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"El territorio para los pueblos indígenas lo forma no sólo la tierra que pisan y de la que se nutren con los alimentos y el agua, sino que también está integrado por otros dos planos: uno situado en el subsuelo y otro en el ambiente que se respira, donde por ellos fluyen los espíritus de sus muertos; de ahí que la defensa por cuidar el territorio sea tan amplia y abarque un concepto mucho más grande del que, de manera habitual y racional, pensamos". 

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desdeabajo.info - Por Silvia Arjona Martín. 16 de agosto de 2016.

A orillas del Río Anchique (Natagaima) Las mujeres indígenas discuten sobre los retos que se les presentan para defender los territorios - SAM

Una minga de pensamiento de mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas reúne a unas 150 mujeres de toda Colombia para repensar su papel como defensoras del territorio. El encuentro, realizado en Natagaima (Tolima) del 12 al 14 de agosto, ha sido organizado por la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas de Colombia (CONPI) con el apoyo de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y el Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.


Luz Mery Panche, integrante de la Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones y Líderes Indígenas (CONPI), habla fuerte y segura mientras mambea hoja de coca y saborea una pasta marrón oscura que saca cuidadosamente de un pequeño bote de plástico para que la ayude a liberar las propiedades de la planta sagrada. Sentada sobre las raíces de uno de los árboles que ofrece una refrescante sombra a la orillas del río Anchique, en el Centro Sagrado Painima, a unos siete kilómetros del municipio tolimense de Natagaima, y vestida con ropa típica de su pueblo nasa del Caquetá, Luz Mery habla para unas treinta mujeres indígenas de otros pueblos de Colombia sobre la importancia de repensarse las formas de defensa del territorio y los retos que se les presentan ante el nuevo panorama social y político en el país.

Es sábado por la mañana y el sol ya calienta en lo alto. Un círculo envuelve las palabras de Luz Mery en un discurso convincente y esclarecedor que sirve para introducir el grupo de trabajo llamado “Dialogo de Saberes: las mujeres indígenas como tejedoras de la identidad, la resistencia y la defensa de la vida y los territorios en la construcción de una Colombia más allá de la guerra”, una de las actividades que complementan el primer Diálogo Nacional de Mayoras, Sabedoras y Jóvenes Indígenas: a cuidar, ordenar y defender la vida digna y la paz territorial con justicia social, organizado por la CONPI con la colaboración de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT) y de Marcha Patriótica, y en el que han participado unas 150 mujeres indígenas de toda Colombia.

Luz Mery repasa las luchas de los pueblos indígenas Nasa, Wayüü, Awá, Inga, Misak, Zenú y Pijao, éste último uno de los más resistentes a las invasiones foráneas que ha tenido Colombia a lo largo de su historia. La intención es demostrar que no son un grupo aislado que sólo se dedica a cuidar la naturaleza, sino que hasta son capaces de coger las armas para defender su territorio, “y eso es nuestra historia y no puede avergonzarnos porque forma parte de nuestra dignidad”, exclama con orgullo evocando, por un instante, el espíritu de la Cacica Gaitana, heroína indígena del siglo XVI que lideró a sus pueblos para combatir contra la invasión de los españoles allá por los años 1539 y 1540.

Reflexiona con detalle cómo los pueblos indígenas trabajan la defensa del territorio desde lo jurídico, lo político y lo cultural haciendo un pequeño recorrido histórico de todos los logros conseguidos con la intención de seguir caminando por esos rumbos, pero partiendo de las necesidades actuales de cada uno de los pueblos indígenas del país. Y es que las mujeres indígenas presentan el reto de recuperar el papel como defensoras, cuidadoras, ordenadoras de sus cuerpos, la familia, la comunidad y el territorio. “Retos que nos pensamos desde el fogón para recuperar el sentido del movimiento indígena, el cual ha sido desviado de su espíritu por aquellas políticas neoliberales que han fraccionado y debilitado nuestro proceso de lucha y resistencia milenaria”.

