano en su conjunto, reconocer y respetar las normas legislativas que emanan las comunidades para el control de los territorios colectivos.

13.          En la implementación de los acuerdos de paz, se deben priorizar todos los territorios colectivos de comunidades negras e indígenas que de manera general hemos sido víctimas del conflicto armado, social y político y estamos abocados al exterminio físico, espiritual y cultural.

14.          La soberanía alimentaria  es un derecho que se debe garantizar de manera inmediata a través de la implementación de procesos productivos para prevenir la desnutrición de los niños y niñas de las comunidades pertenecientes a los grupos étnicos. También se debe implementar un plan de choque para atender inmediatamente a las comunidades indígenas en regiones como La Guajira, el Choco, Arauca, Amazonia entre otros, que están muriendo de hambre y desnutrición.

15.          El Estado debe levantar la reserva sobre el consentimiento previo libre e informado como lo establecido en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las naciones unidas.

16.          En el ámbito territorial el estado y el gobierno colombiano deben revisar la política de parques nacionales ya que en ellos se encuentran los sitios sagrados de los pueblos indígenas y permitir la coadministración de estos territorios desde los usos y costumbres con los grupos étnicos afectados en cada región. De igual manera debe establecerse una política nacional de protección para los pueblos indígenas no contactados que se encuentran en zonas de reserva y parques de la amazonia.

17.          Para el caso de los pueblos indígenas, el gobierno debe reestructurar el Decreto de creación de la Mesa Nacional de Concertación ampliando la participación de las organizaciones indígenas que no son filiales a ONIC, OPIAC, CIT o AICO.

18.          Es urgente avanzar en la salida política para la terminación de conflicto armado,  y avanzar en la implementación de los acuerdos que permitan resolver los problemas estructurales que propiciaron la guerra, garantizando la participación activa y permanente de las bases del pueblo colombiano, y que se recojan los  aportes de las comunidades negras e indígenas como lo establece el Convenio y Tratados internacionales,  la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Constitución Colombiana y la jurisprudencia establecida por la Corte Constitucional.

19.          En cuanto a la participación política en los espacios de Congreso, Asambleas Departamentales y Consejos Municipales, se deben garantizar de manera directa tres curules en el congreso para los pueblos indígenas por  cada una de las regiones (Pacifica, Caribe, Andina, Amazonia, Orinoquia). Para el caso de las Asambleas departamentales y los Concejos Municipal se deben garantizar dos curules para los pueblos indígenas, quienes a través de sus organizaciones en cada región y en consenso definirán sus respectivos representantes en dichos espacios, garantizando la participación efectiva en la  vida política del país. De igual manera para los demás grupos étnicos.

20.          Se hace necesario reformar el sistema electoral para garantizar su transparencia. Así mismo el derecho al voto de los grupos étnicos debe ser garantizado, instalando mesas de votación en cada uno de los territorios colectivos pertenecientes a los grupos étnicos.

21.          El estado debe garantizar el dialogo con el fin de buscar consensos con las Autoridades Indígenas sobre la coordinación entre justicia transicional y jurisdicción especial indígena, con el objetivo de garantizar la aplicación adecuada de justicia y la reconciliación como el primer paso para avanzar en la construcción de la paz estable y duradera.

22.          En cuanto a la reparación individual y colectiva de los miembros y comunidades étnicas se hace necesario avanzar desde el nivel local en propuestas consensuadas que garanticen reparación integral. Es imperativo priorizar y avanzar en los procesos de retorno y reubicación en condiciones de dignidad de las familias y comunidades pertenecientes a los grupos étnico que se encuentran  desplazados forzadamente y en grave situación en las áreas urbanas del país.

23.          Rechazamos la fumigación aérea y manual con glifosato, la erradicación manual forzada y consideramos que los acuerdos deben contemplar la sustitución gradual de los cultivos de uso ilícito y  la implementación de procesos de industrialización para la producción de alimentos, medicinas y demás derivados de la coca. También se hace necesario revisar la política internacional antidrogas para defender la soberanía nacional.

24.          El enfoque étnico territorial en cada uno de los puntos acordados para la terminación del conflicto, debe contemplar de manera imprescindible el enfoque de mujer y género y su implementación debe garantizar la participación efectiva de las mujeres pertenecientes a los grupos étnicos.

25.          Los medios masivos de comunicación, RCN y Caracol, han sido responsables de atizar la guerra y acrecentar el odio mediante el uso de un lenguaje bélico y la desinformación. Por lo tanto se requiere la creación de una emisora y un canal de tv, ambos cobertura nacional para los grupos étnicos. También se deben implementar en los territorios de los grupos étnicos  emisoras comunitarias, canales de televisión, redes de internet y periódicos locales que permitan divulgar la realidad que enfrentan las comunidades y hacer pedagogía para la paz.

26.          Se debe incluir en los acuerdos la responsabilidad del Estado para que las Universidades Públicas implementen observatorios que permitan el seguimiento a la implementación de los acuerdos en cada región y  observatorios ambientales que  den cuenta de las problemáticas que están generando en los territorios las multinacionales mineras energéticas y adviertan para prevenir dichas problemáticas.

27.          Crear, promover y fortalecer las universidades territoriales para la paz con currículos propios y con enfoque intercultural.

Hacemos un llamado fraterno a nuestras organizaciones hermanas para que se sumen decididamente en este noble y digno propósito de poner fin al conflicto armado que ha desangrado al país y en unidad y solidaridad con los demás sectores sociales del país aportemos en la solución de los conflictos sociales y políticos que nos han excluido y marginado. Es necesario recurrir a la espiritualidad para desarmar también nuestros corazones, nuestras mentes y avanzar hacia la reconciliación como primer paso para la construcción de la paz estable y duradera.

Nuestro compromiso como grupos étnicos es y debe ser  construir en unidad, avanzar y alcanzar colectivamente el buen vivir para todos y todas los habitantes de nuestro país y de Latinoamérica y es nuestro deber recuperar el sentido y principio de humanidad que también nos ha sido despojado. Somos uno con la madre tierra y vamos a defenderla aun  a costa de nuestras propias vidas.




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