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 Medellín, marzo 23 de 2024.


 

Estimados compañeros de la Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ


Con gran aprecio me dirijo a ustedes en este día, marcado por la celebración de mi retorno a la libertad. A un mes de mi liberación agradezco a CENPAZ el apoyo y acompañamiento durante el difícil momento del secuestro vivido. Es imprescindible resaltar el papel fundamental que desempeñaron todos y cada uno de ustedes. Mencionar de manera especial la importancia que tiene CENPAZ, cuando las personas que hacemos parte de la organización, se nos violentan nuestros derechos. Nosotros como comunidad étnica hemos trabajado arduamente por el derecho a la libertad desde los tiempos de la esclavización a través de distintos escenarios. Hoy después de un mes de disfrutar de nuevo de la libertad, a través de esta humilde carta quiero resaltar el trabajo hecho por nuestra organización y el camino recorrido al lado de ustedes, de los cuales he aprendido importantes cuestiones entre ellas a luchar por la libertad y la reivindicación de nuestro pueblo.


Reitero mi agradecimiento por las gestiones hechas para que yo pueda estar hoy disfrutando de mi familia y seguir luchando por la consecución de una paz estable y duradera, pero sobretodo agradezco su compromiso por la nación por nuestro pueblo étnico y por la paz. La labor de CENPAZtrasciende ciudades, ríos, mares y montañas de la geografía nacional, convirtiéndose en una luz de esperanza para las comunidades.


“No muere el que se va, si las ideas están en el debate y sus compañeros en los territorios” (Jiménez Cuesta,  2024). Un abrazo y seguiremos aportando a la lucha étnica y popular  buscando la paz de Colombia y América Latina.

 

Con el debido respeto y aprecio, aprovechó también para enviar una copia de esta carta a las organizaciones: CONAFRO; CONPI; CONPAZCOL Y FEDEMICHOCÓ


Atentamente,

 

 

JOHN JAIRO JIMÈNEZ CUESTA

Vocero Regional Antioquía de CONAFRO  e integrante miembro fundador de la Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ, y jefe del proyecto de Paz Total Amplia  desde la Sociedad Civil PAZTAC

 



Conferencistas de la Cátedra “Construcción de Paz en la Amazonía”.

De izq. a der.: Adriana Prieto, directora de programas de Fulbright; Jorge Forero, consultor Cenpaz y exbecario Fulbright – Hubert H. Humphrey; Mercedes Mejía, docente de la Universidad de la Amazonía; Octavio Villa, docente de la Universidad de la Amazonía; Tania Guzmán, representante ante la JEP y exbecaria  Fulbright – Hubert H. Humphrey; Aquileo Mosquera, representante de comunidades afrocolombianas; Luz Mery Panche, representante comunidades indígenas; Steven Hege, conferencista estadounidense senior expert del United States Institute of Peace, USIP.


Florencia, Caquetá. Noviembre 15 de 2019. La Cátedra buscó generar diálogos de saberes entre los habitantes del territorio, la academia especializada y las experiencias internacionales en escenarios de postconflicto. Es así como exploró las miradas y apuestas del campesinado y los pueblos indígenas y afrocolombianos que habitan la Amazonía, complementada con la academia especializada de la región, exbecarios Fulbright expertos en el tema; y  experiencias internacionales en construcción de paz, con el fin de identificar recomendaciones y miradas comparadas al proceso en Colombia.


La Cátedra surge de situaciones en regiones, como el Caquetá, en las que se ha venido experimentando un acelerado incremento de la deforestación y demanda por recursos minero energéticos que generan conflictos sociambientales en un medio de una lenta implementación del Acuerdo de Paz.

El evento contó con la siguiente programación:

Comversatorio Experiencias Internacionales en Construcción de Paz

Steven Hege, teólogo, Máster en Derecho, Asuntos Internacionales y Resolución del Conflictos de la Universidad de Columbia (Nueva York), Sciences-Po (París) y la Universidad de Los Andes (Bogotá). Realizó estudios de Paz y Justica en el Boston College y es experto en Construcción de paz. Actualmente se desempeña como Director para Latinoamérica y Senior Expert, Colombia Peace Process en el United States Institute of Peace, USIP. Fue becario Fulbright de 2002 a 2004. Abordó las experiencias internacionales en contrucción de paz y las miradas del USIP al presente proceso de implementación en Colombia.

Conversatorio “La Amazonía colombiana, principales problemas y desafíos ambientales”

Mercedes Mejía Leudo. Ingeniera Agrónoma, MSc. Estudiante del Doctorado en Educación y Cultura Ambiental de la Universidad de la Amazonía. Profesora de la Universidad de la Amazonía. Coordinadora de la Mesa Departamental para la Defensa del Agua y el Territorio del Caquetá.