El territorio para los pueblos indígenas lo forma no sólo la tierra que pisan y de la que se nutren con los alimentos y el agua, sino que también está integrado por otros dos planos: uno situado en el subsuelo y otro en el ambiente que se respira, donde por ellos fluyen los espíritus de sus muertos; de ahí que la defensa por cuidar el territorio sea tan amplia y abarque un concepto mucho más grande del que, de manera habitual y racional, pensamos. Asimismo, no sólo se plantean como territorio el de sus resguardos, sino también el que ocupa toda Colombia e incluso toda América, por lo que su lucha por proteger, cuidar y sanar las relaciones entre los humanos y la naturaleza cobra unas extensas dimensiones dignas de ser reconocidas y puestas en prácticas.

Pero los pueblos indígenas no quieren luchar solos en esta pelea global sino que saben de la importancia de integrar a otros pueblos y entretejer redes de unidad, fraternidad y apoyo mutuo puesto que el territorio es algo compartido. “Cuando los afros, el campesinado o la gente de la ciudad está en situaciones críticas también yo lo estoy porque si el vecino no está bien, yo no puedo estar bien. Si el vecino está mal yo estoy en riesgo”, comenta Luz Mery con afecto y refiriéndose con la palabra “riesgo” a la, cada vez más patente, extinción de los pueblos indígenas debido a los muchos desplazamientos del campo a la ciudad vinculados con el conflicto social y armado colombiano. De los dos millones de indígenas que hay en el país aproximadamente, casi el 25% están desplazados en las urbes y sin territorios a los que volver, lo que impide seguir fortaleciendo la cultura, la identidad, el idioma y los usos y costumbres, por lo que todo ello hace que la defensa del territorio sea algo fundamental para su esencia vital.

Además de esto, otra de las amenazas más fuertes que afecta al desarrollo de los pueblos ancestrales de Colombia es la explotación mineroenergética, que perjudica a la tierra y sus fuentes acuíferas. En algunos de los títulos mineros están grandes multinacionales como Anglogold Ashanti, especialmente situada en la zona alta de la Cordillera central, “aunque son muchas las fachadas que utilizan para, primero, hacer los estudios pertinentes y, después, explotar la zona”, explica Ancízar Ibarra, indígena pijao de Natagaima y miembro de la CONPI que está acompañando a todas las mujeres participantes del encuentro. Asimismo, otra amenaza a destacar es el tipo de economía que se viene implementando en el estado colombiano que se fundamenta en no asegurar la producción alimentaria nativa, provocando que desaparezcan las semillas y beneficiando la entrada de productos extranjeros que muchas veces son transgénicos.

Por ello, tras reflexionar sobre los problemas y retos que presentan las mujeres indígenas para con sus comunidades, se realiza un intercambio de semillas para perpetuar sus alimentos. El trueque se hace sobre todo entre granos de maíz, debido a la gran variedad que existen y a que estas semillas amarillentas, marrones, blancas y negras son el alimento base de la dieta colombiana y se utilizan para hacer arepas, condimentar un ajiaco o elaborar la chicha, esa bebida sagrada indígena que no falta en ningún encuentro comunitario, como en éste, que es repartida en distintos momentos.

El tejido de la vida




Herminia Chocué teje la vida con hilo de cabulla. Por: SAM.

Herminia Chocué Latacué es indígena nasa y lideresa de su comunidad. Ha hecho un largo periplo de veinte horas en autobús desde su resguardo Nasaú, en Ipiales (Nariño), hasta llegar a Natagaima. Tiene 59 años, viste con ropa típica de su pueblo de muchos colores y luce siempre una gran sonrisa donde se aprecia una mezcla de sabiduría y humildad que la hacen una mujer hermosa. Se distrae tejiendo una mochila de cabuya que cose con sus manos todo el tiempo aunque en realidad -dice- lo que teje es la vida. Afirma no saber leer ni escribir, pero tampoco lo ha echado en falta porque sabe escuchar a la Pacha Mama e interpretar sus quejas como si de una bióloga se tratara. Habla con ella todos los días, la reza con cánticos, aromas y flores mientras practica sus rituales ancestrales alrededor de un círculo hecho de semillas y plantas. Usa el agua para limpiar el aurea y el aroma de algún incienso para purificar las energías.

En cada una de sus intervenciones a lo largo de los tres días de encuentro interviene primero en su lengua materna y luego en español, y en todas ellas asegura con resignación que se han perdido los usos y costumbres de sus pueblos y que las generaciones más jóvenes ya no se interesan por la cultura indígena, por lo que se plantea tomar partido al respecto y buscar soluciones entre todas. Le preocupa también cómo el cambio climático está afectando a las tierras y a la producción de los alimentos, y cómo las fuentes acuíferas, que forman parte de lo sagrado, están despareciendo por la contaminación o por los desvíos intencionados de las empresas extractivistas.

Herminia sabe que las mujeres son la columna vertebral de sus comunidades a través de las cuales se fortalecen los lazos de unidad, solidaridad, fraternidad y compromiso, por lo que su palabra y sus decisiones deben ser cada vez más tenidas en cuenta. Es por ello que ansía llegar a su refugio para contagiar a todas las mujeres que la forman sobre lo trabajado estos tres días en Natagaima y seguir en la necesidad de sumar las luchas femeninas y feministas entre todos los pueblos ancestrales.

A pesar de que aún existen muchos obstáculos relacionados a la domesticidad en la que están atrapadas las mujeres, tanto en sus hogares, como en el trabajo reproductivo invisibilizado y en las responsabilidades del cuidado de la familia y de la comunidad, existe un nivel de conciencia muy importante acerca del papel que todas ellas ocupan en la sociedad de cara a cómo poner solución a ciertas problemáticas sociales, pero también a la situación política actual que envuelve a Colombia.

Para Yiya Sandoval, que hace parte del Equipo Nacional de Mujeres de Marcha Patriótica, “su condición de mujeres pone de manifiesto la relación que existe entre su cuerpo y el cuerpo- territorio, de ahí que pongan sobre la mesa la necesidad de fortalecer el pensar no sólo en el territorio que ocupan, sino también en el del país completo y en el del continente Abya Ayala. Así como reflexionar en las problemáticas que atraviesan y manifestar su total disposición para fortalecer las luchas políticas que tenemos hoy por hoy como pueblos indígenas en defensa de su territorio, su cultura y el ambiente; pero también, el apoyo a los diálogos en La Habana, y elcompromiso de prepararnos para un proceso de movilización e implementación que va a ocurrir posterior a la firma de los Acuerdos de Paz y donde las mujeres sí o sí juegan un papel determinante en la contención de las comunidades y en los vínculos que ellas tienen con sus pueblos”.

Sí al plebiscito

Los pueblos indígenas colombianos han venido participando del proceso de diálogos entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP con el fin de que el enfoque étnico estuviera presente en cada uno de los acuerdos. Es por ello que en este primer encuentro de mujeres indígenas que cuidan y apuestan por una vida digna y una paz territorial con justicia social se ha ratificado el SÍ en el plebiscito, que se prevé celebrar una vez se firme el acuerdo final, como herramienta principal para construir territorios de paz, lo que para todas ellas significa el equilibrio y la armonía en la relación con la Madre Naturaleza y la garantía de condiciones para una vida digna de los territorios y de las comunidades.

La forma de pensar no occidental de los pueblos ancestrales incide en esa idea de comunidad o de comunismo primitivo que es la esencia que se busca con estos acuerdos, lo que para Sandoval significa “el lugar común, el vínculo que nos hace luchar por transformaciones estructurales del tipo político, social, económico y cultural”.

Un ejemplo de ello es cómo algunos resguardos indígenas, como los de Burao, Caldono, Pioyá y Pueblo Nuevo, en el departamento del Cauca, van a ofrecer su territorio para las Zonas Veredales Transitorias para la Normalización (ZVTN), que buscan garantizar el cese bilateral el fuego y de hostilidades de manera definitiva y que las FARC dejen las armas. “Cada uno de estos resguardos indígenas han hecho valer su autonomía y autoridad tradicional que les compete y han decidido hacer una puesta por la paz verídica”, explica Carlos Campo, del resguardo indígena San Lorenzo, en el Cauca, que hace parte de la comisión de comunicaciones del CONPI y que ha querido acompañar a las mujeres de su resguardo hasta Natagaima, tras un largo viaje de veintidós horas en chiva.