Octavio Villa Peláez. Sociólogo, experto en la Amazonía. Profesor de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad de la Amazonía. Integrante equipo académico de la Oficina de Paz de la misma institución.

Conversatorio “Experiencias campesinas, indígenas y afros en la protección de la Amazonía”

Luz Mery Panche Chocué. Ingeniera Agrónoma. Indígena Nasa del Caquetá. Vocera Instancia Especial con Pueblos Étnicos para la implementación del Acuerdo Final de Paz. Vocera Nacional CENPAZ Coordinación Étnica Nacional de Paz.

Aquileo Mosquera  Integrante de la Mesa Consultiva Nacional para Pueblos Afrocolombianos, Raizales y Palenqueros. Vocero Nacional de la Coordinación Nacional de Comunidades Afrocolombianas – Conafro

Edusmildo Rios Alvarado, proveniente de la región del Fragua, del sur del Caquetá, de una organización de base campesina llamada Portales del Fragua, adscrita a la Coordinadora Departamental de Organizaciones del Caquetá - COORDOSAC. Representa a los cocaleros en la mesa de concertación para la sustitución de cultivos de uso ilícito, en el Plan Nacional de Sustitución de Cultivos de uso ilícito – PNIS.

Conversatorio “La reforma agraria y la reforma rural integral en Colombia como garantía para la paz. Miradas desde Estados Unidos”

Tania Guzmán Pardo. Becaria Programa Hubert H. Humphrey 2015-2016. Abogada, MSc. en Ciencia Política. Asesora de la Dirección de Gestión del Ordenamiento Social de la Propiedad de la Agencia Nacional de Tierras y profesora de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Javeriana.

Jorge Andrés Forero González. Humphrey Fellow 2018-2019. Economista, MSc (e) en Ciencia Política. Consultor CENPAZ en Instancia Especial de Pueblos Étnicos para la Implementación del acuerdo de Paz e Investigador Colectivo Agrario Abya Yala.

La jornada fue financiada por la Embajada de los Estados Unidos en Colombia y se realizó en alianza con la Universidad de la Amazonía, el Colectivo Agrario Abya Yala y el Instituto de Paz de los Estados Unidos.


Comunicado en esperanza y solidaridad por la Paz en Colombia ante el asesinato de Ibes Trujillo, líder de la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodesendientes CONAFRO


“Al pueblo lo que es del pueblo.”
“Rompamos las cadenas a través de la unidad.”

Ibes Trujillo


Como Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes CONAFRO, condenamos la desaparición y vil asesinato de nuestro compañero y hermano de lucha IBES TRUJILLO CONTRERAS, ocurrido entre el 10 y el 17 de julio, en la comunidad de Timba, Municipio de Suarez, Departamento del Cauca.

A Ibes lo desaparecieron el día 10 de julio cuando se encontraba en su finca. Llegaron tres hombres y una mujer, que se lo llevaron a un lugar desconocido. Al otro día, las personas que estaban en la finca se comunican con los familiares de Ibes para informarles lo sucedido, y es así que la noticia corre por toda la región y se denuncia a nivel nacional. Los Consejos Comunitarios de Comunidades Negras en el marco de su autonomía se declaran en asamblea permanente y definen emprender la búsqueda conjuntamente con los familiares, la Guardia Cimarrona, la Guardia Indígena y la Guardia campesina. La comunidad en movimiento se alerta y empieza la búsqueda para dar con el paradero de Ibes Trujillo y sus captores; es en vano y no se conoce más del líder hasta el día 17 cuando su cuerpo es encontrado sin vida en la vereda las Brisas sobre el rio Marilopez en Suarez Cauca. Desde CONAFRO responsabilizamos a las llamadas disidencias de las FARC, que hacen prescencia en nuestros territoros, de este cobarde asesinato. 

Su muerte es una más de los líderes sociales afros que se suma a la máquina de muerte que padecen los luchadores sociales en Colombia. En el país, desde la firma del acuerdo de paz entre el gobieno nacional y las FARC, han sido asesinados más de 400 líderes sociales, defensores y defensoras de derechos humanos y de la madre tierra y se ha incrementado la persecución a las organizaciones de los pueblos étnicos, sociales y populares. La muerte de este hombre nos duele tanto por su trabajo y lo que representa para la familia CONAFRO. Ibes fue parte de las comunidades y procesos fundadores de nuestra Coordinación, estuvo en las primeras reuniónes de 2014, después de venir de diferente procesos organizativos por la lucha de derechos de las comunidades afrocolombianas o negras articulada con otros pueblos y sectores del movimiento social colombiano como campesinos, victimas, obreros, trabajadores e indígenas.