Según este joven que luce una camiseta roja de Juventud Rebelde y muestra mucha seguridad en lo que dice, “más allá de los posibles beneficios que esta decisión puede traer a la comunidad indígena, lo que pretendemos es apostarle a la paz y poner en valor la frase que solemos decir de cuenten con nosotros para la paz. Y es que la paz no es simplemente el cese al fuego, sino que es una construcción social y como movimiento indígena tenemos aún más que valer nuestros derechos, por medio de la protesta, por medio de la movilización, haciendo entender que estamos presentes y preparados para la paz”.

Después de tres días de minga de pensamiento liderada por mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas con capacidad de liderazgo, empoderadas y con voluntad de transformar las dinámicas sociales y comunitarias que están contribuyendo a perder sus raíces, identidades y cultura, se ha dejado evidencias de que el movimiento indígena cuenta con toda la autoridad moral, material y libertaria para poder enseñar al resto de culturas cómo se deben organizar para la defensa del territorio y de la Madre Tierra, y cómo deben resguardar y mantener el traspaso de la sabiduría a las generaciones más jóvenes, las que van en realidad a vivir la paz con justicia social que todos los pueblos de Colombia están esperando.



Caldono Cauca, 16 de Agosto de 2016

Doctor:

JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN

Presidente de la República


Respetado Señor Presidente

Nosotros los Concejales del Municipio de Caldono Cauca, representantes de diferentes partidos políticos ASI, MAIS, POLO DEMOCRÁTICO, PARTIDO LIBERAL, PARTIDO CONSERVADOR, CAMBIO RADICAL, ALIANZA VERDE nos dirigimos a usted con el fin de manifestar nuestro apoyo al proceso de paz y pedir de usted Señor Presidente de la República, el respaldo pleno al Municipio de Caldono como sitio de concentración en la zona veredal que se escoja.

Más que nosotros conocedores de nuestro Municipio y víctimas del conflicto armado QUEREMOS LA PAZ, NO ACEPTAMOS que algunas organizaciones sociales quieran intervenir en el avance y decidan por toda una comunidad.

De otra parte hacemos un llamado a desarmar nuestros intereses personales y políticos que no aportan a la construcción de la paz, como concejales del Municipio de Caldono, pedimos respeto a las decisiones tomadas por las comunidades indígenas en cabeza de sus Gobernadores y las Comunidades Campesinas que respaldan el proceso de paz.

Agradecemos su atención.

Atentamente

_________________________                                            ____________________________
RAMIRO GUETIO PATIÑO                                       JOSE REINEL YATACUÉ MENZA
Presidente Concejo Municipal                                          Primer Vicepresidente Concejo Municipal

_________________________                                            ____________________________
MARCOS SOSCUE CERON                                     CLAUDIA XIOMARA PECHENE T.
Segundo Vicepresidente Concejo Municipal                  Secretaria General Concejo Municipal


Elaboró: Claudia Xiomara Pechené
Revisó: Ramiro Guetio Patiño
Aprobó: Ramiro Guetio Patiño­

Archivo adjunto:


MUJERES INDÍGENAS TEJIENDO PENSAMIENTO PARA LA DEFENSA DEL TERRITORIO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ CON JUSTICIA SOCIAL


Durante los días 12,13 y 14  de agosto de 2016,  en  territorio  ancestral Pijao en el  municipio de Natagaima al sur del Tolima, Colombia. Se realizó el primer gran dialogo nacional de mayoras, sabedoras y jóvenes indígenas como cuidadoras, ordenadoras y defensoras de la vida digna y la paz con justicia social. Primer encuentro de mujeres organizado por  la CONPI -Coordinación nacional de pueblos indígenas de Colombia-.

En esta  minga de pensamientos nos encontramos mujeres pertenecientes a los pueblos originarios dueños ancestrales de nuestros territorios dentro de ellos, el  pueblo Nasa de los departamentos del  Cauca, Meta, Nariño, Putumayo, Valle del Cauca y Caqueta, de la región Nariño el pueblo Awá y pueblo Pastos, así mismo  la participación del pueblo Misak y pueblo Inga, por parte de la región Caribe el pueblo Zenú desde los Montes de María, desde el Norte en el departamento de la Guajira el pueblo Wayüü, y como anfitrión el pueblo Pijao del centro del país. Allí tejimos nuestras luchas desde un principio originario como hijas de una misma madre tierra siendo herederas de nuestra Gran Cacica la Gaitana, fortaleciendo la unidad indígena que ratificamos la proclama de las 14.000 mujeres que acompañaron a Manuel Quintín Lame Chantre.

Desde la ley de origen y el derecho mayor las mujeres indígenas tenemos el reto fundamental de recuperar nuestro papel como defensoras, cuidadoras, ordenadoras de nuestros cuerpos, la familia, la comunidad, y el territorio. Retos que nos pensamos desde el fogón para recuperar el sentido del movimiento indígena, el cual ha sido desviado de su espíritu por aquellas políticas neoliberales que han fraccionado y debilitado nuestro proceso de lucha y resistencia milenaria. Al recorrer nuestra historia como movimiento indígena identificamos como hemos venido asumiendo el liderazgo en cada una de nuestras comunidades y organizaciones, buscando equilibrar la participación de las mujeres en estos espacios de toma de decisión, a partir de nuestros elementos de resistencia como los modos de producción ancestral, la conservación de nuestras semillas nativas, el desarrollo del pensamiento a través de la cosmovisión  de cada pueblo, que tenemos la responsabilidad de heredar a nuestros hijos e hijas con la transmisión del idioma propio y territorial.

Consideramos que la defensa de la vida y el territorio no puede ser una tarea aislada de nuestras comunidades indígenas, por la tanto proponemos lazos de unidad, solidaridad, fraternidad y compromiso con quienes compartimos el territorio como el campesinado, las comunidades afro descendientes y demás sectores no solo agrarios y rurales sino también aquellos urbanos con quienes nos identificamos en la necesidad de cambiar la historia de este país, tarea urgente que debemos asumir las mujeres indígenas desde cada una de nuestras cotidianidades.

Teniendo en cuenta lo anterior consideramos que los pueblos indígenas no podemos ser indiferentes al momento histórico que atraviesa el país en el cual se define la terminación del conflicto armado. Proceso en el cual hemos venido participando incluyendo el enfoque étnico en cada uno de los acuerdos y debemos prepararnos para ratificar nuestro SI en el plebiscito como herramienta principal para construir territorios de paz con justicia social, lo cual traducimos como el equilibrio y la armonía en la relación con la  Madre Naturaleza y la garantía de condiciones para  una vida digna de nuestros territorios y por ende nuestras comunidades.

Todo esto ha de ser posible si nos comprometemos en que cada acción, actividad, proyecto que recoja el espíritu de las tareas que nos hemos puesto en este primer encuentro y que seguiremos realizando en las próximas mingas de pensamiento en cada una de nuestras comunidades y posteriormente a nivel de todo nuestro territorio nacional.

Hoy más que nunca nos urge prepararnos para dar con más fuerza al proceso de lucha como guerreras que nos movilizamos y movilizaremos para seguir existiendo dignamente como pueblos originarios.

Elevado con múltiples y diversas voces de las mujeres indígenas reunidas en la plaza pública de la Constitución del municipio de Natagaima a los 14 días del mes de Agosto de 2016 como fecha histórica para la nación en la que las mujeres llevamos la palabra, la cultura y la acción.