Ibes, es un ejemplo de lucha, entrega por su comunidad y tenacidad para construir una sociedad mejor. Su legado se ve reflejado en los diferentes procesos donde tuvo militancia politica, siempre con un propósito de organizarnos como comunidades negras en la defensa de nuestros derechos. Iber deja una memoria de esperanza y solidaridad con la PAZ de Colombia siendo impulsor de procesos como la Asociación de Víctimas Renacer SIGLO XXI de Buenos Aires - Cauca, la Marcha Patriótica, la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Hoja de Coca Marihuana y Amapola- COCCAM, el Comité Interétnico en Defensa del Territorio, los Consejo Comunitarios de la Cuenca río Timba Marilopez, y Audacia Brisas del río Agua Blanca, la Mesa Municipal de Víctimas, y la Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ, integrante esta última, de la Instancia Especial de Alto Nivel con Pueblos Étnicos que creo el acuerdo de paz para garantizar la incorporación del enfoque étnico en la implementación de los 6 puntos acordados en la Habana. Ibes estaba convencido que este acuerdo era el inicio para la reconciliazacion y avanzar a crear esecenairos de tranquilidad en los territorios, ya que sentaba las base para un bienestar común en nuestras tierras y sus comunidades, por eso fue un trabajador incansable por la paz.

A Ibes lo asesinaron los violentos que no quieren la paz, los que quieren adueñarse las tierras y desplazar a las comunidades, los que no están dispuestos a que se consolide el clamor social por la paz en Colombia. Aquellos que se oponen a generar condiciones de vida digna para las comunidades en sus territorios. Son los mismos que persiguen, y asesinan a los líderes sociales, ambientales y populares que luchan por el buen vivir para todos y todas. Hoy exigimos claridad, verdad, justicia, garantias de no repetición y castigo ejemplarizante para los responsables del asesinato de Ibes. Es tiempo ya que pare la ola de persecución, intimidación y asesinato a los líderes de nuestras comunidades. Porque trabajar por condiciones de vida digna en Colombia no puede verse como un delito de pena de muerte. Ni un líder social más asesinado solo por pensar diferente. Tenemos que avanzar, a pesar de los señores de la guerra y sus negocios y miedos, hacia una sociedad más justa en Colombia.

Finalmente, como hermanos y hermanas afrodescendientes extendemos nuestro sentimiento de solidaridad y fraternidad a los familiares y amigos de IBES TRUJILLO CONTRERAS, y en general al pueblo Timba y Suarez, Cauca que sufre una lamentable pérdida. Seguimos convencidos de este sueño de libertad y autonomia para los pueblos sembrado por Ibes y miles de nuestros ancestros negros afrodescendientes desde hace cientos de años.   



“Al pueblo lo que es del pueblo.”
“Rompamos las cadenas a través de la unidad.”

Ibes Trujillo


Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodesendientes CONAFRO
Coordinación Étnica Nacional de Paz CENPAZ

Julio de 2018.




Compartimos a continuación la Declaración política del Primer encuentro departamental de las Organizaciones y Consejos Comunitarios Afrodescendientes del Guaviare:


DECLARACION POLITICA
PRIMER ENCUENTRO DEPARTAMENTAL DE LAS ORGANIZACIONES Y CONSEJOS COMUNITARIOS AFRODESCENDIENTES DEL GUAVIARE


SAN JOSE DEL GUAVIARE, JULIO 01 Y 02 DE 2017


Los delegados (a) de las organizaciones y Consejos Comunitarios del Departamento del Guaviare y Sur del Meta. (NIARA, Puro Vacilón, Laureano Narciso Moreno, ASONECAL, DIEGO LUIS CORDOBA). AMAFRO OSHUM. COCOAFROGUAMET (Consejo comunitario de Afros Guaviare. Meta). Asociación MINGA. (CONSEJO MAYOR MARTIN LUTER KING). (MARTIN LUTERKING), (CONSEJO COMUNITARIO RAICES) y el Consejo comunitario de Puerto Concordia del departamento del Meta, nos reunimos en el espacio que se llamó. PRIMER ENCUENTRO DEPARTAMENTAL DE ORGANIZACIONES Y CONSEJOS COMUNITARIOS AFRODESCENDIENTES DEL GUAVIARE Y SUR DEL META. Donde evidenciamos la grave violación por parte del gobierno colombiano a los derechos fundamentales del pueblo negro, por mencionar algunos como son la consulta previa libre e informada y la participación efectiva como sujetos de derechos en los diferentes escenarios donde se están tomando las decisiones en contra de nuestro pueblo, No olvidamos que históricamente hemos sido víctimas del despojo y el exterminio de nuestra etnia, auspiciado por los españoles y el conflicto armado, social, político, cultural y ambiental que en el transcurso del tiempo hemos vivido.