MUJERES CONPI




1. Presentación:

El tiempo de esperanza que vive el pueblo colombiano con la finalización del conflicto armado entre el Estado y las FARC-EP y el avance con el ELN, nos abre posibilidades históricas para vernos como país más allá de la guerra. La nueva Colombia, nacerá del respeto a la diferencia, la defensa de la madre tierra y de protección y afirmación de nuestra identidad pluri-étnica y multicultural. Como pueblos indígenas desde hace más de 500 años resistimos al modelo de despojo territorial y al capitalismo en una apuesta cotidiana caminando la palabra y la acción comunitaria para construir armonía y somos ejemplo vivo de lo que hoy llaman paz territorial.

Somos conscientes de nuestros desafíos como movimiento indígena y uno de ellos es avanzar en la participación y protagonismo de las mujeres en la toma de decisiones y de orientación de nuestra lucha. Por esta razón nos convocaremos en Natagaima, Tolima del 12 al 14 de agosto más de 160 mujeres indígenas de 14 departamentos en un dialogo entre generaciones que nos permita encontrarnos en las diferencias como pueblos y construir agenda común al interior de nuestros procesos y de cara al país como parte de nuestro Movimiento Social y Político Marcha Patriótica. Como mujeres de la Colombia profunda y biodiversa queremos contribuir A cuidar, ordenar y defender la vida digna y la paz territorial con justicia social en Colombia” desde nuestros saberes, propuestas, sabores, luchas, resistencias y esperanzas.

2. Objetivos:

l  Generar un encuentro entre mujeres indígenas de distintas generaciones y pueblos para propiciar intercambios de saberes en torno a la construcción de propuestas para abordar el futuro de nuestros territorios más allá de la guerra.

l  Avanzar en una mirada propia desde los pueblos y mujeres indígenas a los conceptos de paz y conflicto y contrastarlo con la cosmogonía propia y la ley de origen explorando conceptos desde el territorio como la reciprocidad, el equilibrio, la unidad, los aportes desde el fogón y la armonía.

l  Avanzar en la visibilización de los liderazgos de las mujeres indígenas y potenciar su participación en la toma de decisiones en la CONPI y en Marcha Patriótica.

l  Contribuir con miradas amplias sobre el momento político y los desafíos del movimiento indígena en general y de las mujeres en particular  en marco de la solución política al conflicto armado.

3. Ejes y preguntas de trabajo:

l  Colombia y el fin del conflicto armado: Marcha Patriótica y la CONPI en la construcción de apuestas comunes que tejen paz con justicia social.

l  Diálogo entre mayoras y sabedoras indígenas: ¿Cuáles han sido los aportes de las mujeres a la lucha del movimiento indígena en Colombia? ¿Cuáles son los conceptos de paz y de conflicto desde las mujeres indígenas y la cosmogonía de los pueblos?

l  Diálogo entre generaciones: ¿Cómo avanzamos en el fortalecimiento organizativo como mujeres indígenas para contribuir al Movimiento Indígena y a la construcción de paz desde los territorios?

l  Diálogo e intercambio de saberes: las Mujeres Indígenas como Tejedoras de Vida, territorio y resistencia: por una Colombia más allá de la guerra.”



Coordinación Nacional de Sectores Sociales Comisión Nacional de Organización y Control del Plan Movimiento Político y Social Marcha Patriótica


La Coordinación Nacional de Pueblos, Organizaciones, Lideresas y Líderes Indígenas de Colombia - CONPI invita a los Cabildos Urbanos, a  jóvenes, organizaciones, mujeres y estudiantes indígenas en Bakatá (Bogotá) y demás personas interesad@s a participar en el conversatorio "El Buen Vivir, Los Pueblos Indígenas y la Ciudad" que se desarrollará el próximo 10 de agosto de 2016 y que contará con la participación del Consul de Ecuador en Colombia y otros invitad@s especiales. Como CONPI Esperamos contribuir a generar escenarios que nos permitan entender la relación ciudad-territorio que se tejen como comunidades indígenas en la vida urbana y la posibilidad de caminar juntos la palabra y la acción en favor de nosotr@s como pueblos. Los esperamos en la sede principal de la Universidad Distrital desde las 5pm.



COMUNICADO A LA OPINIÒN PUBLICA

La Mesa Regional de Organizaciones Sociales del Putumayo Baja Bota Caucana y Cofaina Jardines de Sucumbíos Ipiales (Nariño) informamos a la opinión publica la inconformidad y rechazo que existe por parte del movimiento social campesino, indígena  y afrodescendiente frente a los reiterados incumplimientos por parte de gobierno nacional a los diferentes acuerdos que ha llegado con las comunidades, entre estos  incumpliendo citamos al acta de 19 de Septiembre del 2014 suscrita con la MEROS, así como también los incumplimientos y dilaciones con las comunidades de la Zona de Reserva campesina y las comunidades del corregimiento Piñuñablanco, acta suscrita el pasado 22 de Marzo del presente año y que a la fecha no tiene avance significativos para las comunidades.

Del acta del 19 de Septiembre de 2014 se conformaron cuatro comisiones, comisión  de derechos humanos, comisión minero energética y ambiental, comisión de sustitución de cultivos de uso ilícito, comisión de inversión social; a la fecha hacemos un balance responsable de lo que se ha avanzado entre estas citamos las siguientes:

1.             La Comisión de Derechos Humanos, realizó una Misión de Verificación en Terreno con acompañamiento de las partes, garantes y facilitadores donde se identificó las vulneraciones de los DDHH y el DIH que denunciaban las comunidades, esta Misión arrojó un Informe, en el que se establecieron las responsabilidades institucionales con un plan y ruta de trabajo conjuntos de cara a la Verdad, la Justicia y las Garantías de No Repetición, hay que decir que a la fecha las recomendaciones que se establecieron en dicho Informe de verificación no se han materializado plenamente, por el contrario el plan de trabajo con responsabilidad en las instituciones del nivel nacional, se ha venido dilatando en el ejercicio de la Comisión, la cual no volvió a reunirse; mientras las vulneraciones de los DDHH y las infracciones al DIH, siguen siendo una constante en los territorios.

2.             La Comisión Minero Energética y Ambiental, tuvo como objetivo la revisión y evaluación del cumplimiento de la Resolución 1930 del 01 de Octubre de 2010 que otorga Licencia Ambiental por parte de la ANLA al Proyecto de Producción y Explotación de Hidrocarburos en Desarrollo de los Campos Quinde, Cohembí y Quillacinga del Bloque Sur Oriente en el corredor Puerto Vega-Teteyé, del Municipio de Puerto Asís, Putumayo; este trabajo concluyó el pasado 13 de Mayo del año en curso; donde las partes expusieron las conclusiones y recomendaciones de dicho informe técnico, en este se pudo evidenciar una vez más y con argumentos técnicos y científicos como las comunidades tienen la razón en sus apreciaciones frente a las contaminaciones ambientales y por tanto los problemas sociales y culturales que han acarreado por la intervención petrolera. Una vez más las comunidades rechazamos la incursión y explotación petrolera por parte de operadoras, así como también rechazamos la renovación de la Licencia aprobada por la ANLA a través de la Resolución 0073 del 27 de enero de 2016, insistiendo una vez más en realizar operaciones petroleras en las comunidades, negando la existencia de las comunidades indígenas, palanqueras y campesinas de la región.  

3.             La Comisión de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito tenía como objetivo principal avanzar desde el 19 de septiembre de 2014 con el Gobierno Nacional en un proceso de concertación que permitiera construir conjuntamente un Plan De Sustitución de Cultivos de Coca, las comunidades vimos la posibilidad de concertar desde una salida razonable, humana y social una solución a esta problemática. Cuando conocimos que en la Habana, Cuba, en los Diálogos que se adelantan entre el Gobierno nacional y las FARC-EP, para el Punto 4, “Solución al Problema de Drogas”, se había acordado parcialmente los puntos de nuestras propuestas y que se denominaría Programa Nacional de sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, celebramos que contenía de manera concertada y gradual la inclusión de Planes de Desarrollo Integrales con enfoque territorial, étnico y de género para poner fin a esta problemática social, surgida por el uso ilícito de la Coca.