Después de reflexionar sobre nuestra situación actual, hemos decidido conformar la coordinación regional entre el departamento del Guaviare y sur del meta de, CONAFRO lo cual llevaremos las banderas de lucha de nuestras organizaciones de base y consejos comunitarios con el objetivo de tener una interlocución directa con las entidades públicas y privadas desde el nivel departamental y nacional, que permita generar lasos de confianza en las comunidades; porque históricamente han violentado nuestro derechos fundamentales protegidos por el Convenio 169 de la OIT asumidos por el Estado Colombiano mediante la Ley 21 de 1991, hoy los diferentes gobiernos de turno nos han negado la posibilidad de pensarnos, planear y ejecutar nuestras propias formas de desarrollo propio y de vida digna.


Hemos decidido de manera colectiva que en los actuales momentos que vive el país, se requiere exigir al estado colombiano, en todos sus niveles, garantía a la participación efectiva y colectiva de las ORGANIZACIONES Y CONSEJOS COMUNITARIOS AFRODESCENDIENTES DEL GUAVIARE Y SUR DEL META, para que la implementación del Acuerdo final de Paz firmado entre el Gobierno Nacional y las FARC EP, se haga de manera efectiva en los territorios de las comunidades negras ya que hoy han sido priorizados para la construcción y ejecución de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial PDET al igual que el punto 1. El cual habla de la Reforma rural integral, y el punto 4. Solución al problema de las drogas y los cultivos ilícitos por medio del PNIS, las Circunscripciones Especiales territoriales de Paz y demás derechos contemplados en las leyes, auto y decretos.

Las comunidades Afrodescendientes que habitamos la región de Guaviare y Sur del Meta, celebramos lo logrado en el capítulo étnico (6.2-) pero le exigimos al gobierno que no se salte los procedimientos que ordena la ley. A partir de este momento, nos comprometemos a exigir de manera colectiva ante el estado, en todos sus niveles, nuestros derechos especiales contenidos en el Convenio 169 de la OIT, la Constitución Política de 1991, la Ley 70 de 1993, decreto 1745 del 1995, el Auto 005 de 2009, el decreto Ley 4635 de 2011 y demás normas nacionales e internacionales que contemplan los derechos del Pueblo Afrocolombiano.

Hemos sido, somos y seremos siempre constructores de paz y vamos a trabajar para que el acuerdo final y nuestras reivindicaciones históricas sean una realidad que garantice la vida digna y el bienestar colectivo de todo nuestro pueblo.

Convocamos a todas las organizaciones sociales, indígenas, campesinas, sindicatos, trabajadores, jóvenes, mujeres y demás sectores con quienes compartimos esta hermosa Amazonia a construyamos procesos de unidad en defensa y beneficio de nuestra hermosa región y de la vida digna de quienes la habitamos.

Porque marchando hacemos caminos y la unidad nos da la victoria

COORDINACION DEPARTAMENTAL DE LAS ORGANIZACIONES Y CONSEJOS
COMUNITARIOS AFRODESCENDIENTES DEL GUAVIARE

Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendiente

Correo: conafrocomunicaciones@gmail.com : riosanmiguel1977@hotmail.com


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GRAN REPORTAJE

Los guerrilleros se preparan para la paz

Los excombatientes, unos 7.000, están identificados y agrupados en 26 campamentos levantados en la Colombia olvidada, donde las FARC tuvieron una mayor presencia durante la guerra

Por: Francesc Relea; Revista Contexto


Guerrilleros en formación, en el campamento Simon Trinidad (departamento de la Guajira).


CALI | 30 DE MAYO DE 2017

Más de 7.000 guerrilleros se preparan en Colombia para una nueva vida sin armas. Están concentrados en campamentos provisionales en distintos puntos del país, a la espera de reintegrarse en una sociedad que no les recibirá con los brazos abiertos. Muchos de ellos sólo han conocido la Colombia rural más olvidada por el Estado, donde las FARC garantizaban la ley y el orden, su ley y su orden, administraban su justicia y regulaban la economía ilegal. Atrás quedan 52 años de conflicto armado, con 8,4 millones de víctimas, según la cifra del Registro Único de Víctimas, entre muertos, desaparecidos, secuestrados, mutilados y desplazados.