Así entonces otro de los objetivos de la Comisión fue concertar la financiación de la formulación desde las comunidades del Plan De Desarrollo Integral Andino Amazónico (PLADIA 2035), el cual viene avanzando, pero el principal y gran objetivo que es la concertación y construcción de la Propuesta de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito en la región, a la fecha no avanza y se ha visto dilatada.

No avanzar en la Propuesta de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito concertada, gradual e integral, conlleva a que en el interior de los territorios y de las comunidades se agudicen los conflictos con el Ejército Nacional quienes están desarrollando operaciones de erradicación forzosa manual que comprometen el DIH, sin la aplicación de planes de contingencia que eviten como lo ordena el mandato constitucional vigente, que evite el desplazamiento forzado y amenace la vida e integridad física y psicológica de los campesinos y campesinas en su derecho al desarrollo rural.

Las comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas de la Región, EXIGIMOS la derogatoria de la Licencia Ambiental Resolución 708 del 11 de julio de 2016 que emitió la ANLA, donde se aprueba el plan de manejo ambiental presentado por el Ministerio de Defensa para que la Fuerza Pública  en sus operaciones de erradicación forzada utilicen la fumigación manual con glifosato contra los cultivos de uso ilícito, medida que agudizará el conflicto en la comunidades, siendo contraria a las voluntades expresadas en el Proceso de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP en la Habana, Cuba; hoy las comunidades manifestamos una vez más nuestra voluntad de sustituir los cultivos en la medida en que se responda con las soluciones que por décadas venimos exigiendo.

En esta región del sur de Colombia, desde hace más de dos décadas hemos venido insistiendo en que las medidas represivas como el abuso de la autoridad por parte de la fuerza pública, la erradicación forzada manual, la aspersión con glifosato o fumigación manual con agro tóxicos, los disparos indiscriminados, las ejecuciones extrajudiciales no son métodos para acabar con una problemática económica y social. La propuesta de las comunidades que hemos venido construyendo, es una propuesta que soluciona definitivamente los problemas estructurales del campo, pero que garantiza mejores condiciones de vida para nuestras familias, respeto y garantía de los derechos humanos. Proponemos avanzar en la concertación de esta problemática y que se suspenda las erradicaciones forzosas manuales y la persecución a los campesinos.

4.             La Comisión de Inversión Social hasta la fecha no avanza en lo planteado en el acta inicial, por el contrario, ha sido un espacio que se ha venido dilatando hasta la fecha.

Debemos enfatizar que los acuerdos alcanzados con las comunidades de la Zona de Reserva Campesina de la Perla Amazónica y las comunidades del Corregimiento de Piñuñablanco hasta la fecha solamente han avanzado en una visita de verificación con la ANLA,  han sido acuerdos que solamente se han visto reflejadas en gestiones del nivel administrativo por parte del Gobierno Nacional y sus Ministerios pero que carecen de orden metodológico y logístico, pues la presencia de los garantes y facilitadores de los Diálogos Regionales ha sido intermitente y a la fecha no se ha respondido a los intereses y exigencias de las comunidades, con planteamientos reales y acordes a la historia de los mismos Diálogos Regionales y el contexto de la región.

Los Diálogos entre Gobierno Nacional y la Mesa Regional De Organizaciones Sociales deben avanzar, es imperante que se brinde a las comunidades soluciones que garanticen el buen vivir de las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes. Hasta no definir una hoja de ruta de concertación, diálogo y cumplimiento por parte del Gobierno Nacional a partir de la fecha 25 de julio de 2016 estaremos en constante ejercicio Asambleario y de Movilización hacia las diferentes cabeceras municipales de la región; por lo mismo exigimos se nos brinde garantías para nuestro Derecho a la Protesta Social, y en el marco de la misma se nos respete los DDHH y el DIH.

Por nuestra vida, nuestro territorio, y las futuras generaciones que construimos desde el dialogo y el cumplimiento de lo pactado paz con justicia social.



MESA REGIONAL DE ORGANIZACIONES SOCIALES DE LA BAJA BOTA CAUCANA, COFANIA JARDINES DE SUCUMBÍOS Y PUTUMAYO.

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