La terminal de transporte público de la ciudad de Cali está a rebosar. Los microbuses que cubren las rutas a distintos puntos de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca van atestados. Una mujer mulata sube con sus dos hijos, cargada con el equipaje y bolsas de frutas y verduras. El cobrador grita los nombres de las próximas paradas: Suárez, Puerto Bolívar, Timba… No para de llover. Mi destino es Timba, adonde llego al caer la noche.

A las 6 de la mañana del día siguiente salimos en la moto de Junior, un muchacho de 16 años despierto como un lince, que me explica que quiere estudiar medicina deportiva en Cuba, “porque los médicos cubanos son los mejores del mundo”. Son dos horas de viaje por una trocha llena de piedras y barro. El río Cauca nos acompaña buena parte del trayecto. Plantaciones de caña de azúcar, café, yuca, maracuyá, plátano… Y de coca; ahí están a la vista en varias laderas del valle cultivos de hoja de coca, ingrediente principal de la pasta base y de la cocaína, origen de muchos de los males de Colombia.

Durante décadas el departamento del Cauca ha sido un territorio en disputa entre distintos actores armados, narcotraficantes, guerrilla, ejército, paramilitares, que han impuesto su presencia a punta de fusil ante el vacío de instituciones del Estado. Aquí se han librado duros combates por el control de un corredor estratégico de armas, droga y contrabando, cerca del océano Pacífico, con una gran riqueza natural y principal fuente hídrica del país, donde nacen los ríos Cauca y Magdalena. Desde los años 60 ha sido un baluarte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Un puesto de control del Ejército marca el inicio del primer anillo de seguridad alrededor del campamento donde está concentrado un contingente de guerrilleros desmovilizados de las FARC. Un soldado muy joven pregunta: “¿Dónde van? ¿Me permite su documento?”, una llamada por radioteléfono para pedir instrucciones y “OK, puede pasar”. El siguiente anillo lo conforman los observadores de la ONU del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MM&V), que supervisan el proceso de desarme de los excombatientes para su reintegración a la vida civil, y el respeto del cese el fuego y de hostilidades.

La firma de la paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC después de 52 años de guerra ha abierto una etapa histórica. Queda un largo camino por recorrer, pero nunca el movimiento insurgente más antiguo y poderoso de América había llegado tan lejos. Hoy, todos los guerrilleros, unos 7.000, están identificados y agrupados en 26 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y Puntos Transitorios de Normalización (PTN). Son campamentos levantados en la Colombia olvidada, donde las FARC tuvieron una mayor presencia durante la guerra. “Esa otra Colombia que miramos de reojo desde las grandes ciudades”, en palabras de la escritora y periodista Pilar Lozano.

Llegamos a la zona veredal Carlos Perdomo, en el municipio de Caldono, a la misma hora que el primer camión con suministros. Los guerrilleros no visten de camuflaje sino de civil, y en lugar del fusil al hombro usan libretas y ordenadores. En medio del cacareo de las gallinas, hay clase de pedagogía de paz. Una docena de estudiantes de la Universidad de Cauca-Popayán colabora en las tareas de formación. “Explicamos los acuerdos de La Habana a guerrilleros y a vecinos de las comunidades”, comenta Carlos Mario Vidal, estudiante de Ciencias de la Educación.

Panorámica del valle desde el campamento Carlos Perdomo. /F.R

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Por estos talleres de pedagogía de paz pasan campesinos, indígenas y afrodescendientes, miembros de sindicatos, grupos de mujeres, organizaciones de víctimas, colectivos artísticos… Uno de los retos de las FARC en esta nueva etapa es vencer el recelo y la desconfianza de una población que ha sido muy golpeada. “Como comunidades indígenas anhelamos la paz, porque hemos padecido el rigor de la guerra”, dice José Wilman Tumbo Chepe, vicegobernador del cabildo indígena Nasa de Pueblo Nuevo, de 6.700 habitantes.

La instalación de los campamentos, donde están concentrados los antiguos combatientes antes de su reintegración a la vida civil, no ha estado exenta de polémica. En el Cauca, por ejemplo, de los seis cabildos Nasa afectados, tres apoyan la presencia de la guerrilla y tres están en contra. “Llevará tiempo conseguir un consenso, tenemos que seguir dialogando y haciendo pedagogía”, subraya el vicegobernador Tumbo Chepe. Una labor pedagógica imprescindible para contrarrestar la intensa campaña de los enemigos del acuerdo de paz.

El expresidente Álvaro Uribe encabeza la oposición de la derecha más recalcitrante, que pone todo tipo de trabas para dificultar la aplicación de lo pactado. El Tribunal Constitucional ha aceptado uno de sus recursos, que deja sin efecto la vía rápida de aprobación parlamentaria de numerosos decretos y leyes contenidos en el acuerdo de paz. Sin la luz verde del Congreso lo firmado por el Gobierno y la guerrilla sería papel mojado. Éste es, simple y llanamente, el objetivo del uribismo: convertir en interminables los debates parlamentarios para ganar tiempo, con la mirada puesta en las elecciones de 2018. El panorama apocalíptico que describen Uribe y sus peones roza la paranoia.

Un guerrillero, con sus dos hijas en el campamento Carlos Perdomo (departamento del Cauca). /F.R.

Colombia tiene el índice de violencia más bajo de los últimos 50 años gracias al cese el fuego y de hostilidades bilateral respetado por el Ejército y las FARC, y el presidente Santos asegura que el proceso no tiene marcha atrás. En esta misma Colombia los uribistas repiten una y otra vez que harán “trizas” el acuerdo de paz si ganan los comicios del año próximo. Una de las voces más incendiarias es, sin duda, la de Fernando Londoño, cuyo currículum habla por sí solo: actual director honorario del Centro Democrático, el partido de Uribe, ministro del Interior y Justicia entre 2002 y 2004, posteriormente destituido e inhabilitado por 15 años por conflicto de intereses y abuso de autoridad, y víctima de un atentado en 2012. “Los criminales están gobernando la nación”, ha escrito Londoño, que en la reciente convención de su partido dijo solemnemente: “Nos robaron la patria y la vamos a recuperar”. Y concluyó su discurso en su habitual tono amenazante: “¡Nos espera un camino de sangre, sudor y lágrimas! Pero Colombia bien vale la pena”.

Lucía González, asesora hasta fecha reciente de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y luchadora incansable contra la violencia, vislumbra “un escenario de torpeza e incapacidad” en la mayoría de partidos políticos. “La oposición de Uribe hace un daño descomunal, histórico. Pero Uribe existe porque existe esta sociedad de ignorantes”. González, antigua directora del Museo de la Memoria de Medellín, cree “en la voluntad de la guerrilla a favor de la paz” y en su ilusión de vivir: “Lo explica la cantidad de embarazos y nacimientos de los últimos tiempos en las filas de las FARC”.

En el campamento Carlos Perdomo hay varias guerrilleras-mamás. Como Alba Valencia, de 35 años, que tuvo un bebé hace dos años, en pleno proceso de paz. Su vida ha sido la guerrilla. Ingresó en las FARC cuando cumplió 15 años, y a los 16 participó en su primer combate. “Fue la toma de un pueblo, me quedé con otra unidad vigilando si llegaba el enemigo. Hubo varios muertos”. ¿El futuro? “Quiero trabajar por la paz, tener a mi hijo conmigo, enseñarle, crear una familia y estudiar mucho”. Tiene dudas, “no sé si el Estado nos va a cumplir”, y temores: “El arma era nuestra defensa. ¿Y ahora?”

Me llama la atención otra mujer, que se mueve como una ardilla de un lado a otro del campamento. Da instrucciones, revisa los turnos de guardia, conversa con un grupo de civiles, recibe a los observadores de la ONU. Marcela González, de 50 años, formó parte de la delegación de la guerrilla en las negociaciones en La Habana y era la segunda comandante de la columna móvil Jacobo Arenas, una de las unidades de élite de las FARC. A las 9 de la noche, cuando el campamento está en silencio, nos sentamos a conversar en una tienda de campaña.

Marcela González, más de 30 años en las FARC. / F. R

“Cuando cumplí 18 años le dije a mi padre: Me voy para las FARC. Me contestó: No me vaya a defraudar, no puede volver por cobarde, y si se queda embarazada no me traiga los hijos para que yo los crie. Me fui y empecé a asumir la vida de guerrillera”. La voz de Marcela se entrecorta cuando recuerda que en 30 años sólo vio una vez a su padre. “Nuestra familia han sido los compañeros y compañeras, con los que hemos caminado juntos. Quiero trabajar en el nuevo partido político que vamos a crear. Sin armas. No será fácil, porque hay una gran distancia entre la dinámica guerrillera y la vida civil”.

Colombia está en un camino lleno de obstáculos. Los enemigos de la paz son poderosos y está muy presente el fracaso de anteriores acuerdos. Juan González, de 50 años, ingeniero, militó ocho años en el movimiento guerrillero M-19. Abandonó las armas para dedicarse a la política, y volvió a empuñarlas ante los asesinatos de compañeros desmovilizados. Ingresó en las FARC, volvió a las trincheras, fue capturado y acabó en la cárcel. “Con el acuerdo firmado no hemos hecho la revolución, pero hemos obligado al Estado a reconocer que la guerrilla no es una banda terrorista”.

Juan González instruye a guerrilleros y civiles en un taller de pedagogía de paz. “Le digo a los compañeros más jóvenes, si no nos quedó grande hacer guardias, la clandestinidad, abandonar la familia… no nos quedará grande el trabajo social. Tenemos que prepararnos para el nuevo tiempo que viene. Yo seguiré jodiendo a través del nuevo movimiento político que surja de las FARC, que tiene que construirse sobre la ética. Fuimos brillantes en el terreno militar, tenemos que ser brillantes en la política”, dice este veterano guerrillero, padre de dos hijas.


“EN LOS AÑOS 90 LA GUERRILLA TUVO UN FRENTE URBANO QUE SE NUTRIÓ DE ESTUDIANTES”


Pese a que la mayoría de los integrantes de las FARC procede del mundo rural, en los años 90 la guerrilla tuvo un frente urbano que se nutrió de estudiantes. Como Antonio Ospina, de 29 años, que está convencido de que el futuro partido de las FARC ampliará su fuerza si puede ejercer libremente la actividad política. “Tenemos 15 años por delante para que los próximos gobiernos apliquen lo acordado. Si nos dejan trabajar, avanzaremos muchísimo más que lo que hemos avanzado con las armas en la mano. No nos da miedo medirnos electoralmente con los partidos tradicionales”.

El sueño de Antonio es terminar la carrera de Física que inició en la Universidad de Antioquia, en Medellín, e interrumpió en 2010, cuando la vida de estudiante era incompatible con la actividad en el frente urbano de las FARC. “Tuvimos que irnos al monte. Me quedan dos semestres de Física, después me gustaría estudiar Economía. La Física me ayudó mucho en el desarrollo de la guerra”. Adora Medellín, aunque sabe que no podrá vivir en su ciudad en los años próximos. “Sería muy arriesgado. Mi casa es Colombia, en cualquier lugar me siento cómodo”.

En el tránsito de la clandestinidad a la actividad política legal la guerrilla necesita altavoces para difundir su nuevo mensaje a favor de la paz, frente al poderío mediático de sus detractores. “El acuerdo estipula la creación de canales locales y regionales de televisión, y la asignación de espacios en los canales públicos nacionales, así como frecuencias de radio, que todavía no se han definido”, explica Antonio Ospina en el centro de prensa del campamento Carlos Perdomo, desde el que se distribuye información para la agencia de noticias de las FARC y las redes sociales.

Antonio Ospina revisa el trabajo en el centro de prensa del campamento Carlos Perdomo. /F.R.


En el campamento de Icononzo, a tres horas de Bogotá, funciona la Primera Escuela de Comunicadores para la Paz, donde se imparten cursos de periodismo, producción audiovisual, diseño gráfico y redes sociales. Unos 70 guerrilleros procedentes de todas las zonas de concentración pasan cinco horas diarias en aulas rudimentarias con techo de caucho y paredes de lona. Salta a la vista la avidez de estos hombres y mujeres de aprender y desarrollar su talento, visible u oculto, en actividades que nada tienen que ver con la guerra. 

Abelardo Caicedo Colorado, conocido como Solís Almeida, es un combatiente curtido en mil batallas. Fue comandante del histórico Frente 19 y actualmente es el máximo responsable del campamento Simón Trinidad, en el municipio de La Paz (departamento de Cesar), próximo a la frontera con Venezuela. Una noche, cuando la tropa se ha retirado a sus aposentos, me invita a tomar un trago en su tienda de campaña. Es el refugio de intimidad que comparte con su pareja, una guerrillera que nos recibe vestida con una camiseta del Atlético de Madrid. Una cama doble, un ropero rudimentario de madera, una mesa, seis sillas y un perchero del que cuelgan dos fusiles es el mobiliario. Muchos combatientes ya han entregado sus armas, aunque el proceso de desarme de las FARC avanza más lento de lo previsto en los acuerdos de paz, del mismo modo que el Gobierno tampoco cumple sus compromisos al ritmo establecido.

Habla del talento de sus hombres para la música, la pintura, el deporte, la poesía, las artes en general. Me muestra en el ordenador algunos vídeos de Martín Batalla, cantante de reggae, y de Inty Maleywa, pintora de la guerra. Hace un silencio, y empieza a leer un texto. Lo escribió durante la guerra. Es una crónica de la vida cotidiana de su unidad, el día a día en el campamento móvil, los preparativos de una operación contra el Ejército, el sigilo de los movimientos previos al ataque, la ofensiva, el enfrentamiento, las bajas en ambos bandos… El comandante recuerda que empezó a escribir en su libreta con el afán de mejorar su escritura. “Era ininteligible”. Suenan entrañables las palabras de este guerrillero, 40 años en las FARC, que sobrevivió a los peores bombardeos y por quien el Gobierno de Estados Unidos llegó a ofrecer 2,5 millones de dólares de recompensa. Hoy, su mayor temor es la violencia de los grupos paramilitares de ultraderecha, que actúan bajo un manto de impunidad:  “Que los que no caímos en medio de la confrontación vayamos a caer en medio de la paz, eso sería doloroso para todos nosotros, morir ahora que la apuesta es por la paz”.

“LUCÍA GONZÁLEZ SOSPECHA QUE NO LO TENDRÁ FÁCIL EL FUTURO PARTIDO POLÍTICO DE LAS FARC EN UN AMBIENTE TAN ENRARECIDO Y POLARIZADO”

Los guerrilleros actúan con el convencimiento de que esta vez no hay marcha atrás en el proceso de desarme y de reintegración a la vida civil. “Han salido a la luz pública, son muy activos en las redes sociales, quieren intervenir en la sociedad”, subraya Lucía González, que sospecha que no lo tendrá fácil el futuro partido político de las FARC en un ambiente tan enrarecido y polarizado. “Algunos se irán para la política, pero no encuentran quién les asesore. Están demonizados y muy solos. Es la sociedad líquida de la que habla Zygmunt Bauman, lo que pasó en la Primavera Árabe y ha pasado en España… Saben cómo no, saben que no, pero no saben cómo sí”.

La exasesora del Alto Comisionado para la Paz es muy crítica con la sociedad en la que tendrán que integrarse los insurgentes desmovilizados: “Es una sociedad ignorante, patriarcal, que todavía piensa desde la ficción católica y que a punta de eso está amedrentada. La política predominante es tramposa y premoderna. No tenemos en el Congreso de la República ni en el escenario público progresistas de verdad, que ayuden a caminar hacia delante. Aquí todavía tenemos política anticomunista, aunque el comunismo ya no existe en el mundo”.

Abundan los analistas que vaticinan que cuando las FARC aterricen en el avispero de la política colombiana se convertirán en una organización irrelevante. “Por esencia, de las FARC se seguirá hablando, para bien o para mal”, replica Iván Cepeda, senador del Polo Democrático, de izquierda. “Si se analiza la prensa de los últimos 50 años, todas las semanas ha habido alguna noticia relacionada con las FARC”. “No sabemos cuál es su potencial electoral, porque nunca se han presentado a una elección. Sí sabemos que tienen una base social campesina, y hay que habilitar el sistema electoral en las zonas rurales para que las FARC puedan presentarse con garantías”.

Todo apunta a que, más allá del caudal de votos que obtenga el partido de la insurgencia en unas futuras elecciones, los ex guerrilleros pasarán más tiempo de lo previsto en las zonas donde están concentrados. “Tienen que vivir en algún sitio”, subraya Cepeda. “Las FARC tienen una historia muy vinculada al mundo rural. Es en este escenario donde tiene que producirse su reincorporación”. El senador es partidario de dar la posibilidad a la guerrilla de que desarrolle su modelo económico, “un modelo esencialmente campesino, de producción agrícola. Este punto está contemplado en el acuerdo pero no con la suficiente fuerza. Será una lucha que tendremos que dar y que estamos dando”.

El acuerdo de paz contempla para los próximos 12 años la creación de un Fondo de Tierras para la distribución gratuita de tres millones de hectáreas, y la formalización de siete millones de hectáreas de predios que ocupa o posee la población campesina, a través de los Programas de Desarrollo de Enfoque Territorial (PDET) en las regiones más pobres, más golpeadas por el conflicto, con más cultivos y economías ilícitas y con menos presencia del Estado. El Fondo mencionado se nutrirá de tierras recuperadas a favor del Estado, provenientes de la Reserva Forestal, adquiridas o expropiadas por motivos de interés social, inexplotadas y donadas. Las víctimas del conflicto y las mujeres tendrán prioridad.

AUTOR:

FRANCES RELEA




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